El gran salto

El gran salto

Redacción Motor

03:44 p.m. 23 de julio del 2013

La industria del automóvil es uno de los negocios que han sobrevivido sin tregua a todas las vicisitudes de la economía mundial y particular de cada país durante mucho más de un siglo. Han desaparecido centenares de marcas cuyas gestiones no se acomodaron a esos vaivenes, pero ha subsistido la fabricación en otras manos que hoy surten cerca de 80 millones de vehículos por año al mundo entero. Es decir, la clientela ha cambiado de manos y el negocio también. Pero ambos están.

Ese largo historial le ha enseñado a la industria profesional que el negocio del automóvil es un montaje a largo plazo, en el cual las decisiones y acciones toman mucho tiempo en implementarse y a veces sus efectos y resultados llegan cuando los tiempos no son los mejores. Pero como lo saben los viejos zorros de este mundo, siempre hay años mejores por venir y lo que hoy parece sobredimensionado, mañana puede ser pequeño.

De eso sabe mucho Chevrolet, cuyos 116 años en estas lides indican que ha pasado por las duras y las maduras, inclusive hasta conocer el borde de la quiebra en la última crisis financiera mundial, de la cual fue rescatada por el gobierno de Estados Unidos y cuyos préstamos ya ha saldado con una presteza impresionante.

Pues bien, ahora su filial de Colombia acaba de inaugurar una planta para estampado de componentes de carrocería, con la cual cambia su papel de ensamblador al de fabricante de vehículos en un momento en el que las ventas se contraen y su participación en el mercado ha decaído, por lo cual mucha gente le ha dado una dosis de escepticismo a este paso tan costoso –200 millones de dólares– y de alguna manera sobredimensionado para el consumo local de estos momentos.

Pero más allá de todos los adjetivos que este gran salto merece, como ser un acto de fe en el desarrollo de Colombia, una visión positiva sobre las posibilidades de un mercado que crecerá en la proporción que el país necesita, una posibilidad de ser exportador de autopartes a otras plantas del grupo, una oportunidad de dar más empleo y ser más eficiente en su producción –gestos que solo recogen aplausos y reconocimientos–, hay que aplaudirle a Colmotores su tenacidad para enfrentar unos elementos del entorno que no andan al ritmo que la industria empuja.

El más grave es el de la infraestructura vial, no solamente por la pequeñez de las vías y su paquidérmica expansión, que son un cuello para la movilidad y un costoso embudo en el cual se encarecen todos los productos con los precios estelares de los fletes. Por ejemplo, una de las razones financieras para acometer semejante tarea y costo de montar esta planta es el ahorro que se hará en el transporte interno de piezas, como las puertas de los carros, que en los contenedores ocupan apenas un 40 por ciento del volumen y el resto se paga por aire o espacios vacíos a unas tarifas que son muy supriores a lo que ese cargamento pagó por llegar desde Asia hasta Buenaventura.

Este es un problema muy trillado y todavía le falta mucho tiempo de molino para ver resultados con harinas de otros costales. Hay esfuerzos enormes del Gobierno en ese aspecto de las dobles calzadas, pero francamente ampliar las carreteras nunca va a ser suficiente para mover al país, que necesita medios más eficaces y baratos como el ferrocarril y hasta el transporte aéreo de carga, que en Colombia casi no existe sino a nivel de correos de bajo tonelaje.

Sin embargo, Colmotores y otras muchas empresas siguen empujando con la certeza de que esto tiene que cambiar algún día y especialmente para que el soporte a la industria del automóvil y a la movilidad nacional, que también garantizan los importadores de vehículos, no sean esfuerzos inciertos y aventuras que no siempre resultan. Recordemos que hace un mes Michelin apagó sus hornos.

Por lo tanto, este gran salto de Colmotores, en momentos difíciles, no solo hay que acompañarlo moralmente y con palmaditas en la espalda a sus dolientes de hoy. El Gobierno debe ponerle piso efectivo al sector automotor para que estos saltos no sean al vacío.

FRASE:
"ESTE GRAN PASO de Colmotores, dado en momentos difíciles, no solo hay que acompañarlo moralmente y con palmaditas en la espalda a sus dolientes de hoy. El Gobierno debe ponerle piso efectivo al sector automotor para que estos saltos no sean al vacío".

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