Goodwood homenaje al Jaguar XKE

El Festival de la Velocidad que se hace en este clásico escenario inglés es el tercer certamen más taquillero del automovilismo mundial después de Indianápolis y Le Mans. Encuentro mundial de clásicos

Redacción Motor

04:52 p.m. 12 de julio del 2011

Los pilotos más famosos, actuales y pasados, conducen carros de las más raras y valiosas características en un efímero premio de montaña de 1.8 kilómetros y que apenas asciende 100 metros. Pero la historia resucita todos los años.

Una gigantesca escultura domina la entrada del circuito de Goodwood, muy al sur de Londres. El homenaje es a los 50 años del jaguar XKE. Uno de los carros más lindos de la historia y un ícono de los deportivos ingleses no podía estar en mejor sitio. Cada año, una marca es elevada a la categoría de monumento y la réplica del XKE es una estupenda evocación artística del célebre automóvil.

Goodwood no tiene la resonancia popular de Le Mans o Indianápolis, pero no está lejos de ser su competidor en taquilla, asistencia y probablemente los supera en refinamiento y cultura.
Hace dos semanas, más de 180 mil personas asistieron al Festival de la Velocidad, reservado enteramente a vehículos históricos y con 'pedigrí' en las pistas, conducidos todos por una larga lista de celebridades que forman parte de sus atractivos.

La magia del escenario y el contenido de sus dos eventos anuales van en alza a pesar de ser ambos certámenes jóvenes, iniciados en su formato actual apenas en 1966. El "Festival of Speed va en julio, en una pista muy original pues para los ingleses se trata de un 'premio de montaña' pero para cualquier habitante de los Andes es apenas un atisbo de colina o para un bogotano, un gran 'policía acostado' ". La subida tiene apenas 1.800 metros de recorrido y termina 100 metros más arriba de la meta, en un estrecho callejón, cercano a la zona del hipódromo que también forma parte de los atractivos del escenario.

La historia es fantástica pues Goodwood es un circuito que se levantó en los predios del Duque de Richmond, dinastía propietaria de las tierras hace 300 años. El noveno Duque, el actual, conocido como Freddie March, donó una parte del terreno de su finca para que se hiciera una base aérea durante la guerra, y el aeropuerto es hoy uno de los puntos interesantes ya que allí se generan múltiples
exhibiciones de máquinas voladoras de épocas pasadas.

En 1948, apenas se acabó la guerra, March decidió convocar a los corredores y autos que estaban en los garajes a una competencia en las carreteras que rodeaban las pistas de la base y allí volvieron a sonar los motores. Sin embargo, en 1966, March refaccionó el escenario con todas las modernidades técnicas y lo destinó exclusivamente a competencias para carros históricos que son escogidos con gran rigor antes de recibir una carta de invitación firmada personalmente por el hoy célebre Lord March.

En el "Garden Party" de hace dos semanas estaban muchos pilotos famosos, desde Lewis Hamilton hasta Stirling Moss. Cada uno, en diversos aparatos, ojalá raros y famosos, hacen la precaria ruta en la cual los viejos se sienten a gusto pero el Red Bull F1 de Mark Webber escasamente puede acelerar. De todas maneras se toman tiempos y se quiebran récords aunque muchos apenas rueden para placer del público.

Más selectivo es el "Revival" de septiembre. En esa ocasión se hacen carreras completas por el circuito original, que mantiene todos los detalles de la época. Pero para llegar a los parqueaderos se requiere ir en un auto de época -su edad e importancia le darán puestos más o menos cerca del circuito- y todos los asistentes deben portar atuendos correspondientes a la época de su carro, por lo cual la moda se vuelve un punto fundamental.

FRASES
Cada año una marca es objeto de una escultura que inmortaliza su mejor modelo en los jardines del circuito más exquisito del mundo.

Jaguar fue la marca invitada este año y sobraron sus adeptos y las piezas.

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