El diseño se atomiza: los grandes pensadores estéticos de Italia entraron en crisis

Famosas casas de la moda automotriz como Pininfarina, Bertone y Giugiaro hoy agonizan financieramente o fueron absorbidas por otras empresas.

Redacción Motor

08:02 p.m. 14 de julio del 2014

Imágenes de algunos diseños de las importantes casas

Todo el mundo del automóvil busca ahora el diseño en casa para recuperar o crear una identidad en sus autos que los haga identificables y apetecibles desde la primera vista.

Bertone, uno de los más célebres estu­dios de diseño de Italia, se declaró en banca­rrota y está en esos procedimientos buscando alguien que refinancie sus balances. Para ali­viar un poco su situación, tuvo que vender en 2011 parte de las piezas más importantes de su museo particular.

No es un caso aislado. Pininfarina, el decano y más conocido de todos, pues fue el eterno carrocero de Ferrari hasta hace unos años, tuvo que afrontar una profunda reestructuración financiera en 2012 y hoy funciona a marchas muy forzadas. Giugiaro, o Italdesign, fue absor­bido por Volkswagen. Ghia –en proyectos in­ternos de Ford y Vignale, y famoso también por pintar y hacer lindos Ferrari– está igual­mente disminuido, según un melancó­lico reporte que hizo la revista Top Gear, entristecida como el resto del mundo por el apagón de esas lumbreras de la creatividad.

¿Qué pudo pasar? Berto­ne y Pininfarina cometieron un pecado de gran­deza, y varios de sus clientes el de improvi­sación, y se los lle­varon por delante. Por ejemplo, años atrás, Peugeot, fiel consumidor de las ideas de Pi­ninfarina, decidió hacer un convertible pero mandaba los carros terminados en Francia a Italia, donde los cortaban y les acondicionaban la capota blanda y regresaban a París. Pininfa­rina montó una enorme planta para eso, que comenzó a quedarse vacía cuando Peugeot hizo bien las cuentas. Bertone también se metió en la manufactura con parecidos resultados. En esas aventuras, la caja se acabó.

Más allá de esos erro­res estratégicos, hubo también un cambio de conceptos en muchos de los fabricantes, cuyos carros en­traron en una crisis de iden­tidad ante el público por se­guir las líneas del mercadeo, de hacer lo que se vende, con lo cual muchísimos carros cayeron en un parecido lamentable.

Algunos, los que tenían antece­dentes, optaron por el recurso de hacer carros retro para recordarles a los clientes su mejor pasado, co­mo, por ejemplo, los Mustang. Otros asumieron el reto de trabajar una nueva identidad gráfica, que por supuesto tomará años en conver­tirse en un apellido evidente. Pero tenían que empezar, y pronto. Los casos de Audi, Kia, Volvo y algunos otros, explican bien ese momento que los obligó a sacar sus diseños del mundo del común y corriente donde navegan los carros genéricos de la industria.

Para lograrlo, se replegaron y hoy casi todas las marcas tradicionales tienen estaciones de diseño en su casa, con equipos de pensadores propios, siguiendo el camino mos­trado por Mercedes o BMW, cuyos carros no necesitan escudo y que, a pesar de ser casi idénticos de uno a otro modelo, la gente sigue com­prándolos. De pronto por eso, por­que el cliente sabe que toda la gente identificará en qué carro anda.

Los chinos, tratando de des­contar terreno más rápido, les han dado bastante oxígeno a los estu­dios de diseño independientes, sin embargo hoy también tienen en su mayoría sus propios laborato­rios, usualmente gestionados por occidentales, pero revolviendo mu­chas culturas como la europea, la de los clientes de Estados Unidos y las mismas asiáticas, para tratar de sacar productos universales. No obstante, este movimiento apenas comienza y no serán ellos quienes salven a los grandes modistas del metal italianos.

Otro problema que está blo­queando la explosión de ideas son las regulaciones. Las normas para prevenir lesiones a los peatones no dejan que las trompas de los carros se estampen al gusto del lápiz, sino que deben cumplir con los choques contra los muros. Las estructuras de las cabinas son muy rigurosas en cuanto a seguridad, y eso constriñe mucho las posibilidades de generar diferencias.

También la mecánica es más exi­gente en refrigeración y circulación de aire, la aerodinámica impone ciertas formas para bajar la resisten­cia al avance y reducir los consumos de gasolina, por lo cual las funcio­nes hoy mandan sobre la estética.

Finalmente están los límites eco­nómicos, porque la complejidad de las formas o de los vidrios muchas veces supone gastos de fabricación más altos en prensas, materiales, aceros más flexibles o plásticos que se dejen moldear al capricho de un dibujo exótico.

En este contexto, el diseño de los carros cada vez tiene más límites, y aunque vemos en los salones apa­ratos conceptuales, extravagantes a veces e imposibles en muchos casos, encontrar automóviles realmente diferentes que magneticen a los clientes y que creen apetitos masi­vos en los potenciales compradores es cada vez menos evidente.

Esta situación se palpa de ma­nera cruda en el Salón de Ginebra, conocido como la única tribuna a la cual asisten los grandes diseña­dores, fundamentalmente italianos, con sus prototipos. En las últimas ediciones de ese encuentro, en el cual eran las estrellas, han pasado muy discretamente.

José Clopatofsky

Algunos osados

Hay carros, hablando de los de venta ma­siva, que se salen ocasionalmente de lo co­mún, como el Kia Soul o el Hyundai Velos­ter (ambos coreanos), el Audi A1, casi todos los Daihatsu, el Porsche Panamera, el Skoda Roomster, todos los Smart, los Ssangyong Kyron, y seguramente bastantes otros que olvidamos, pero son una minoría.

No son necesariamente bonitos, pero sí diferentes.

Otros, en el grupo retro, se destacan por la recreación más que por la invención, como el VW Beetle, muy bien en estampa pero en la talla equivocada; el Fiat 500, el Mini, el Mustang o el Alfa Mito.

DATOS
Las normas de seguridad, los requisitos mecánicos y la aerodinámica para bajar los consumos hacen que los carros hoy obedezcan mucho más a las funciones que a la estética.

Las restricciones presupuestales para lograr precios competitivos en los carros terminados también son un freno para los diseñadores, que deben trabajar dentro de marcos poco flexibles.

Zona Comercial
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