Daimler fue el primero en poner un motor en los aires

Hace 125 años, en 1888, un motor de Daimler fue instalado en la canastilla de un aerostato que hizo el primer vuelopropulsado de la historia, en Alemania.

Redacción Motor

09:19 p.m. 20 de agosto del 2013

El 17 de diciembre de 1903 está señalado como el día cuando se hizo el primer vuelo en un aparato más pesado que el aire, a cargo de los hermanos Orville y Wilbur Wright, en Estados Unidos. El Flyer de los Wright tenía un motor térmico, creado por un mecánico amigo de ellos en solo seis semanas, de cuatro cilindros, enfriado por agua y que producía 12 caballos de potencia para mover dos hélices contrarrotantes en la parte trasera de su máquina voladora.

Sin embargo, 15 años antes, un motor, también de combustión interna, ya había estado en los aires, pero colgado de un aerostato, que era un gran globo inflado con hidrógeno al cual se le dieron posibilidades direccionales y de avance gracias a una máquina monocilíndrica de Daimler, a la cual se llegó por descarte de opciones. Que no eran muchas en esos tiempos.

La máquina voladora alemana fue creada por Friedrich Hermann Wölfert, teólogo y librero en Leipzig (curiosamente los Wright también es tuvieron metidos en algo afín, como era la publicación de un periódico) en asocio con Georg Baumgarten. Ambos desarrollaron un sistema para colgar las góndolas o canastas de los globos usando cuerdas que, a su vez, le daban forma al balón para que se inflara correctamente.

Su aparato final medía impresionantes 26 metros de largo; estaba resuelto cómo inflarlo para que se elevara, pero no tenía medios para moverse controladamente, por eso se desplazaba al tenor de las corrientes de aire. Después de buscar un motor que le permitiera controlar su aparato, el par de inventores dieron con Gottlieb Daimler, quien les ofreció instalar el motor que estaba desarrollando, de un solo cilindro, cuatro tiempos, y de un peso razonable para instalarlo en la canastilla.

Y así fue como el 10 de agosto de 1888, hace 125 años, despegó del patio de la fábrica DMC (Daimler-Motoren-Gesellschaft) la máquina voladora que recorrió una distancia de cuatro kilómetros entre Seelberg y Kornwestheim, para marcar un hito en la historia de la aviación y concretar la idea de Daimler, quien quería que sus motores movieron  aparatos en tierra, agua y aire.

Posteriormente vinieron otros motores y los famosos Zeppelin, también propulsados por máquinas de Daimler, entre 1900 y 1938, con el principio diésel. El incendio del Hindenburg, cuando llegaba a Nueva Jersey, marcó el final comercial de estos aparatos que, a pesar de muchos intentos actuales, no han vuelto a operar.

FRASES:
Cuando llegó la hora de volar, los dos inventores del aerostato se bajaron del bus y mandaron a uno de sus empleados a “pilotear” con el argumento de que era 30 kilos más liviano. Técnicamente tenían razón.

Réplicas de la canastilla donde Daimler instaló su motor se pueden ver actualmente en el museo de Mercedes Benz, en Stuttgart. Se aprecian las dos hélices y el timón direccional.

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