Historia de la Vespa, la madre de todas las ¿scooter¿ que nació en Italia hace más de 60 años

¿Avispa¿. Ese es el nombre que Enrico Piaggio le dio a su primera motoneta tipo ¿scooter¿, que revolucionó el mercado, gracias a su diseño y tipo de motor.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

Pontadera (Italia), 1945. En su afán por obtener un vehículo de fácil mantenimiento y bajo costo, el visionario italiano Enrico Piaggio, heredero de una tradición de diseñadores aeronáuticos, le encomendó al ingeniero Corradino D¿Ascanio la creación de una moto dirigida a la masa inope de la época.

A los pocos meses surgió de la línea de producción un extraño modelo al que sus diseñadores bautizaron Paparino (pato, en italiano), pero que a Enrico y al mismo Corradino poco les gustó.

De hecho, al ingeniero no le entusiasmaban las motos porque eran incómodas, con ruedas difíciles de cambiar y ensuciadoras por culpa de la cadena de distribución, la cual no le permitía ¿aguantar lavada¿ a ningún pantalón.

Esas limitantes lo obligaron a pensar, pensar y pensar, hasta que se le ocurrió crear una moto con una carcasa que soportara la tensión propia del engranaje directo y permitiera eliminar de tajo la incómoda cadena. Tal innovación no solo le solucionó ese problema, sino lo llevó a diseñar una carrocería con frontal para proteger al conductor contra los charcos, el polvo y el barro.

Así nació esta original motoneta, bautizada por su creadores como ¿Avispa¿ (Vespa, en italiano) por su parecido con ese ilustre miembro del reino animal.

Bogotá (Colombia), 2005. Casi sesenta años después, un grupo de cachacos entusiastas decidieron reunirse alrededor de su afición por estas feas con gracia, cuyo diseño sigue generando admiración en todos los rincones del mundo.

Ese año surgió el Vespa Club Bogotá, que se suma a otros tres con asiento en Antioquia y cuya afición casi obsesiva los obliga a reunirse cada año para compartir historias, ver películas y realizar eventos diseñados para sus pequeños vehículos.

De Pontadera a Bogotá es poco lo que ha cambiado para estas avispas mecánicas. La paleta de colores es hoy más agresiva y el pequeño motor ya no es el de antes: sus 98 c.c. han ido creciendo con el paso de los años hasta convertirse en un ¿potente¿ 150 c.c. de dos tiempos y cuatro marchas. Pero, de resto¿

Aún posee el escudo frontal para proteger al conductor del barro; no le han puesto la cadena de distribución y su motor continúa cubierto por las misma carcasa para hacerla menos ¿ensuciadora¿ que sus homólogas, las ¿scooter¿, esas sí ¿comunes y corrientes¿.

El club
¿El Vespa Club Bogotá es una agrupación de propietarios y entusiastas de esta motoneta, sin ningún fin de lucro ¿explica su interlocutor delegado, Andrés Aldebarán Fajardo-. Nuestro fin es compartir conocimiento y afición y adelantar actividades que promuevan su conservación¿.

Aunque aún no están formalmente constituidos como club, sus miembros se reúnen todos los jueves a ¿botar corriente¿ alrededor de su afición y organizar eventos que les permita desempolvar estas avispas y calarse de cuando en cuando sus cascos tipo ¿hormiga atómica¿.

Precisamente los próximos 13, 14 y 15 de octubre, ¿vespistas¿ de todo el país se reunirán en el Club Cafam del Norte alrededor del IV Encuentro Nacional Vespa Colombia 2007, un certamen que incluye paseo por la ciudad, muestra de ¿scooter¿ de diferentes marcas, exhibición de fotos, proyección de videos y pruebas de habilidad de conducción, a parque cerrado.

¿Nuestro club no es excluyente, pues los ¿vespistas¿ son de todas las edades, condiciones y estratos sociales. Incluso aceptamos las lambretas y las Bajaj de Auteco, que son el émulo de la Vespa, considerada la madre de todas las scooter¿, añade Fajardo.

Cabe decir que, actualmente, el Vespa Club Bogotá está realizando los trámites para la obtención de la personería jurídica, en la secretaría general de la Alcaldía Mayor de Bogotá.

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