El Ford Focus regresa al país con una puesta a punto en todos los sentidos

Excelente aparato trajo Ford al país. El nuevo Focus tiene un gran motor de 160 caballos, todos los accesorios de seguridad y una alta dosis de tecnología para su gama. Y ni hablar de su diseño.

Redacción Motor

03:16 p.m. 11 de diciembre del 2012

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Toyota puso el grito en el cielo hace unos meses cuando las estadísticas mundiales de producción indicaron que el Ford Focus era el carro más vendido de la primera parte de este año.

No era para menos. La posición de ese carro japonés nunca se había visto cuestionada y menos superada, y los japoneses explicaron por diversos medios que la suma de algunos modelos derivados del Corolla, no estrictamente el mismo carro, daba unos pocos números por encima del Focus. El debate sigue, y si no es
precisa la cifra, sí hay algo claro: el Focus alcanzó al Corolla.

Ford aprovechó magistralmente la estadística y la hizo saber en todos los hemisferios y en especial en los países donde se vende el Focus, que se fabrica a la rata impresionante de un carro cada 10 segundos y ya suma 12 millones de unidades colocadas desde su lanzamiento, en 1998.

Estas cifras no se cosechan en vano, por lo cual recibir el Focus en el Salón de Bogotá, en busca de una segunda oportunidad comercial en el país, fue la ocasión para escarbar bien sus características con respecto al modelo anterior, que era una ejecución paralela en una plataforma de Mazda 3.

Precisamente ese carro anterior, que estuvo temporalmente en venta acá y se fue espantado por la tasa de cambio que se puso a 2.800 pesos y lo sacó del mercado, dejó un perfil incompleto
que ahora se recupera plenamente.

El exitoso Focus, que viene de plantas de Estados Unidos, es otro carro en esta versión 2013. La nueva carrocería, una mecánica muy interesante, la cabina amplísima, muchos servicios tecnológicos, una figura muy bien puesta dentro de lo que es un vehículo para gustos globales que no puede pecar por exceso
de líneas, y un equipo más que completo, incluso por encima de lo usual en la gama, suman muy bien con la dinámica del aparato
que tiene una musculatura y desempeño totalmente diferentes.

El motor que le pusieron es un 2 litros con todos los juguetes y muy buena producción de 160 caballos. Tiene la inyección directa de combustible en las cámaras, y los ejes de levas son variables de manera independiente para regular mejor los tiempos de admisión y escape.

Es una máquina totalmente nueva, hecha bajo las premisas de Ecotec, y se aprecian claramente sus avances por el caballaje y el torque que entrega sin ser turbocargado, recurso actual y común para hacer caballos sin mucha sofisticación interior del motor. La relación de compresión es de 12 a 1 y la gasolina que se
formula es extra para sostenerla.

La versión básica pesa 1.350 kilos, por lo cual la relación peso/potencia es muy atractiva pues apenas cada caballo debe mover 8,43 kilos, cifra muy superior al promedio de la categoría.

Lo venden con dos cajas de velocidades, de cinco adelante manual o de seis automática pero con doble embrague, por lo cual tiene una operación muy exacta e inmediata, y su manejo computarizado indica que el rendimiento en combustible es 9 por ciento mejor que con la transmisión convencional.

Definitivamente los tiempos cambian y las cajas mecánicas van perdiendo su impulso de más de cien años en la industria.
Manejamos el automóvil con la caja mecánica de cinco marchas que permite sentir mejor el motor, que es muy bueno.

Se le nota la acción de los ejes de levas variables porque cuando pasa de las 5.800 rpm y llega aproximadamente a las 7.000,
cuando se corta la inyección, el empuje es redondo y rotundo, casi con la respiración de un motor trucado para competencia. Se castiga un poco en la partida cuando hay que acelerar más de la cuenta para que el motor no jalonee en primera si se trata de hacer una arrancada suavecita.

Ahí, en ese punto, quizás por falta de un decimal adicional
en la relación de primera, el carro vacila, pero después se dispara hasta lograr los 200 kilómetros por hora de fondo. La secuencia es un verdadero placer. Pisarlo y sacarles el juego a sus caballos es gesto de una clara superioridad sobre sus semejantes en el tráfico y la montaña, ya que hay potencia profesional, y el resto de la mecánica va perfectamente balanceado.

Por ejemplo, tiene un sistema de reparto vectorial del torqueo o fuerza del motor para evitar los patinazos de las ruedas cuando
se aplica la potencia súbitamente. En la explicación sencilla, es un diferencial con bloque limitado que engancha las dos ruedas de tracción de manera proporcional y no genera cambios de trayectoria ni sensaciones en el timón.

El mecanismo aplica ligeramente el freno de la rueda interior
de la curva, que es la que tiende a resbalar para darle más acción a la exterior, que es la que lleva la mayor carga y direccionalidad del auto en el viraje. Como todo carro actual y de punta, el Focus dobla y frena sin problemas gracias a sus discos delanteros y el ABS con EBD. Solamente hay discos en las cuatro ruedas en la versión Titanium, pero es algo suntuario porque con los tambores traseros en las dos configuraciones más bajas frena  perfectamente.

Es obediente como una seda por la respuesta de la dirección electroasistida, y en el refinado tren trasero mejoraron todo el diseño, que es de ruedas independientes con un brazo de control adicional para mejor colocación de las ruedas en el piso.

Todos los puentes están mejor aislados para evitar ruidos y
vibraciones en la cabina, pero de todas maneras las suspensiones delanteras son un poco ruidosas en baja velocidad en los resaltos bruscos, como los taches de las calles.

En conjunto, con esa flexibilidad que le concede la potencia del motor para acompañar las maniobras y sobrepasos, es un carro muy ágil, de perfecto pique y transparente de llevar, tal que me atrevería a calificarlo como el "autofocus" de las cámaras de fotografía: dispara a la fija.

Su interior es muy amplio y mejor aún el baúl, complemento perfecto para un carro de familia de altas prestaciones y elevada seguridad gracias a su nutrida colección de airbags y hasta detalles como los espejos exteriores que incorporan un retrovisor de reducción que cancela cualquier punto ciego, pero que requiere acostumbrarse para interpretarlo.

En suma, valió la pena esperarlo y descifrar por qué es el vehículo de su gama más vendido en el mundo.

RECUADROS:

El Titanium
La gama tope del Focus se llama Titanium y agrega muchas cosas interesantes, como los asientos con ajuste eléctrico y
calefacción para el conductor, aire acondicionado con control electrónico, sistema SYNC de Microsoft (desde el SE) de comunicación y entretenimiento accionado por voz, pantalla táctil en la consola central, alarma periférica, techo corredizo eléctrico, iluminación ambiental, entre otras diferencias. El precio de esta versión con la caja automática de doble embrague de seis marchas es de 58,5 millones de pesos.

Siete airbags de serie
Aparte de la carrocería, que tiene unas líneas muy finas y descomplicadas, con todo el ADN frontal de Ford, el carro se destaca de lejos por el equipo de base, que es sumamente
generoso.

Todos traen nada menos que siete airbags de serie, un lujo que no se ve ni siquiera en muchos autos del doble de precio, acompañados por sensores de reverso, control de tracción, radio con seis parlantes y 355 vatios de salida, pantalla en el cuadro
de instrumentos con todos los datos de rendimiento del motor, temperatura exterior y brújula, sensor de presión de las llantas,
además de la pantalla que va en la consola central para
manejar toda la multimedia, que igualmente se controla
desde el timón. Los rines son en aluminio de 16 pulgadas en todos
los modelos.

FRASES:

El Focus arranca en 47 millones de pesos con la caja manual de cinco. El SE, intermedio, automático PowerShift, vale 49 millones, y el Titanium sube a 58,5 millones, full equipo.

Ford cuidó mucho todos los detalles de modernismo y diferencia en el Focus para hallar una estampa que gustara en el mundo entero, como ha sucedido.

La cabina es muy cómoda, alegre, bien iluminada. Las pantallas del Titanium son un lujo colorido, y la cámara de reverso da una gráfica perfecta para estacionar.

La nueva figura del Focus lo actualiza y le genera un aspecto
mucho más dinámico y acorde con sus prestaciones.

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