La falta de capacitación es la principal causa de accidentes en motos

La acreditación de licencias sin haber tomado cursos certificados por una escuela de conduccion están cobrando cientos de víctimas en todo el país.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

Según datos del Ministerio de Transporte, la mayor parte de los accidentes en moto son producidos por ¿impericia en el manejo de la moto¿.

Y aunque este dato es bastante discutible ya que no se toman en cuenta factores como el estado de las vías, la impericia y la agresividad de los otros conductores, la imprudencia de algunos peatones, la pintura con la que demarcan las vías y el no uso de cascos adecuados, no se puede negar que la gran mayoría de quienes manejan moto nunca han recibido capacitación formal y adecuada acerca del funcionamiento y manejo de las mismas.

Según las estadísticas, solo uno o dos de cada 20 motociclistas han tomado un curso de manejo, los demás aprendieron solos o enseñados por algún conocido que tampoco había recibido un curso.

Y, aunque lo sigan repitiendo quienes venden motos y algunos motociclistas, no es cierto que si se maneja una bicicleta se puede manejar una moto. La técnica de giro, el frenado y la conducción en general son completamente diferentes. 

No hay que estigmatizar

Sin embargo, el problema es mucho más complejo que solamente volver a estigmatizar a los motociclistas; se está fallando en el proceso de certificar conductores (tanto de vehículos como de motos) y en otorgarles licencias de conducir. Este problema tiene 3 niveles de irresponsabilidad.

Nivel 1: el de la persona que adquiere una moto y, sin usar mucho la cabeza que va a meter en el casco, no se preocupa por su propia vida y se arriesga a manejar una motocicleta sin la preparación adecuada. Cada individuo debería tener el amor propio y la lógica suficiente para darse cuenta de que está arriesgando irresponsablemente su integridad y la de sus pasajeros.

Y acá también entran los concesionarios que ahora tienen la buena costumbre de entregar las llaves de la moto junto con el pase tramitado por ellos mismos, lo importante es vender, si el comprador se accidenta o mata a alguien, ya no es problema del vendedor.

Nivel 2: las escuelas de motociclismo que no cuentan con programas, equipos ni pistas adecuados para dictar los cursos. Y peor aún, cuyos instructores son personas que montan en moto pero que nunca han recibido capacitación formal como instructores y en muchos casos tampoco entienden la física ni la mecánica que gobierna a una motocicleta.

Cada escuela decide cuántas horas teóricas y prácticas dictar (las teóricas casi nunca se dictan) y en qué parque o calle de la ciudad practicar. No se tienen pistas para practicar técnicas de frenado ni maniobras de emergencia.

Y en casos extremos, con el dinero suficiente, no es necesario tomar el curso. Únicamente se paga y se obtiene la licencia de conducción sin haber tomado ni un minuto de clase.

Nivel 3: el Estado colombiano, que ha sido incapaz de regular y controlar a las entidades en quienes delega la responsabilidad de dictar los cursos y emitir las licencias.

No existe un pénsum unificado y obligatorio para todas las escuelas, no se exige que los instructores sean certificados por un ente capacitador, no se verifica que las máquinas en las que se dictan los cursos estén adaptadas para dictar clase, no se exigen exámenes en pista y en ruta, y no se verifica que los alumnos realmente hayan tomado un curso, no solo pagando una suma extra.

Y las soluciones que da el Gobierno, en lugar de educar y arreglar el problema de raíz, son medidas tan absurdas como la de manejar a un metro del andén. Están curando una gripa con un laxante.

*Guillermo Castaño es copromotor de iniciativas para el mejoramiento de la movilidad, el respeto y los índices de accidentalidad en moto.

CUENTAS SENCILLAS

Hay cálculos muy simples que indican que se están metiendo muchos goles: tomemos la cantidad de motos que han entrado al país en el último año, la cantidad de escuelas de conducción que existen, los instructores de cada escuela y la supuesta intensidad horaria que debe dictarse.

Con esas cifras, cualquier persona se da cuenta de que los pases se están otorgando en estilo piñata.

Obviamente, este es un problema complejo y muy difícil de solucionar, y para agravarlo, no hay que olvidar que las motos se han vuelto un negocio multimillonario para muchos. Entonces se empieza a mezclar la ética con el bolsillo y tristemente es casi seguro saber quién va a seguir ganando.
 

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