La historia del famoso Mercedes Benz 'alas de gaviota'

Se cumplen los 60 años del lanzamiento del mítico y exitoso auto deportivo de la serie 300 SL que tuvo lugar en el Salón de Nueva York. La apertura de sus puertas revolucionó la estética automotriz.

Redacción Motor

10:54 p.m. 05 de marzo del 2012

Ver fotos del carro de colección Mercedes Benz 300SL

La historia dice que en 1954 Mercedes Benz lanzó en el Salón de Nueva York el automóvil deportivo más exitoso de su historia. Un 6 de febrero.

El carro sorprendió a todo el mundo pues era un aparato prácticamente de carreras, vestido lujosamente y con unas soluciones técnicas únicas, junto con un perfil estético aún más exclusivo como lo son sus puertas que pivotan en el techo y le dieron el apelativo de "alas de gaviota".

Ese lanzamiento le dio origen a la fabricación de 1.400 coupés (el auténtico "gullwing" hasta 1957, cuando sacaron el convertible que duró en línea hasta 1963 con una anotación histórica de 1.858 piezas.

Probablemente el carro no hubiera existido de no ser por la persistencia de Maximilian E. Hoffman, el importador de Mercedes en los Estados Unidos, quien se empeñó y presionó a la fábrica
para que hiciera un carro deportivo de alta gama y prestaciones, basado en el 300 SL que en los dos años anteriores había sido un espectáculo en las pistas y en la Carrera Panamericana de México.

Estaban de moda los deportivos ingleses en el mundo y el mercado de Estados Unidos ávido de estos carros de tipología totalmente diferente a las "lanchas" locales que surtían esos apetitos con el también naciente Corvette.

Además había que hacer un "anti-Jaguar", que era el bicho veloz del momento, respaldado -como sucedió con el 300 SL- por su reciente pedigrí en las carreras y, en especial, las 24 Horas de Le Mans en esos mismos años.

La historia interesante del 300 SL arranca en 1951, cuando Mercedes y Alemania apenas salían de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, y como un signo de vitalidad y fe la marca de automóviles decidió regresar a las pistas y optó por la categoría de los deportivos que era más sólida que los Grandes Premios de la hoy Fórmula 1, que empezaron con alguna continuidad en 1951.

Un nombre, tan clave como el de Hoffman, está ligado a la historia del 300 SL y de muchos Mercedes de sus tiempos: Rudolf Uhlenhaut, el ingeniero jefe de investigaciones del departamento de autos de turismo.

Picado por la velocidad y la tecnología y  auspiciado por Alfred Neubauer, el también famoso director deportivo, hicieron el proyecto del Mercedes Benz 300 SL de pedazos de sus carros del momento. Tomaron el motor de la berlina 300, un seis cilindros en línea de 3 litros, pero lo instalaron en un ligero chasís tubular de apenas 50 kilos de peso.

Para soportar toda la carrocería de un carro de competencia con
ruedas cubiertas el chasís tenía unas buenas estructuras laterales, y el acceso no fue una preocupación para los pilotos cuando inventaron las puertas que giraban sobre la capota.

Esto en pista era una novedad, y afortunadamente cuando sacaron el auto de producción y mantuvieron ese esquema, pues el chasís era el mismo y los pontones de los lados no se podían eliminar, a la gente le pareció algo tan proporcionalmente revolucionario a su incomodidad.

Los primeros pasos del 300 SL se dieron el 12 de marzo de 1952, hace exactamente 60 años. Fue tan perfecto que a los pocos días ya estaba corriendo y en junio se impuso en Le Mans abriendo su propia historia, con otros no menos elocuentes resultados como el segundo y el cuarto puestos en las Mille Miglia y fue una tromba con primero y segundo lugares en la Panamericana de México.

El despliegue de fuerzas en esa carrera, con el cual habría logrado las tres primeras posiciones de no ser por la descalificación del tercer carro, fue tan impresionante como su superioridad.

Alfred Neubauer vigilaba y seguía sus carros desde un DC3 y en tierra los mecánicos hicieron una impecable asistencia, todo al grande y pomposo estilo de Mercedes.

Uhlenhaut, entre tanto comenzó a vestir el 300 SL para calle, y el cupé experimental que está en el museo de la marca era su auto personal para el transporte cotidiano, a pesar de sus escapes
abiertos y su mínima adaptación para el uso en el tráfico de Estútgart.

Para el carro de calle se implementaron varias soluciones, entre ellas el motor de inyección directa de combustible, que fue el primero en un auto en la historia, gracias al cual el motor de calle tenía más caballos (215) que el original de carreras (175), inclinado a 50 grados.

Tan sofisticado como complicado y poco confiable, los costos de funcionamiento siempre estuvieron a la altura de los presupuestos de los compradores que perdonaban sus constantes fallas debido a su origen puramente "racing". El peso apenas llegaba a unos kilos por encima de la tonelada, por lo cual sus prestaciones eran muy elevadas para la época.

 RECUADRO:

El 12 de marzo de 1952 rodó el primer 300 SL, uno de los autos de competencia más famosos a pesar de su corta historia en la pista y que dio origen al "alas de gaviota", que cumple 60 años. Fue el primer carro con puertas que pivotan en el techo y motor de inyección directa. Los 3.258 ejemplares que se fabricaron son hoy
piezas de colección y el precio de cada uno sobrepasa los 3 millones de dólares.

Los primeros pasos

El prototipo inicial se hizo de pedazos. Tenía el motor de la berlina 300, llevado a 179 caballos gracias a una mayor compresión, ejes de levas diferentes y tres carburadores Solex.

La caja era la del carro de serie y para darle un mejor perfil aerodinámico, el motor se inclinó a 40 grados con lo cual el cigüeñal quedaba a la derecha del centro del chasís para equilibrar el peso del piloto.

El consumo era fantástico, por lo cual tenía un tanque para 50 galones de gasolina. El peso en seco era penas de 650 kilos. De este modelo, W194, se hicieron 14 unidades.

La "Carrera Panamericana"

La Primera Edición de la Carrera Panamericana, que iba en varias
etapas de frontera a frontera y recorría cerca de 3.000 kilómetros, fue en 1950 y estuvo casi reservada a carros americanos pues exigían que provinieran de una producción mínima de 500 unidades.

En 1951 permitieron autos de serie modificados, menos tocar el eje de levas. Ferrari ganó el 1-2 con los coupés 312 Export en manos de Taruffi/Chinetti y Ascari/Villoresi, y en el 52 fue el turno de los Mercedes 300 SL que llegaron 1 y 2. En medio de numerosos accidentes, en 1954 se impuso Lancia en los tres primeros lugares, encabezados por Juan Manuel Fangio.

Tuvo una gran actuación el Porsche 550, que ganó su categoría y desde entonces el nombre Carrera ha figurado en modelos de esa marca. En 1954 ganó Ferrari con Umberto Maglioli y luego la prueba se prohibió por su accidentalidad. Actualmente la hacen en modalidad de rally.

La tragedia de Le mans

Mercedes Benz regresó a las carreras en 1952 después de las incidencias de la guerra con este carro, pero en 1955, luego de un terrible accidente en las 24 Horas de Le Mans, se retiró. Uno de sus carros saltó sobre otro más lento, cayó en la tribuna y murieron 83 espectadores y el piloto Pierre Levegh. El regreso oficial de la marca a las pistas se hizo al comprar el equipo de Brawn F1, apenas hace tres años.

FRASES:

Uno de los carros originales de la Panamericana de México en pleno proceso de refacción para las celebraciones de los 60 años del 300 SL, que empiezan la próxima semana.

SL significa "Sport Leicht", es decir, deportivo ligero, nombre que describía perfectamente al 300 SL, que en su versión de calle pesa poco más de mil kilos.

Un buitre chocó contra el parabrisas del auto de Karl Kling y el copiloto Hans Klenk, quien a pesar de las lesiones pudo seguir. Para evitar más incidentes instalaron barras en el vidrio delantero. Este carro ganó la prueba.

El Mercedes Benz 300 SL dio origen a una versión más económica conocida como el 190 SL (centro), con motor más pequeño y un perfil mucho más para bulevar que para pista y alta velocidad. Desde entonces han existido carros SL y actualmente producen con AMG otro "alas de gaviota".

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