Hay preocupación por los altos índices de accidentalidad vial en Colombia

Hay preocupación por los altos índices de accidentalidad vial en Colombia

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

Un muerto en accidente de tránsito cada 16 horas es la estadística que maneja la Secretaría de Movilidad de Bogotá. En Colombia, 15
fallecen diariamente.

No es una exageración decir que, en Colombia, los muertos en accidentes de tránsito no tienen doliente.

Ni la irresponsabilidad de los conductores que insisten en manejar embriagados; ni la falta de capacitación de quienes tienen la noble tarea de llevar y traer pasajeros o de transportar niños; ni las mismas normas del Código Penal, cuyos artículos siguen siendo muy laxos para quienes convierten su vehículo en una arma, parecen tomar partido en la enorme problemática en la que se ha convertido la accidentalidad vial en Colombia.

Pero tampoco lo hacen otros actores sociales, que podrían contribuir enormemente en la prevención de este flagelo: la familia, la escuela, la empresa y las mismas autoridades.

¿En el tránsito, cada uno de nosotros tiene la posibilidad de tomar su propia decisión ¿dice Jorge Humberto Rozo, consultor en prevención y seguridad vial-. Usted resuelve si atraviesa la calle caminando entre los vehículos o si lo hace de manera segura, por los pasos peatonales¿.

Según el experto, sin embargo, hay acciones preventivas que se pueden desarrollar sin importar el sitio en donde uno se encuentre con el fin de ¿movilizarnos¿ hacia un mejor comportamiento vial y sin violencia.  

Empezar por el principio
El escenario ideal para crear conductas preventivas es, sin lugar a dudas, la familia. Un ciudadano que observa las normas más elementales de convivencia lo hace porque, desde su infancia, ha visto el ejemplo en su casa y en la escuela.

No es solo cuestión de principios: es simple educación. ¿Hemos encontrado que (con buena educación escolar), los hijos se convierten en veedores del comportamiento de sus padres, cuando se pasan el semáforo en rojo, conducen embriagados o exceden los límites de velocidad¿, advierte Rozo.

Por ello propone que los rectores de los colegios asuman que los accidentes de tránsito afectan por igual a su población escolar y traten ese tema como un problema de salud pública dentro de sus planteles, con el fin de impartirlo como cátedra de educación en tránsito y transporte. 

Igual procedimiento debe hacerse en las empresas, que tienen todas las herramientas para abordar el tema del tránsito desde el punto vista preventivo. ¿Los comités y programas de salud ocupacional pueden mirar más allá de los aspectos meramente laborales, e informar y promover conductas seguras en su traslado hacia el trabajo (¿)¿, asegura el experto.

¿Quiénes se estrellan?
Según cifras de la Secretaría de Movilidad de Bogotá, de los 67.431 vehículos accidentados en el 2007 en la capital del país, 27.324 eran de servicio público, cifra equivalente al 40,5 por ciento.
Paralelamente, 4.055 vehículos de servicio escolar estuvieron involucrados en estos hechos, 27 por ciento de los cuales presentó heridos y el 1,2 por ciento, muertos.

Las motocicletas ponen una buena cuota en la accidentalidad vial, máxime si se tiene en cuenta que hoy circulan cuatro veces más cantidad de esos vehículos de los que circulaban en el 2003. Hoy ruedan más de 116 mil por nuestras calles y avenidas.

Otros aspectos, como el estado lamentable de la malla vial (tiene un atraso de más de 7 billones de pesos), la impericia de los conductores (87,5 de los accidentes fue por esa causa) y la embriaguez (en el 2007, los borrachos ¿aportaron¿ 632 heridos y 27 muertos) también son definitivos en la accidentalidad.

¿Perdimos el miedo a protestar en favor de la vida, ahora podemos utilizar ese sentimiento de amor por la vida en acciones preventivas para reducir los índices de inseguridad vial ¿asegura Jorge Humberto Rozo-. Las acciones preventivas las podemos desarrollar en el medio en donde nos encontremos¿.

DESDE LA FAMILIA
Enseñarles a los menores, a través del buen ejemplo.
No dejarlos solos en la calle.
Acompañar a los adultos mayores a ¿hacer sus vueltas¿.
Crear un círculo informativo acerca de conocimientos básicos sobre tránsito.

DESDE EL COLEGIO
Incluir en los programas educativos básicos la educación en tránsito y seguridad vial.
Exigirles a los docentes un comportamiento adecuado en la vía pública.
Hablar de protección a la vida e incluir ese tema como cátedra obligatoria.

DESDE LA EMPRESA
Extender los programas de salud ocupacional hacia ¿afuera¿, observando el desempeño de los empleados, mientras se trasladan de su casa al trabajo y viceversa.
Crear grupos y brigadas de motivación y enseñanza en prevención vial.

DESDE LAS AUTORIDADES
Hacer obligatoria la enseñanza de seguridad vial, especialmente para quienes tienen la responsabilidad de transportar pasajeros.
Informar a la población sobre cuáles son los deberes de todos los actores de la vía: peatones, ciclistas, motociclistas, conductores, pasajeros.

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.