Devolución por congestión

Devolución por congestión

Redacción Motor

03:26 p.m. 08 de abril del 2014

El alcalde encargado de Bogotá, Rafael Pardo, procesó rápidamente dos tareas pendientes que encontró sobre movilidad. No le metió mano al pico y placa pues no lo convencieron de primera mano los estudios ni las frágiles encuestas de su Secretaría de Movilidad, y el famoso paquete de los cobros por congestión se lo mandó al Concejo para su debate y eventual aprobación.

Sobre lo primero, hicimos una personal pro­puesta de ampliar las horas valle actuales para dis­persar un poco más el tráfico de ese tramo del día y darle a la gente una mayor oportunidad de hacer sus diligencias y trabajos. Porque con el corte a las 3, caprichosamente impuesto por el ido alcal­de, pues esa hora no tiene razón técnica, todo el mundo se comprime entre las 11 y las 2 para poder volver a su garaje, y si está en un restaurante, con el postre en cajita porque no se alcanza a almorzar si no se aplica el menú a las carreras.

Lo de los cobros por congestión es más una aventura esnobista y académica que realista. Sí, hay varias ciudades del mundo donde lo aplican, pero en las grandes avenidas expresas que llevan a los centros de las ciudades, a donde no es ne­cesario ir, en principio, porque en todas las pe­riferias se pueden hacer las mismas vueltas. Son sistemas que funcionan sobre una planeación diferente de la ciudad y un diseño totalmente funcional de sus accesos. En Bogotá no existe ninguna de las dos cosas.

Es tan utópico el asunto que proponen como primera zona "urgente de cobro" la de la Séptima a la autopista y entre las calles 116 y la 72. Prime­ro, es una región donde el 70 por ciento es resi­dencial y lograr diferenciar a quienes viven en la zona, muchos arrendatarios que van y vienen, otros cambiando de carros con frecuencia y todos enfurecidos por lo que esa carnetización supon­dría en vueltas y maromas, es impensable. En fin, dejemos eso para cuando llegue el momento.

Tengo una solución más inmediata. Esa zona tiene puntos neurálgicos, que son la 72, Usaquén y el Andino, que se surten de vehículos por la Séptima o la carrera 11. En esas vías, el problema son las busetas que se disputan el gran premio del carril, rozando espejos y aplastando carros, esquivando los buses reciclados sobre viejas bu­setas del SITP, que viven varados empujándose bómper contra bómper para no perder el jalón aerodinámico del predecesor.

A esas rutas sí deberíamos aplicarles de una vez el cobro por congestión, a una rata diaria, mensual o anual, como peaje de acceso a esa pis­ta de carreras de la cual espantan a los particula­res con la mayor agresividad e impunidad. El sis­tema no necesita controles electrónicos ni millo­nadas en chips. Y como los buseteros se vendrían de una vez lanza en ristre contra el Distrito, pues es la ocasión para que la administración se dé cuenta que quien debe pagar por ese desorden es el Gobierno con su liberalidad y desorden, y no la víctima, que es el usuario particular a quien no le pueden cobrar sino devolver por la congestión.

Y otra solución pequeña para destrabar otra parte de ese centro de congestión. Repavimentar las destruidas calles de salida del centro Andino que, además, son una vergüenza internacional ya que es un lugar turístico, lo mismo que las vías aledañas a los centros de tecnología de Unilago, a donde solo se llega o sale en un buen 4x4.

Atrincherando y racionalizando el 'Gran Prix' de los transportadores por la 11 y la Séptima y arreglando unas cuantas calles arteriales, la cir­culación de esa zona de Bogotá fluiría algo mejor.

Tengo la seguridad de que esta fórmula aplica en muchísimas otras zonas de la ciudad a las cua­les hay que botarles corriente y sentido común, antes que gastar tiempo en proyectos académicos poco funcionales en nuestra desbaratada Bogotá.

FRASE
"RACIONALIZANDO EL 'GRAN PRIX' de los transporta­dores por la 11 y la Séptima y arreglando unas cuantas calles claves de la zona, la circulación fluiría mucho mejor".

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