Historia del carro que tenía Jorge Eliecer Gaitán: 'El Buick verde de mi papá'

Gloria Gaitán, la única hija del dirigente liberal Jorge Eliécer Gaitán, asesinado hace 60 años, habla de una faceta poco conocida de su padre: su gusto por los carros, en especial los Buick de la época.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

Al caudillo liberal no solo le apasionaba la política. Al regresar de Europa a donde había ido a estudiar, Gaitán dejó atrás 'el mal gusto que tenía para vestirse', según sus amigos, y se convirtió en un hombre refinado, de buen gusto y un amante de los automóviles en los que recorrió gran parte del país; además, le encantaba conducirlos con gran destreza. Tuvo varios  y sus preferidos fueron los Buick.

Los Buick eran considerados en los años 40 como unos autos impresionantes y ''con dientes', pues llamaba mucho la atención la parrilla con dientes sobresalientes, un capó enorme y las líneas redondeadas. No solo era imponente, sino potente.

Venían con motores de 8 cilindros en línea, y eran los más veloces de la época. El Buick Eight fue popular entre las clases acomodadas en Colombia. El último que tuvo Jorge Eliécer Gaitán fue un Buick coupé 1947 de color verde.

El escritor Alberto Zalamea, en la biografía de Gaitán, cuenta que por los años 40 este conducía un lujoso Buick que le había costado 6 mil pesos, y detalles como el pago de reparaciones en la Compañía General Automotriz por 115 pesos y 35 centavos.

Gloria Gaitán, su hija, le contó a Vehículos de EL TIEMPO esta parte de la historia de su padre ligada a los automóviles, llena de anécdotas y empezó por explicar cómo hace 10 años escribió un libro titulado Bolívar tuvo un caballo blanco, mi papá un Buick, en el que hace una semblanza del caudillo y lo define como un hombre emocional, pasional y místico, y como un político futurista.

El título del libro lo sugirió el publicista Ángel Beccassino, como una expresión simbólica, pues tanto Bolívar como Gaitán recorrieron el país, según la hija, para adquirir el conocimiento que necesitaban para realizar sus proyectos. 'Lo que hizo que Bolívar y mi papá lograran los éxitos que tuvieron se debe a que conocieron divinamente al país, porque lo recorrieron de palmo a palmo, hablando con la gente, comiendo sus comidas, reconociendo sus costumbres y viviendo su geografía y sus anhelos', dice Gloria.

Siempre en el carro más poderoso

A Gaitán, según su hija, le gustaba conocer la realidad del país. 'Es por eso que no paró nunca de viajar por todo el país. Por ello siempre compró el carro más poderoso que estuviera en ese momento en el mercado, porque con él debía recorrer grandes distancias por caminos casi siempre destapados y en pésimas condiciones, sin que existieran talleres ni centros de servicio que lo pudieran desvarar en el curso de sus giras. Esa es la razón por la cual cambiaba de carro cada año o cada dos años'.

- ¿Por qué el gusto por los Buick?

- A mi papá le gustaba la marca Buick porque era sólido y de muy buena calidad y, probablemente, por su línea bonita, ya que a él le gustaba muchísimo todo lo estético. Era un hombre muy refinado y de muy buen gusto.

- ¿Dónde aprendió a manejar o quién le enseñó?

- Mi papá era, en efecto, un gran chofer y le gustaba conducir él mismo su carro. Cuando tuvo carros oficiales nunca dejó que fuera el chofer que le asignaban el que manejara, sino que lo sentaba a su lado y él mismo manejaba, siempre.


HISTORIAS A BORDO DE UN BUICK

'Una vez mi papá viajó a una manifestación a Boyacá y había un pueblo en la mitad del camino donde sus habitantes querían que parara para hablarles, pero el compromiso previo que tenía se lo impedía, entonces la gente se acostó en la carretera impidiéndole seguir y hasta que no se bajó del carro y les hizo un discurso no lo dejaron seguir', dice Gloria.

Fueron muchos los kilómetros de carreteras que ella recorrió con su padre en sus queridos Buick, y recuerda que le decía: 'Mira el paisaje, no te duermas, tienes que amar la naturaleza para que cuando seas grande la puedas proteger'.

Son muchos los recuerdos que hoy le vienen a la mente. En otra oportunidad, cuando la proclamación como candidato a la Presidencia de la República, Gloria relata que iba en el carro con su padre y doña Amparo, su madre. De pronto la multitud alzó semejante carro tan pesado y mi mamá comentó: 'Jorge, si esto es por bien ¿te imaginas cómo sería por mal?'.


LA RECOGIERON EN EL BUICK, EL 9 DE ABRIL

Gloria recuerda que el último carro de Gaitán fue un Buick y lo que pasó el día que mataron a su padre. 'En ese Buick me recogieron en el colegio el 9 de abril. Llegó al Santa Clara mi tía con un chofer y me dijo: Tu papá tuvo un accidente de automóvil. Yo no le creí, porque ahí estaba esperándonos en la puerta del colegio el carro de mi papá'.

A Luis Emiro Valencia, ex esposo de Gloria, en una ocasión Gaitán le pidió en una manifestación que fuera a recoger el carro para él poder salir del lugar donde estaba. Uno de los manifestantes escupió a Luis Emiro mientras manejaba el carro gritándole 'oligarca'. 'Es que ese Buick era uno de los más lujosos de la ciudad, pero no lo compró para ostentar sino por la calidad de su motor y la fortaleza de su estructura', dice Gloria.

¿QUÉ PASÓ CON ESE CARRO?
'Mi mamá fue la albacea de mi herencia, y como quedamos muy mal económicamente después del 9 de abril, un señor 'cuyo nombre no recuerdo' nos embargó el carro y se llevó el automóvil, que años más tarde mi ex marido, Luis Emiro Valencia, se lo compró y me lo regaló de cumpleaños. Estoy muy agradecida.

Hoy, 60 años después, Gloria Gaitán espera recuperar no solo el Buik sino todas las pertenencias de su padre que le fueron adjudicadas en la hijuela de su herencia, pero que según ella, el Gobierno 'me ha incautado ilegalmente violando todos mis derechos'.

Por eso, agrega que recobrará el emblemático Buick que sirvió para que el Banco de la República lo colocara como sello de seguridad en el billete de mil pesos que lleva su efigie y que puede verse cuando se mira el billete bajo luz negra.

Mientras tanto, Gloria sigue buscando un lugar en donde vendan carros en miniatura a ver si encuentra un Buick verde del año 47. Hasta ahora no ha tenido suerte, incluso, ha escrito cartas a los fabricantes en China e Italia, pero tampoco ha obtenido una respuesta. 'Espero que algún día los fabriquen. En Colombia mucha gente querría tener un 'Buick verde de Gaitán' en miniatura. El momento llegará'.

Y termina de contarnos su historia con una petición: 'Me encantará que cuando me devuelvan el carro, la Revista Motor me asesore para ponerle todos los aditamentos, ya que, por ejemplo, el escudo de adelante le falta, así como otros detalles'.

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