El ensamble colombiano cumple 60 años y existió un auto 100 por ciento nacional

Antes que Leonidas Lara y Colmotores, en Barranquilla se montaron automóviles Volkswagen y Studebaker desde 1951 pero la planta la cerró el gobierno por falta de divisas. Hay un carro 100 % colombiano

Redacción Motor

10:21 p.m. 08 de marzo del 2011

La hechura del primer carro auténtico colombiano, el Cacique Tayrona, data de 1971, es decir hace 40 años. Un repaso a los comienzos de la historia industrial del auto nacional.

Desde su blog, el lector Alberto José Miranda Cruz nos hizo llegar una interesante referencia sobre el primer auto ensamblado en Colombia, a propósito del tema histórico que tratamos sobre el aniversario 125 de la fabricación del primer automóvil por parte de Benz y Daimler.

La historia genérica le atribuye a Colmotores el ensamble del primer vehículo en Colombia en su planta de Bosa, un camión Austin que rodó en febrero de 1962, seis años después de que se constituyera formalmente la firma. Sin embargo, Colmotores se montó sobre los adelantos y estudios que ya había hecho otro grupo de industriales bogotanos quienes fundaron la firma Panal para montar autos Toyota y Nash, que no prosperó pues el gobierno no tenía divisas disponibles para pagar las autopartes y nunca le expidió la licencia respectiva, que finalmente obtuvo Germán Montoya para darle luz verde a Colmotores -en papeles- en 1956. Pero ya estaba en competencia con otros industriales que adelantaban la misma idea en Bogotá.

El lector Miranda trae la relación de que el primer vehículo, según sus fuentes fue un Jeep CJ5 de 1961, producido por la ensambladora que en ese entonces se llamaba Leonidas Lara e Hijos y es hoy la CCA, donde se hacen los Mazda y pick-ups Ford.
El Willys se anunció con el amparo de patentes exclusivas de la Willys Overland Export, de Toledo, Ohio y costaba 19.000 pesos.

Es decir, que Willys le ganaría por cortos siete meses el honor de haber sido el primer auto ensamblado en Colombia a Colmotores, según esos datos. Pero resulta que hay historia más atrás, tal como en su momento lo publicó nuestro colaborador Jorge Salgado en esta revista, en su número 153 cuando existía una sección editorial llamada "¿Sabía usted...?" a su cargo.

La referencia del primer ensamble automotor en Colombia nos llegó en carta debidamente documentada de parte de José
Dugand Agüello, quien relata que en Barranquilla existió antes de todo esto una planta de ensamble que montaba autos Volkswagen y Studebaker, a finales de 1950.

La planta para esta operación se llamó "Dugand Hermanos y Cía. Ltda" y fue dirigida por el ingeniero Jack Mocacin. Estaba situada en la carrera 44 entre calles 43 y 44 de Barranquilla y desde esa sede se atendían los concesionarios en el país. Los datos de Dugand indican que en mayo de 1951, hace 60 años, se montó un auto Studebaker, con motor de 8 cilindros en V y cuya pintura se hizo en hornos importados para tal efecto. El comprador fue el destacado ciudadano barranquillero Alberto Mario Pumarejo y hay indicios de que el vehículo se incendió pero que la familia posee otro contemporáneo. De esos autos hay fotografías en la sala de ventas del concesionario en Barranquilla, que ilustran esta nota.

La ensambladora barranquillera se cerró por las mismas restricciones económicas que no permitieron el funcionamiento de Panal. Sin divisas ni recursos económicos suficientes, el gobierno no autorizaba los pagos en dólares u otras monedas extranjeras
debido a las pobres finanzas del país.

El Cacique Tayrona
En 1968, el ingeniero alemán Dieter Herber, residente en Colombia, casado y con descendencia en el país, convocó a un grupo de socios capitalistas y claramente entusiastas del automóvil para fabricar un auto deportivo de alto rendimiento cuyo
catálogo decía textualmente que sería "la amenaza colombiana de todos los autos deportivos del mundo, un monstruo que no es un auto de familia sino un pura sangre de dos puestos que hace hervir la sangre a los verdaderos conocedores".

El Cacique tenía un chasís tubular, carrocería en fibra de vidrio, novedoso material en su momento y un curioso motor proveniente de los Ford Taunus alemanes que se vendían en ese momento. Era un 4 cilindros en V con su respectiva caja de velocidades que fueron instalados en posición central en el chasís.

Más curiosa es la historia de su fabricación pues el primer prototipo se hizo en los sótanos de la hoy Clínica Barraquer de Bogotá. Cuando terminaron el primer chasís rodante, tuvieron que romper las paredes para sacarlo del sótano y trasladaron la 'industria' a una bodega cerca de Chía.

El proyecto caminó lentamente y las cuentas recuerdan que se hicieron unos cinco a ocho autos, de los cuales uno tuvo motor Fiat 22.3, destinado a la pista. Muy lindo en su momento, con
facciones aproximadas a las del Ferrari P4, con puertas que abrían
pivotando en el techo, el Cacique debía ser el primero de una serie
de modelos exclusivos que serían los fundadores del verdadero "carro colombiano". Todavía estamos en esa cuenta.

La industria nacional
Al lado de toda esta historia de ensamble, el primer carro colombiano auténtico tuvo que esperar hasta finales de los años 60 y comienzos de los 70 del siglo pasado. Se llama el Cacique Tayrona, que sigue siendo hasta la fecha el único vehículo completo y con destino a uso diario y para pasajeros que se ha hecho totalmente acá, salvo motor y caja. Todos los demás procesos que conocemos han sido reformas sobre autos existentes.

O también fabricación de autos de competencia, en los cuales fue pionero Guillermo Pieschacón con un carro monoplaza llamado Caribe 1600, a finales de los años 60, con motor Peugeot y lo siguieron Dieter Herber y otro grupo de kartistas encabezado por "Paco" Barragán, quienes desarrollaron respectivamente autos de competencia. Luego, el mismo Herber desarrolló varios prototipos y autos fórmula basados en los Lotus 61 de la Fórmula Ford inglesa y Roberto Serafín Guerrero luego hizo una larga serie de autos con licencia Van Diemen de Inglaterra, también para carreras. En tiempos modernos muchas personas han desarrollado proyectos de este tipo, pero no vehículos homologados para uso en las calles.

FRASES

Abrir la industria de vehículos en Colombia fue un proceso penoso y complejo pues más que un negocio, era toda una aventura, más empírica que técnica.

El príncipe Felipe de Edimburgo recorre las instalaciones de Colmotores en un campero Austin que se ensamblaba de acuerdo con el convenio que tenían con la British Motor Corporation. Luego vino Chrysler y después General Motors tomó todo el negocio.

El Cacique tenía inicialmente un motor V4 de 68 caballos y su fabricante anunciaba que llegaba a unos dudosos 200 kilómetros por hora.

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