Un Ferrari GTO 250 de 38 millones de dólares, rematado en Bonhams

Cerca de 66 millones de dólares se pagaron en esa misma subasta de Estados Unidos, por otros automóviles de la colección Maranello Rosso, en Estados Unidos.

Redacción Motor

02:53 p.m. 26 de agosto del 2014

Detalles del Ferrari rematado

Un Ferrari 250 GTO, fabricado en 1962 con el número 3851, que fue entregado inicial­mente al piloto francés Jo Schlesser y que fue propiedad hasta hace poco del coleccionista italiano Fabrizio Violatia, alcanzó la suma más alta pagada públicamente por un automóvil. En la subasta hecha por Bohhams en el ámbito del con­curso de elegancia de Pebble Beach, Estados Unidos, el pasado 14 de agosto, un cliente anónimo, al menos para el público general, remató el automóvil en el equivalente aproximado a 72.500 millones de pesos.

El automóvil en cuestión, del cual las estadísticas dicen que solamente se produjeron 32 unidades, a las cuales se suman dos prototipos previos, tres de la serie 330 que tuvieron un motor más grande, uno con la carrocería 'berli­netta' y tres de la Serie II de 1964, es no solamente el ícono del dinero sino también una pieza maestra del diseño exterior, pues mecánicamente nece­sitó varias versiones de motor y cha­sises a medida que las competencias requerían mejores especificaciones.

Los historiadores y puristas sola­mente consideran 33 carros de esta primera serie como el inventario total hecho por Ferrari con las clásicas especificaciones, y en cada referencia histórica la cifra varía.

¿Por qué es tan famoso? Lo es mu­cho más por su estampa tallada toda en aluminio y su tradicional motor de 3 litros repartidos en 12 cilindros y alimentados por una impresionante batería de seis carburadores Weber dobles que por sus resultados en las pistas, aunque a este ejemplar con­cretamente se le acredita un segundo puesto en el Tour de Francia de 1962. El carro también muestra una hoja negra en su historial porque tuvo un acciden­te en el cual el piloto Henri Oreiller falleció. Este episodio no molesta a los coleccionistas pues era normal que un carro de este tipo se lesionara ocasio­nalmente en las pistas, pero la repara­ción fue hecha por la propia fábrica, lo cual hasta puede darle más valor y reconocimiento.

Cuando se fabricaron, Enzo Ferrari personalmente aprobaba a los compradores, que pagaron cerca de 18.500 dólares del momento, tres veces lo que costaba el también lindí­simo Jaguar XKE.

Hecho para correr

La instrumentación es muy típica de todos los Ferrari de la época y el interior no tiene acabados por su vocación para competencia. Los rines Borrani de 72 radios con la tuerca central en estre­lla son una característica fundamental del GTO.

La firma

La plaqueta vale oro, pues es la firma de Ferrari en el carro. Se han hecho muchísimas copias y falsificacio­nes muy exactas de este auto pues los motores y la mecánica se consiguen de otros carros equivalentes. Se conocen muchos episodios de decomiso de las copias y encarcelamiento de los autores, especialmente suizos.

250

Durante muchísimos años, la denominación de los ferrari correspondía a la capacidad de cada cilindro. En el caso del GTO, 250 cm3 multiplicados por 12 da los 3 litros de desplazamiento del motor. Actualmente los números se refieren al tamaño total del motor.

DATO
Como eran hechos a mano, durante la fabricación hubo cambios en las carrocerías, las ventilaciones laterales eran tres al final de la producción y las entradas de aire para el radiador y los frenos tienen diversas formas.

Zona Comercial
report_error_form_error
Reporte enviado

¿Encontraste un error?

Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.