Ducati Scrambler 400: Ayer y hoy, en una máquina

Scrambler hace referencia a motos ‘naked’ que combinan la figura trail con las habilidades para ir casi a cualquier lugar sin importar el terreno.

Revista Motor

05:41 p.m. 02 de mayo del 2017
Ducati Scrambler 400

Ducati Scrambler 400

Estuvieron de moda en los años setenta y hoy vuelven a tomar fuerza con un lugar importante en el mercado, ya que se pueden modificar y ajustar al gusto de cada propietario.

Ducati le ha apostado fuerte a ese tipo de motos al crear dos modelos con motores de 400 y 800 cm3 para abarcar un público más diverso, entre el cual ha logrado, a hoy, ventas superiores a las 16.000 motos de esta Scrambler en todas sus variantes.

Probamos la moto con el motor de 400 cm3, o Scrambler Sixty2, que es la opción para quienes se inician en el mundo de las motos, les gusta la pinta clásica y la posibilidad de viajar por carretera y off road sin tener que lidiar con mucha potencia y complicaciones para conducir.

Con razón, porque la Scrambler 400 es una moto muy divertida de llevar. Hay que cambiar un poco la mentalidad y entender cuál es el concepto y el diseño de la moto, que empieza desde la posición de manejo con un timón alto y ancho y el sillín ubicado muy bajo, tal como se veía en las máquinas que se usaban durante la Segunda Guerra Mundial. La posición no es necesariamente cómoda, pero sí corresponde perfectamente el aspecto de la moto y es solo cuestión de rodar algunos kiló-metros para integrarse con la curiosa ergonomía de la Scrambler y disfrutar el recorrido.

Ducati Scrambler 400

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Con un solo cilindro y 399 cm3, el motor es muy dócil en la entrega de sus 40 caballos de potencia, con 34.6 Nm de torque a las 8.000 revoluciones. No genera grandes sensaciones de aceleración, aunque sí hay una respuesta franca que mejora cada vez que sube en el régimen del tacómetro. Si bien no es agresivo arrancando, cuando el motor pasa las 5.000 vueltas se siente más vigoroso. Logramos extraerle 155 kilómetros por hora, velocidad justa para ir con seguridad en las ruedas que trae de serie, que son de tacos para terrenos difíciles.

Los 183 kilos de peso con el tanque lleno son fáciles de detener gracias a los frenos de disco con ABS. Son suaves y precisos de operar, pues los mandos son muy ergonómicos. La información del motor, tacómetro, velocidad, distancias recorridas y cambios se muestran en un único instrumento como típicamente se usaba en ese tipo de motos. Se extraña el medidor de combustible, pero esa es una característica común de las Scrambler.

El aspecto es muy rústico, con un tanque de combustible alargado y dos guardabarros que resumen toda la ropa de la Scrambler. El reto está en que la mecánica, que se encuentra totalmente a la vista, sea lo más estética posible y refleje la clase propia de un producto del fabricante italiano. Ducati lo logró a la perfección y cada elemento de la moto parece pensado en función de crear un paquete muy llamativo. El toque contemporáneo lo dan el conjunto óptico trasero y delantero, que son luces tipo led con algo más de modernidad en su diseño.

Ducati Scrambler 400

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Conducir la Scrambler es muy sencillo. En el tráfico, a pesar de su manillar tan ancho y los espejos tan altos, pasa sin ningún problema, lo que le permite buena maniobrabilidad. En carretera, el punto más crítico, pero sobre el cual no se puede alegar si se quiere una moto así, es que no hay ninguna barrera contra el viento o las inclemencias del clima, por lo tanto se sufre cuando se viaja a alta velocidad. El comentario está un poco fuera de base dado que la moto por concepto y concepción debe ser así, pero no sobra advertirlo para quien se suba a esta.

Su punto más fuerte se evidencia al rodar en destapado, porque la suspensión de horquilla tradicional adelante y mo-noamortiguador trasero absorbe muy bien las imperfecciones del terreno y es fácil impulsarla en el límite, claro, si se tiene experiencia. Además, cuenta con rines de radios que son mucho más fuertes para rodar en ese tipo de terrenos y vitales para la calle, porque no se sufre tanto al coger huecos.

En términos generales, la Scrambler 400 es una moto divertida en todo terreno, ya sea ciudad, carretera o destapado, y se puede decir que es un juguete que lo lleva a todas partes. El diseño evoca otra época, pero con toques modernos que, com-plementados con la buena ingeniería, hacen que conducirla sea un viaje a lo mejor del pasado, aunque con la seguridad del presente.

Juan Pablo Clopatofsky Gutiérrez

DATO
La Scrambler está en la zona de los 38 millones de pesos, en la cual hay muchos competidores, pero tiene sus valores muy definidos y la marca es un diferenciador importante. Es una moto universal, sin embargo, el cliente debe saber bien su esencia y filosofía para gozarla plenamente.

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