¡Gracias, Aerolíneas Argentinas!: crónica sobre el cubrimiento del Rally Argentina 2008

Sobre cómo la inoperancia de esta empresa aérea nos permitió vivir el Campeonato Mundial de Rallyes (WRC) desde adentro, con todo y 'Pelusa'.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

Un ambiente festivo se vivía en Villa Carlos Paz (región turística aledaña a la ciudad de Córdoba), cuando el bus de Citroën Argentina llegó con los periodistas de los principales medios de ese país. Ellos verían por primera vez este año a los franceses Sébastien Loeb y Daniel Elena, piloto y navegante de la marca francesa, y líderes de las cuatro versiones más recientes del Campeonato Mundial de Rallyes (WRC).  

La espera pudo haber sido de horas, pero no sumó más de 10 minutos, cuando, de la nada, apareció un Citroën C4, piloteado por el mismísimo Loeb.

Buena gente, tímido y pintoso, así se mostró el francés tetracampeón frente a los flashes de los medios internacionales -incluido el de Vehículos de EL TIEMPO- hasta que su acuciosa jefe de protocolo lo obligó a guardarse en una carpa especialmente acondicionada para él y su equipo, y prohibió cualquier pregunta previa a la rueda de prensa convocada para esa tarde.

Pero, si bien los pilotos ya se habían refugiado cuando empezó a llover y el vehículo de Loeb estaba siendo 'retocado', ¿por qué al otro lado de la valla policial permanecían hombres, mujeres, niños y ancianos, con cámaras caseras y celulares, listos para ser disparados?

La respuesta salió caminando en forma de hombre bajo y rechoncho, ataviado de piloto de rally y con una sonrisa de oreja a oreja, que alborotó el ambiente, ya de por sí caliente. Era el Astro, el Dios, el Dalai, el Sensei, el Pelusa, ¡el Diego!

Ahí estaban, pues, los dos: Loeb y Maradona, el líder y el astro, retando a la jefe de protocolo con un abrazo fraternal frente a las cámaras. Acto seguido, el piloto le insertó un casco con su nombre, mientras el futbolista lo embutía en una camiseta de la Selección Argentina.

Todo un banquete para los medios, para los cordobeses que llevaban horas esperando el acontecimiento, y para la sección Vehículos de EL TIEMPO, que llegó de improviso a esta cita por culpa de la inoperancia de Aerolíneas Argentinas, la empresa récord en maltrato al pasajero.  


Más vale tarde que nunca

El compromiso de 'Aerolíneas' era depositarnos dos días antes en Buenos Aires, pero a cambio salió de Bogotá 17 horas después de lo programado, sin ninguna explicación, obligándonos a perder la conexión de LAN Chile hacia Córdoba, las actividades programadas para el día siguiente y más de 700 pesos argentinos que tuvimos que desembolsar por una noche de hotel y un nuevo pasaje.

Pero no hay mal que por bien no venga: solos, a las 8 de la noche en el Aeroparque (aeropuerto nacional, ubicado en el centro de Buenos Aires), sin nadie que respondiera por lo sucedido y desprendidos del grupo original, no hubo más remedio que llamar a Valentina Solari, jefe de prensa de Citroën Argentina, para que nos socorriera. En 'par voleones' tuvimos hotel, vuelo en la madrugada e invitación a pasar el día con los mismísimos campeones del WRC.

Gracias, pues, Aerolíneas Argentinas. Su ineficiencia nos permitió conocer al Pelusa; almorzar trucha en un restaurante con vista a la ciudad; botar adrenalina a bordo de un Citroën C4; obtener autógrafos de Sebastián Loeb, Daniel Elena, Dani Sordo y Marc Marti (pilotos y navegantes de la marca francesa, unos ídolos); asistir en primera fila al lanzamiento del WRC y degustar, a la hora de la cena, un delicioso 'bife chorizo', muy escaso por esos días.

'Ese es un lujo que ya no nos podemos dar los argentinos ¿nos había relatado el día anterior Carlos, el conductor del 'remis' (equivalente a nuestros taxis blancos, o 'gansos') que nos llevó del Aeropuerto Ezeiza al Aeroparque, en Buenos Aires-. La intransigencia de la presidenta frente al aumento de las retenciones al campo y la posición dura de los agricultores y ganaderos, que no están de acuerdo con eso, tienen desabastecidas las ciudades de productos frescos'.

Durante el recorrido notamos que no circulaban taxis ni buses por las avenidas por las que lo hacía nuestro 'remis'. 'Es que les tienen prohibido andar desocupados por vías principales' explicó el conductor-. Los colectivos poco se ven porque el 'subte' (metro), a diferencia del tren de cercanías, es muy eficiente'.

'Ala, qué interesante' pensaría cualquier bogotano, que aún no entiende por qué el transporte público de nuestra ciudad alcanza esos desbordados niveles de ineficiencia y corrupción. ¡Pero tenemos pico y placa!

'Aquí también lo hubo, pero se desmontó porque la medida favorecía a muy pocos y en cambio sí perjudicaba a los que necesitaban su auto para trabajar o transportarse. Ahora tendrán que inventarse otra o mejorar los trenes de cercanías, porque las grandes vías de Buenos Aires ya no dan abasto', agregó Carlos.

¡A lo que vinimos!

Marzo 28, 7:30 de la mañana. Por fin estamos en Capilla Norte, en las sierras, sede de la primera Válida del WRC, capítulo Argentina, luego de un viaje de dos horas en un elegante bus contratado para los invitados VIP.

Esta vez, sin embargo, no fueron periodistas, sino cordobeses y patrocinadores los que compartieron el transporte. Los delató no solo la vestimenta del mismo color y el mismo logotipo en pecho y espalda, sino el hablado, que, a diferencia del porteño, es muy cantado y de vocales estiradas, parecido al de los  tartamudos.

-Qué maaadrugadón el que noj tocó daaarnos, ¿eh?

-A las siete de la maaañana ejtamos sheeeegando, che'

-¿Traaajijte la campera, querido? Mirá que eeel pronójtico ej deee shuuvia'

Al oírlo, alcanzamos a pensar que nos equivocamos de bus y que en lugar de ir al rally nos dirigíamos a un simposio de gagos. Pero no: así hablan, así de simpático, y así mismo son: desparpajados, frescos, muy 'buena-gente' y 'mamagallistas' como los que más.       

Miles de personas se ubicaron en tribunas naturales a lo largo de un vasto recorrido, que no se veía completo desde donde estamos. De repente, apareció una pick up de la Policía, recorriendo todo el circuito y verificando que ningún aficionado estuviera al borde de la pista. Los únicos autorizados para hacerlo eran personas designadas por ellos mismos y los camarógrafos encargados de cubrir el evento para la prensa internacional.

Uno a uno empezaron a pasar frente nosotros, en lapsos de un minuto, los bólidos de los diferentes equipos: Citroën Rally Team, BP Ford Abu Dhabi, Subaru Rally Team, Suzuki Rally Team, Sobart VK M-Sporta Ford y Munich's Ford Team, este último encabezado por los argentinos Federico Villagra y Jorge Pérez-Companc.

El público se emocionaba con cada paso de turupe, cada salto, cada derrape y cada trompo, mientras en las carpas dispuestas para los invitados VIP (EL TIEMPO incluido), se repartía comida y bebida por toneladas y se programaban eventos paralelos, como la exhibición de los campeones de ciclocross, un show de humor del Flaco Pallos y un desfile de modas que logró atraer la mirada del público masculino.

El segundo día, la misma función, pero esta vez en Santa Mónica, a cuatro horas de Córdoba, y -finalmente- el 30 de marzo, la carrera final, en el Estadio Chateaux Carreras de la ciudad.

Esta última válida se desarrolló en una pista de lodo, pues, a diferencia de las dos primeras jornadas, la noche anterior había llovido a cántaros. Aquí los pilotos pusieron a prueba toda su destreza, especialmente Loeb, que con su excelente puntaje logró destronar al equipo BP Ford Abu Dhabi, hasta ese día líder de la general de pilotos.

Caldito caliente, estofado de la carne remanente (qué penononón con los 40 millones de argentinos), pizza, ravioles, sándwiches, tabla de quesos y jamones formaron parte del show del día, llegamos a las 10 de la mañana al sitio y a las 12 ya estábamos 'taquiados'.

Ahora sí, a conocer

Extenuados de la frenética semana, llegó el domingo 31 de marzo para pasearse Córdoba, la segunda ciudad de Argentina después de Buenos Aires, con un centro peatonalizado y lleno de cafés, incluido uno que vende tinto de grano normal o de grano 'superior'  (así llaman al café colombiano).

La antigua cárcel de mujeres El Buen Pastor, convertida en el centro cultural y gastronómico; la sede de la Universidad Nacional de Argentina; la iglesia de los Jesuitas; la plaza José de San Martín; el monumento a los soldados caídos en las Islas Malvinas; el Museo de Arte Moderno y la Catedral de Córdoba son algunos de los muchos atractivos que vale la pena recorrer y disfrutar allí.

Y todo a pie, pues a pesar de ser la segunda ciudad de la nación, la capital de la provincia del mismo nombre tiene alrededor de 1,7 millones de habitantes, mientras que la Gran Capital alberga la 'módica suma' de 18 millones.

'¿Es verdad que la gente de Buenos Aires es tan pedante como dicen?', le preguntamos a Jorge, el conductor del 'remis' que nos llevó al otro día al Aeropuerto de Córdoba para dirigirnos de nuevo a la capital argentina.

'Mi teoría es que no son los porteños los pedantes, sino los 'aporteñados', es decir, aquellos que llegan a buscar fortuna a la capital, se obnubilan con su grandeza y se sienten seres superiores. Esa gente sí es muy pedante y excluyente hasta con sus mismos coterráneos', nos respondió.

La impresión que nos quedó fue la contraria: la de gente muy amable y charladora, salvo la de Aerolíneas Argentinas que, como en un cuento de horror, nos informó a nuestra llegada a Ezeiza, el primero de abril, que no podríamos volar de vuelta a Bogotá ¡porque la tripulación del avión no llegó!

Vuelve y juega

Sí, otra vez el calvario. Esta vez, sin embargo, no nos plantaron en el aeropuerto, como sucedió una semana antes en Bogotá, sino compraron un avión de Varig, que nos llevó por el 'atajo' Buenos Aires-Sao Paulo, Sao Paulo- Bogotá, lo que aumentó nuestro vuelo en cuatro horas.

De manera que, aquí viene el segundo agradecimiento para esta empresa aérea: sin que se lo propusieran sus funcionarios, nos permitieron volar como reyes con la empresa brasilera.

En lugar del sándwich, el croissant y la fruta que nos brindó la compañía gaucha a lo largo de las 17 horas que duró nuestro periplo inicial, fuimos atendidos con dos empanadas chilenas hirvientes, café humeante, ensalada de frutas y postre, mientras volábamos tres horas hacia Brasil. ¡Brasil! ¿Qué hacíamos en Brasil a las 10 de la noche, si nuestro tiquete decía, muy clarito, Buenos Aires-Bogotá? Sabrá el que sabemos.

De ahí, a embarcar el vuelo Sao Paulo-Bogotá, por seis horas más. Cepillo de dientes y crema dental; goulash con zanahoria y arroz. Postre, vino y café negro. Jugos, y agua cada nada.

Y nada de películas (Aerolíneas Argentinas nos pasó Garfield en blanco y negro). En su lugar, almohada y cobija para todos, 'lights off' y a roncar hasta Bogotá. Varig entendió nuestro calvario y, sin que se lo exigiéramos, nos pidió mil disculpas a punta de un servicio amable y decente.

Pero, bueno, no vale la pena seguir hablando de lo malo (que fue muy poco), sino de lo bueno, que fue todo: del WRC, que vivimos desde adentro y desde afuera; de 'el Diego'; de la amabilidad de la gente de Citroën Argentina; de los edificios monumentales de Buenos Aires; del hablado de los cordobeses. Ah, y de la hospitalidad de los argentinos, que no tienen aerolínea (ni bife chorizo), pero sí un país 'monumental'.

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