Envidia de Medellín

Envidia de Medellín

Redacción Motor

02:48 p.m. 10 de diciembre del 2013

HuecosMed es el nombre de una aplicación para los teléfonos móviles y aparatos similares que lleva un año en la web. No es un sitio de denuncia sino de reconstrucción promovido por la propia Secretaría de la Infraestructura Física de Medellín, en el cual los ciudadanos pueden reportar, metro a metro, el estado de las vías de la ciudad.

Lo interesante no es ese inventario de baches sino que la alcaldía de inmediato procede a evaluar su ubicación exacta, el impacto del hueco en la movilidad, el peligro para los conductores y vecinos del obstáculo, y antes de una semana sucede algo en el lugar, usualmente el arreglo, parcheo o lo que necesite la vía. La aplicación la pusieron al aire en diciembre de 2012 y desde entonces más de 9.900 paisas la han utilizado.

Medellín tapó más de 20.000 huecos en ese mismo lapso, de los cuales 2.834 fueron reportados a través de la aplicación, 1.700 se repararon de inmediato y 434 están programados para fechas cercanas. Otros 700 no estaban en el área de la ciudad, pero fueron solicitudes de gente que quisiera tener en su sitio el mismo servicio que presta Medellín.

Y no es un tema de abundancia de plata, sino de falta de recursos el que llevó a implementar este proyecto, pues la atención integral de los 3.300 kilómetros-carril que hay en esa ciudad costaría 1,5 billones de pesos, equivalentes a la mitad del presupuesto total del municipio.

Pero con estos arreglos parciales, bien hechos, se solucionan muchos problemas. “Para intervenir cualquier bache nos tardamos alrededor de una semana después de que se reporta. Hay que actuar rápido pues la vía se empieza a deteriorar por un solo hueco”, dice el subsecretario Carlos Borja, a la vez que aclara que tienen como prioridad las vías principales, por donde el flujo vehicular es elevado.

La meta es que Medellín le agregue a su lujoso caudal de distinciones el de la “ciudad sin huecos”, en lo cual han invertido –no gastado, ni despilfarrado ni feriado ni robado– 220.000 millones de pesos, que seguramente es muchísimo menos de lo que Bogotá dice aportar para la misma causa con miserables resultados.

La famosa aplicación ganó el Premio Colombia en Línea como la mejor en su categoría, otorgado por las entidades de Informática y Telecomunicaciones del ministerio respectivo y por EL TIEMPO Casa Editorial, además de reconocimientos internacionales.

Obviamente, un servicio de estos colapsaría en Bogotá porque la cantidad de denuncias sobrepasaría la capacidad de cualquier servidor y recalentaría los computadores y, claramente, excedería la melancólica y preocupante capacidad de gestión de las entidades capitalinas que deberían desarrollar un programa de estos. De hecho, ni siquiera tenemos una secretaría o entidad específica que se ocupe de estos problemas, o las que hay está completamente inéditas por sus resultados. No hace mucho reportaron que en la avenida Caracas y la autopista Norte hay 4.500 losas dañadas, o sea que está acabada la vía arteria de Bogotá, y que el presupuesto para reparaciones y mantenimiento apenas alcanza para remendar 440 de ellas, es decir, el 10 por ciento. El resto de la vía que se la coman el tigre, las suspensiones de los carros y el pobre ciudadano bogotano, cada vez más estrujado y abandonado por sus gobernantes. Esa cifra es una exacta radiografía de lo que nos está pasando y agobiando.

Hasta donde se lee y se sabe, Bogotá es una ciudad sumamente rica, que tiene millonadas sin ejecutar en los bancos, en manos de gobernantes ineficaces y con una estructura de gobierno que improvisa y no da pie con bola, al menos en estas materias que son tan vitales como otros frentes en los cuales parece que le va menos peor.

Pretender que cambiemos con una simple aplicación en los teléfonos es tan risueño como utópico, no tanto porque no participemos en la construcción de la información, sino porque asumimos que la respuesta será la misma que hemos recibido durante tantos años durante los cuales la ciudad se ha desmoronado y viaja hacia su colapso de movilidad.

Pero sí guardemos la ilusión y la meta de parecernos algún día a los paisas y a los medellinenses, que han construido una ciudad con una infraestructura envidiable con metrocables, metro, buses como los Transmilenios y su respectivo sistema integrado, escaleras eléctricas, calles sin huecos, ferias y luces en las avenidas, basuras en camiones apropiados, espíritu cívico y solidaridad ejemplares, todo ello edificado en medio de turbulentas condiciones de seguridad que también han superado y que le han permitido cambiar de ciudad muy complicada a una urbe ejemplar en materia de servicios públicos.

FRASE
“Hasta donde se lee y se sabe, Bogotá es una ciudad sumamente rica, que tiene millonadas sin ejecutar en los bancos, en manos de gobernantes ineficaces y con una estructura de gobierno que improvisa y no da pie con bola”.

Esta es nuestra última revista de 2013. Regresamos el próximo 29 de enero. Les deseamos a todos los lectores agradables y tranquilas fiestas y les agradecemos su fidelidad en la lectura de todas nuestras ediciones y su parada en este “huequito” de desfogue editorial en el cual tratamos de decir lo que el ciudadano piensa y sufre. Así muy poco nos solucionen.

¡Feliz Navidad y mejor 2014!

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