Especial sobre pinturas / ¿De qué color quiere su carro?

Los procesos de pintura y los materiales tienen prácticamente la misma calidad de los originales, pero todo depende de cómo se haga.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

MANUEL ANTONIO ORDUZ
REDACCIÓN VEHÍCULOS

Verde ciprés, negro diamante, gris ópalo, rojo almagro, azul universo, plata continental¿ si de nombres se trata, en el sector automotor hay tantos colores de vehículos cuantos permita la imaginación de fabricantes y ensambladoras.

Tiene su lógica: además del motor, los accesorios, el precio y hasta las facilidades de pago, las diferentes marcas compiten hoy con el ¿ropaje¿ de sus modelos, al menos sobre catálogo, pues lo común es que los concesionarios les den a escoger a sus clientes tan solo entre los tres o cuatro colores que tienen ¿en stock¿.

Caso distinto es cuando se va a repintar. Gracias a las nuevas tecnologías de mezcla y aplicación de pinturas, los clientes de talleres especializados pueden pintar su vehículo del color de sus sueños, y hacerlo con técnicas y productos de calidad ¿Uno A¿.

Según Mauricio Monsalve, director de la Línea Automotriz de la Compañía Colombiana de Pinturas (Colpisa), ¿en el alistamiento está el 50 por ciento del éxito de la pintura de un carro y el otro 50 por ciento está en el acabado¿.

Lo anterior significa que no basta con escoger un color, llevárselo al mecánico de confianza, pintar el auto en un taller cualquiera¿ y listo. Las pinturas han evolucionado al punto que tienen una calidad y durabilidad muy similar a la que se le aplica originalmente, pero requieren una serie de condiciones físicas y técnicas para lograrla.  

Primero lo primero
Contrario a lo que se cree, es posible tener la mejor calidad de la pintura, pero si no se arranca desde la misma ¿lata¿ del vehículo, es imposible lograr un resultado óptimo.

Como lo explica el cabinero y colorista titulado Armando Marín, ¿el primer error de un taller poco profesional consiste en mezclar calidades de los productos que se van a utilizar, es decir, cuando usan masillas y pinturas de marcas y orígenes distintos¿.

Por eso recomienda percatarse primero de la idoneidad del taller y revisar qué tipo de productos está utilizando. ¿No por el hecho de tener horno de secado, por ejemplo, significa que el taller esté tecnificado ¿advierte-. El horno tan solo sirve para secar más rápidamente, pero un carro mal pintado es un carro mal pintado, con o sin horno¿.

Por todo esto no es exagerado decir que la clave para lograr un carro bien ¿trabajado¿ está en el alistamiento de la lámina y en la calidad de la base desde donde se ¿agarra¿ el color.

¿Luego del trabajo de latonería (si es el caso), la lata corregida y ¿pelada¿, se lija en seco para emparejarla y acabar con las pequeñas imperfecciones ¿explica Carlos Téllez, del taller especializado Horniautos-. Se le aplica la primera base para evitar la corrosión y, la segunda, para desaparecer las rayas que quedan de la lija¿.

Control de calidad
Emparejada la pieza, los expertos añaden una guía de color con la que pueden ver si la base quedó con imperfecciones y luego pasa a pintura y barnizado. Es importante decir que, sumados, bases y pintura no deben dar más de 125 micrones, medida de espesor que equivale a una hoja de papel extremadamente delgada.

¿Los talleres no pueden dar garantía sobre una pieza que tenga, por ejemplo, 500 micrones de espesor, pues esto quiere decir que ha sido pintada y repintada, pero no se ha tenido la precaución de aplicarle fosfatante y base, de una forma profesional¿, asegura el colorista Marín.

Ese espesor lo miden ensambladoras y talleres con una especie de ¿estetoscopio¿, que muestra en una pantalla digital cuántos micrones tiene la pieza que el técnico está ¿auscultando¿.

Si la medida es muy dispareja en las diferentes piezas del vehículo, o marca más de 110-120 micrones, es porque la base está ¿mal echada¿ y la pintura se saltará más fácilmente. Pero si marca dentro de los límites normales y los expertos tuvieron la precaución de realizar estrictos controles de calidad durante todo el proceso, el usuario tiene carro ¿para rato¿.

¿Por eso no le podemos dar la misma garantía a un vehículo, cuyo cliente prefiera un trabajo de retoque sobre lo pintado, que uno cuyo carro lo trabajamos desde cero ¿añade Marín-. En el primer caso se pueden dar hasta 24 meses, en el segundo se dan 36¿.

Lo anterior no significa que, cumplidos esos 36 meses, el vehículo empiece a decolorarse o pelarse. Según Monsalve, de Colpisa, una pintura a base de poliuretano y de una marca reconocida tiene una vida útil de, mínimo, cinco años, mientras que una corriente no aguanta más de dos sin ¿marearse¿.

La cabina de pintado
Un buen taller también tiene el área de pintado lejos de la contaminación propia de otras actividades. De ahí que posean una cabina hermética, al interior de la cual introducen el vehículo ya ¿masillado¿ y listo para el color.

Cuando se trata de pintura de una sola pieza o tan solo exterior, el vehículo arranca el proceso de pintado con sus ventanas puestas, aunque sin boceles, chapas y adornos exteriores. Los vidrios y luces son enmascarados con un papel especial, que no suelta tintas ni pelusas (¡el papel periódico está proscrito!). 

Una vez adentro y con la cabina perfectamente sellada, el experto aplica de manera uniforme la pintura, vestido con un traje especial (incluidos anteojos, gorro, guantes y polainas) para evitar que la pelusa de su ropa o la mugre de sus zapatos contaminen la pintura.

Coloreado el vehículo, se deja secar naturalmente o ingresa al horno (si lo hay) para acelerar ese proceso. De ahí pasa a un área especial, en donde manos expertas aplican un barniz poliuretano que le da brillo y protege la pintura de los rayones y del sol.

¿Todo este proceso dura una semana para pintura exterior y hasta tres semanas, si el cliente pide desarmar el carro para pintarlo por fuera y por dentro ¿agrega Téllez, de Horniautos-. Las piezas del carro se guardan debidamente marcadas en cuarto especiales y se colocan de nuevo, al final del proceso¿.

El color
Otro aspecto en el que se ha avanzado notoriamente es en el del color, que con la técnica ¿tradicional¿ del taller de la esquina, suele quedar ligera o notoriamente distinto al original.

Hoy no hay disculpa para que el vehículo quede como una colcha de retazos, gracias a que las pinturas se fabrican con un software especial, que mezcla diferentes tonos hasta obtener el original.

Es una máquina que parece una repisa grande, en donde se colocan latas de pintura con diferentes colores. Esas latas tienen en su interior especies de mezcladores, que están conectados a un tubo conductor. Este, a su vez, llega a una base (similar a una pesa digital), sobre la cual se coloca el recipiente a donde llega la pintura ya mezclada.

El colorista verifica el código del color del vehículo y lo introduce en un computador. Al hacerlo, el programa le indica cuánto porcentaje de cada tono va a aplicar para dar con ese código e inmediatamente arrancan las mezcladoras a trabajar y trasladan al recipiente vacío lo solicitado.

Una vez obtenida la mezcla, el colorista pinta una pequeña lata con toda la técnica; una vez finalizada, la compara con la pintura del vehículo que se va a trabajar.

¿En el 90 por ciento de los casos hay pequeñas diferencias entre la muestra y el vehículo. Ahí es donde entra el ¿ojo¿ del colorista experto, que, con solo comparar, ya sabe qué tono le sobra o cuál le hace falta ¿explica Marín-. Cuando uno queda satisfecho, se pinta la pieza con la mezcla final¿.

Para el cambio de color, los talleres tiene muestrarios especializados, tanto físicos, como impresos en tablas de color. Allí, el cliente puede escoger, entre un sinnúmero de tonos, cuál es el que quiere para su vehículo.


PROCESOS SIMILARES
Salvo por aspectos puramente tecnológicos, los procesos de pintado que realizan una ensambladora y un taller profesional son casi iguales.

La ensambladora¿
1. Cuando llega a la fábrica, limpia y desengrasa la pieza (carrocería).
2. Luego le aplica a la pieza la cataforesis, un recubrimiento especial que evita la corrosión. Esto lo hace por inmersión, es decir, mete la carrocería en una especie de piscina para que quede totalmente impermeabilizada.
3. Se aplica la primera base y se hornea la pieza a muy altas temperaturas para que se adhiera bien.
4. Se añade el color (a base de poliéster).
5. Se aplica barniz para el acabado final.
6. Se seca en horno, a altas temperaturas, para agilizar el secado y no entorpecer la línea de producción.

El taller¿
1. Al igual que la fábrica, limpia y desengrasa la pieza, y le quita los sobrantes de base y pintura.
2. El taller le aplica a la pieza una impresión fosfatante, que hace las veces de cataforesis, salvo que se trate de una lata nueva y original de fábrica. En este último caso, ya viene con la cataforesis.
3. Se le aplica un apresto o base 2K (de dos componentes: poliuretano y catalizador) y se deja secar.
4. Se le añade el color (a base de poliéster).
5. Se le aplica el barniz para el acabado final.
6. Aunque no necesita horno de secado, los talleres más tecnificados lo utilizan para agilizar la entrega. Este horno trabaja a una temperatura mucho menor que el de la ensambladora.


CALIDADES DE LA PINTURA
Corriente: su principal componente es la resina microcelulósica de poca resistencia a los rayos ultravioleta del sol. Cada seis meses hay que policharla para que no se ¿marre¿. Dura entre uno y dos años.

Acrílica: es un poco más resistente que la anterior, aunque también es muy sensible a los rayos ultravioleta. Tienen una vida útil de entre dos y tres años.

Poliuretano: es la más resistente a los rayos y a las inclemencias del clima y la más similar a la que aplican las ensambladoras. Tiene una vida útil de, al menos, cinco años.


TIPOS DE ACABADO
Pintura plana (lisa). Es de tipo poliuretano y no necesita barniz.
Pintura metalizada (efecto metálico). Es la plata o la de color con aluminio de tipo poliéster (poliuretano) con barniz.
Pintura perlada (efecto iridiscente o de destellos). Es de tipo poliéster (poliuretano) con barniz de dos componentes.


¿QUÉ LE EXIGEN PARA CAMBIO DE COLOR?
Autorización escrita del concesionario, importador o propietario, con su firma y huella, y la del autorizado, cuando el trámite no se realice personalmente.

Original del Formulario Único Nacional (FUN) diligenciado, con improntas (que deben ir adheridas al formulario), firmas y huellas, indicando el nuevo color. Se debe entregar en el SIM (el anterior Sett, de Bogotá) cuando se paguen los derechos del trámite.

Fotocopia simple del pago de impuesto del vehículo del año en curso, para lo cual se podrá presentar alguno de los siguientes documentos:

1. Formulario único de impuestos sobre vehículos automotores, con sello de pago visible y autoadhesivo de la entidad receptora.
2. Copia de declaración y pago electrónico del impuesto sobre vehículos automotores.
3. Formulario para la declaración sugerida del impuesto de vehículos automotores (impreso desde Internet) con sello de pago visible y autoadhesivo de la entidad receptora.
4. Cuando la Secretaría de Hacienda no proporcione la copia de la declaración y pago electrónico del impuesto sobre vehículos automotores, se puede recibir el tabulado del detalle del pago de impuestos extraído de la página web de la Secretaría de Hacienda, donde se refleje el pago realizado.
Fotocopia simple del Seguro Obligatorio (Soat) vigente.
Original del recibo de pago de derechos del trámite respectivo, los cuales deben ser cancelados en un SIM.
Original de la licencia de tránsito (tarjeta de propiedad) o la denuncia por pérdida.
Valor del trámite: 89.200 pesos
FUENTE: SIM

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