¿Fabricar o morir?

¿Fabricar o morir?

Redacción Motor

07:49 p.m. 21 de febrero del 2012

Han estado movidas las últimas semanas del sector en materia industrial. Colmotores puso la primera piedra de la que será su planta de estampado para piezas de carrocerías. Mercedes Benz inició una línea de ensamble para sus vehículos comerciales, fundamentalmente de servicio público, desde busetones hasta
TransMilenios. Sofasa lanzó la camioneta Duster, que es su nave insignia, para acometer una ambiciosa operación de exportaciones desde México hasta Punta Arenas.

Las movidas han sido al más alto nivel mediático, con presencia de Juan Manuel Santos en los actos centrales y, por supuesto, su mensaje era el eje de atención de las respectivas concurrencias, especialmente por las filudas conversaciones y posiciones que
hay en el momento con respecto al eventual TLC con Corea.

Aunque este no fue un tema que se citara con  nombres y apellidos, todo giraba alrededor de esta negociación, acerca de la cual las ensambladoras tienen por supuesto una posición opuesta a esa apertura ya que la consideran un ingreso de su futuro a una lenta zona de cuidados intensivos, laboratorio que en la mayoría de los casos es terminal.

Teniendo en cuenta que estos TLC toman diez años en desmontar los impuestos, todavía hay mucho camino por recorrer y pavimentar acá. La respuesta de las ensambladoras ha sido, afortunadamente, positiva y no de simple retórica defensiva. Montar una línea de estampado de partes de carrocería implica una
enorme inversión en las prensas, un gran edificio, y tener un mercado asegurado para instalar esos componentes en los carros que acá se armen y para venderlos como material CKD a otras plantas o como repuestos de un vehículo de difusión masiva en el corto plazo, que sería claramente el nuevo Aveo Sonic.

El estampado también le genera a Colmotores importantes ahorros logísticos pues, por ejemplo, al traer las puertas armadas desde Corea para sus vehículos está pagando un 70 por ciento de los espacios de los contenedores en los cuales solamente viene aire. Si bien este argumento económico puede ser una parte de la
justificación de su inversión -1.1 billones de pesos, cifra histórica nunca antes mencionada en este campo-, claramente hay un mensaje de la primera empresa fabricante de autos del mundo: en lugar de replegarse hacia una oficina de importaciones desde Corea, se va a defender produciendo más componentes localmente, generando más empleo e inversión tecnológica pues
ese proceso viene acompañado de robots y muchas otras máquinas de última generación.

Sofasa tiene su mira puesta en el movimiento del  Duster en la zona que le asignó la casa matriz de Francia como territorio exclusivo, sobre todo en México donde considera que en el largo plazo puede vender 10 mil piezas anuales. No será tan fácil pues allá Renault tiene una muy baja participación en el mercado y ese vehículo no es propiamente de la tipología del comprador, por lo cual las palabras y cifras con las cuales el presidente Santos retó a Colmotores a seguir los pasos exportadores de Sofasa son unas arengas un poco optimistas en el futuro inmediato.

¿Se convertirá Colombia en un país fabricante en una escala rentable de  vehículos? Es una pregunta de dudosa respuesta cuando el plan del gobierno apunta a una apertura total de los comercios, en el cual el esquema de importación es ganador, así se lleve por delante el empleo de las plantas.

Pero lo valioso es que estas empresas se están preparando y acometiendo el escenario eventual trabajando con la mano de obra colombiana, invirtiendo más dinero, subiendo la tecnología de sus factorías y apuntándole a un mejor momento del mercado de los países andinos que, sumado y en épocas de economías normales bajo líderes que miren a sus países con una óptica global, puede llegar fácilmente a las 800 mil unidades, una cifra muy cercana a
la que maneja México en sus ventas internas.

En el dilema entre fabricar o morir, nuestra industria  y sus casas matrices han optado por lo primero y es una noble decisión en línea con el progreso del país y con la acogida que los colombianos les han dado a sus productos a lo largo del último medio siglo.

Ojalá haya oxígeno y sangre suficientes para todos, importadores e industriales, en fronteras y condiciones en las cuales todos puedan ganar y crecer.

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