Cuatro colombianos en busca de las 500 Millas de Indianápolis

Este 25 de mayo, el automovilismo deportivo disputa dos grandes carreras, el Gran Premio de Mónaco de Fórmula Uno y las emblemáticas 500 millas de Indianápolis.

Redacción Motor

03:14 p.m. 20 de mayo del 2014

Galería de imágenes de la Indy 500

Cuatro colombianos harán parte de esta afamada grilla, en la que Juan Pablo Montoya anotó una histórica victoria en el 2000 –hace ya 13 años– que podría repetir.

La Indy 500 es una de las tres compe­tencias más importantes del mundo, junto con el Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1 y las 24 Horas de Le Mans, que conforman la llama­da triple corona del automovilismo mundial.

Al cierre de esta edición, Juan Pablo Mon­toya (Penske Team), Sebastián Saavedra (KV AFS Racing), Carlos Andrés Muñoz (Andretti Autosport) y Carlos Huertas (Dale Coyne Ra­cing) estaban con posibilidades de obtener un cupo en la grilla –de los 32 previstos–, para la edición 98 que se disputará este 25 de mayo.

Pero la historia de Colombia en las 500 mi­llas se remonta años atrás. El primero en parti­cipar fue el antioqueño Roberto José Guerrero, quien luego de su paso por la Fórmula 1, tras la liquidación del equipo Ensign, aterrizó en Estados Unidos para participar en la serie Indy­Car junto con su ingeniero Morris Nunn, quien años más tarde trabajó con Montoya en el equi­po de Chip Ganassi.

En sus 15 presencias en la Indy 500, Guerre­ro tuvo buenas participaciones. La primera de ellas fue en su debut (1984), clasificando en la séptima posición y finalizando en el segundo lugar con el equipo Bignotti-Cotter, a bordo de un March-Cosworth, lo cual fue una revela­ción para los conocedores americanos ya que se trataba de un novato que al final del año com­partió el título de mejor joven de la serie con Michael Andretti.

En 1985 y 1986 finalizó de tercero y cuarto, respectivamente. En 1987, con el famoso equipo STP de Andy Granatelli, estuvo a punto de ganar­la, pero durante la última entrada a los pits para cargar combustible, a escasas vueltas del final y a pesar de tener una racional ventaja sobre Al Unser Jr., el carro se apagó y terminó de segun­do. Previamente, una llanta que se desprendió de otro carro saltó sobre la trompa del monoplaza de Guerrero y de allí a la tribuna, matando a un espectador. Ese golpe dañó el depósito de la bomba del embrague, mecanismo que luego fue el causante de la apagada del motor.

En 1992, Guerrero logró la 'pole position' con el equipo King, a bordo de un Lola-Buick, con una marca que duraría años co­mo récord de la pista. Sin embargo, tuvo un error al acelerar demasiado el motor en llantas frías y en una pista también muy fría y sucia (iba por el carril externo donde se acu­mulan muchos residuos de caucho), perdió el control del carro, chocó contra la barrera interior y no pu­do tomar la largada. Guerrero hizo otros intentos para clasificar en la carrera, pero no pudo volver a co­rrerla a pesar de su insistencia, y también por los malos recuerdos que le dejó un accidente en ensayos. Su carro pegó contra el muro y la llanta desprendida aplastó su cas­co. Estuvo varias semanas en coma, pero pudo recuperarse de este epi­sodio de suma gravedad. Desde ese momento, todas las llantas van suje­tadas con unas guayas para evitar es­te tipo de intrusiones en la cabina.

Años más tarde, Colombia vol­vería a figurar y con el mayor es­plendor en la Indy. Fue en el 2000, época en la cual las carreras estaban divididas en dos series antagónicas, CART e IRL, y el equipo de Chip Ganassi decidió participar en esta carrera con sus dos pilotos oficiales: Juan Pablo Montoya, recién campeón de la serie CART en 1999, y Jimmy Vasser.

Tras clasificar en la segunda posición, Juan Pablo dominó ampliamente la carrera y lideró 167 de las 200 vueltas, lo cual lo condujo a una victoria perfecta, convirtién­dose en el primer ganador novato, desde el británico Graham Hill, en 1966.

Debieron pasar 10 años para que otro na­cional apareciera en el listado oficial de pi­lotos de la Indy 500. Se trató del bogotano Sebastián Saavedra, quien logró clasificarse 32, pero debido a una fuerte colisión debió abandonar la carrera y terminó en el lugar 23. Al año siguiente no pudo obtener un cupo en esta competencia, mientras que en 2012 y 2013 corrió con Andretti Autosport y Dragon Racing, respectivamente, sin mucha suerte.

El último colombiano en figurar, y de manera espectacular, fue Carlos Andrés Muñoz, en 2013, con el equipo de Andretti Autosports. Este bogotano, que en ese año corría en la categoría IndyLights con el mismo equipo, tuvo la opción de debutar en la categoría precisamente en esta com­petencia. Muñoz lo hizo de manera ejem­plar y con cabeza fría. No solo consiguió clasificar en el segundo puesto de la grilla, sino que además finalizó en la misma posi­ción en una dura competencia que terminó en bandera amarilla y que dio como gana­dor al brasileño Tony Kanaan.

La Indy 500 es toda una fiesta mundial del deporte a motor, en la que año tras año nacen leyendas y se crean anécdotas que van que­dando guardadas celosamente en los anales de una carrera de más de 100 años de historia.

Galería de imágenes de la Indy 500

El trofeo Borg Warner

Es uno de los trofeos más codiciados en el mundo del deporte a motor, y se le otorga al ganador de cada 500 millas de Indianápolis desde 1936 por iniciativa de la empresa Borg Warner Company. Esta gran copa fabricada en plata tiene grabados sobre su superficie todos los rostros de los gana­dores de esta carrera, desde la primera edición. Junto con una réplica del trofeo, el ganador recibe un jugoso cheque de varios ceros a la derecha.

Muñoz galardonado

El debut de Carlos Muñoz en la Indy 500 lo convirtió en el mejor novato de la competencia. Ese resultado, junto a su buen desem­peño durante la temporada de la IndyLights, le bastó para hacerse merecedor del premio Piloto del Año en Colombia 2013, entregado por la Federación de Automovilis­mo Deportivo.

98 años de competencias

El complejo automovilístico Indianá­polis Motor Speedway, de 2,5 millas de extensión, en el cual se celebra la prueba, fue construido por Carl G. Fisher en 1909, y la primera edición de la carrera se celebró en el 1911 con victoria de Ray Harroun. En el 2011 se conmemoró el centenario de las 500 Millas de Indianá­polis, pero debido a los recesos por las dos guerras mundiales, en realidad fue la edición 95 de la carrera. La pista original era en adoquines, por lo cual se conoce como el 'Brickyard', campo de ladrillos.

No podía creerlo

El drama de Guerrero se hizo evidente al finali­zar la edición de 1987. No podía creer que una falla en el embrague de su au­to echara al traste todo el gran trabajo que durante 200 giros hicieron él y su equipo para estar en la punta de la carrera. Llegó de segundo.

DATOS
Juan Pablo Montoya es el único piloto de la grilla que tiene en su historial haber ganado en Indy 500 (2000) y el GP de Mónaco (2003). Si corriera y ganara Las 24 horas de Le Mans, sería el único que puede concretar en estos momentos el gran slam.

A lo largo de su historial en Indy 500, guerrero estuvo en el podio dos veces, y en los primeros cinco lugares en cinco oportunidades.

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