Así se hizo la leyenda de Carroll Shelby quien fue el mago de los 'trasplantes'

Carroll Shelby fue el precursor de los grandes 'venenos' en los carros, tanto que el nombre Cobra se convirtió en insignia de potencia. Murió a los 89 años luego de una vida de alta cilindrada.

Redacción Motor

07:33 p.m. 28 de mayo del 2012

Galería de fotos de los carros mejor modificados por Carroll Shelby

Suena duro pero es verdad. La muerte de Carroll Shelby pudo haberse dado en cualquiera de los 89 años que vivió, pues desde pequeño tuvo una deficiencia cardíaca que lo mantuvo en cama hasta los 14 años, y pasó los últimos 22 con un corazón injertado y 18 con un riñón ajeno.

El pintoresco tejano, ganador de las 24 Horas de Le Mans de 1959 en un Aston Martin con Roy Salvadori, y piloto de Fórmula 1 entre 1958 y 1959 también en un Aston que él mismo calificaba como una "tonelada de m... empacada en una bolsa de 500 gramos" (definición que pudo aplicarse posteriormente a muchos de sus carros), se retiró pronto de las pistas.

Su débil corazón lo obligaba correr con pastillas de nitroglicerina debajo de la lengua y a tomar 25 píldoras diferentes cada día
para mantenerlo andando. Sin asiento ni timón, en 1962 se enteró
de que la fábrica inglesa de autos deportivos AC se había quedado sin el suministro de motores Bristol, y logró negociar los 43 chasises restantes para  montarles motores V8 de Ford y presentó
sus carros en el Salón de Nueva York como el AC Cobra.

Bien pronto fueron famosos por indómitos y rebeldes a cualquier golpe de acelerador por la desproporción entre la estructura y la
potencia, y fueron unas máquinas descomunales cuando recibieron los "big blocks" de 427 pulgadas cúbicas. No en vano se les considera unos de los carros más peligrosos jamás  onstruidos. Pero igualmente apetecidos.

Las relaciones de Shelby con Ford, a través de Le Iacocca, su presidente, lo llevaron a aventuras de mayor alcance como fabricar los Cobra Daytona Coupé, un precioso auto que venció a los no
menos bellos y poderosos Ferrari 250 GTO en el campeonato mundial de autos deportivos de 1965.

Simultáneamente, Henry Ford tuvo un gran desaire cuando Enzo Ferrari se negó a venderle su fábrica luego de que el negocio estaba cerrado de palabra, y decidió derrotar a su orgulloso rival italiano en las pruebas de deportivos, entre las cuales el eje eran las 24 Horas de Le Mans.

Shelby, ya ilustre por sus cupés, recibió la misión de Ford y transformó los Ford GT40 (nacidos Lola) en la versión Mark IV, con el motor que lo apasionaba, el V8 de 427 pulgadas cúbicas, que giraba más despacio que los 289, daba mucho mayor torque y duraba más.

En 1967, los autos dirigidos por Shelby ganaron las 24 Horas y cobraron la revancha que Henry Ford necesitaba sobre Enzo Ferrari. Sus nexos con Ford se vieron en las líneas de producción modificando el Mustang, del cual dos referencias originales son célebres y valiosísimas en el mercado de los coleccionistas:
el Shelby GT350 y el 500.

Pero las normas de seguridad pronto les cerraron el camino a estos "muscle cars", y Shelby tuvo problemas con sus proyectos y dificultades judiciales pues fue cuestionado por vender AC supuestamente originales, a pesar de que los chasises ingleses se habían agotado, y hasta se le acusó de presentar carros a la prensa que eran uno mismo pintado con diferentes colores para despistar al público.

Cuando Iacocca fue despedido de Ford y tomó las riendas de Chrysler, en 1982, en otro histórico momento de quiebra de esa  compañía, Shelby lo acompañó y comenzó a modificar autos de la producción y hasta estuvo detrás de la concepción del Viper V10.

Luego trabajó con General Motors en un Oldsmobile hormonado llamado Project One, y luego regresó a Ford, donde terminó sus años patrocinando las versiones modernizadas del AC y el Coupé, del cual vende "réplicas originales". Simultáneamente creó el negocio de las licencias de sus nombres y productos, aunque fue víctima de su invento ya que pululan copias mediocres en fibra de vidrio del AC que muchos toman y pagan como un Cobra original, tema que Shelby no logró controlar por las vías legales.

Hasta sus últimos días, cuando una pulmonía les quitó definitivamente el aire vital a sus carburadores lesionados, Shelby estaba al frente de todos sus negocios que le dieron prosperidad y alientos para crear una fundación que ayuda a quienes requieren cuidados médicos especiales, a pesar de que, según sus palabras, de los más de 180 proyectos automotores que realizó solamente 8 o 9 le dejaron plata. Pero todos lo llenaron de fama. 

RECUADROS:

Tiempos modernos
Al regresar a Ford, se reciclaron sus mejores carros en  producciones limitadas, y Shelby, a pesar de sus limitaciones de salud, siempre acompañó los lanzamientos ataviado con su tradicional sombrero tejano.

Los carros modernos, a pesar de ser apetecidos y coleccionables, distan mucho de escribir la historia que trazaron sus primeros aparatos que derrotaban a los Ferrari y a los Jaguar XKE en las principales carreras del mundial para deportivos.

Sus mejores piezas
Shelby logró trabajar con los tres grandes de la industria  estadounidense pues hizo variantes de los carros de Ford, Chrysler y General Motors. En el fondo, su vida siempre estuvo ligada más a Ford, marca con la cual trabajó hasta sus últimos días y que recicló sus más sonados autos. Pero sus mejores piezas son el AC Cobra, el Daytona Coupé, que es una obra
de arte en todos los aspectos, y el Ford GT40 MK IV, que ganó en
Le Mans.

FRASES:

Con modificaciones y acc esorios para subir siempre la potencia y presencia de los carros, Carroll Shelby hizo del nombre 'Cobra' una leyenda que arrancó injertando desproporcionadamente motores americanos en un pequeño deportivo inglés.

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