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EL TALLER

Hoy en día, todo es 'a toda'

Los límites son guías para que las autoridades decidan en dónde se puede andar rápido y en dónde despacio. No son una licencia para emular a Montoya.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

Primera reflexión: hasta tanto el Presidente de la República no firme el proyecto de ley aprobado por el Congreso y que da vía libre al aumento de la velocidad en avenidas y carreteras del país, estos siguen siendo los que manda el actual Código Nacional de Tránsito (CNT): 80 kph para carretera, 60 para avenidas principales y 30 para barrios y zonas escolares. 

Esto significa que, entradas las vacaciones de mitad de año, los conductores deben seguir respetando lo que está vigente y que la Policía de Carreteras y los guardas de tránsito municipales están en la obligación de hacerlo respetar.

Segunda reflexión. Aún si se aprueban los nuevos límites de velocidad, las calles secundarias de las ciudades no permitirán un solo kph más de los que son permitidos hoy. Es decir, hasta que no pise una avenida de alta circulación, el velocímetro del vehículo no debe leer más allá de lo 30 kph que, incluso en la nueva ley, se mantienen para áreas residenciales en ciudades.

Tercera reflexión. No en todas las carreteras del país se permitirá circular dentro de los límites de 120 kph, sino tan solo en aquellas que por su infraestructura y estado técnico se pueda hacer.

Esto será posible porque, a diferencia de lo escrito en el CNT, en la nueva ley (de ser promulgada) las autoridades departamentales y municipales podrán decidir en cuáles carreteras y calles se podrá oprimir el acelerador hasta 120 y 80 kph, y en cuáles se debe mantener una velocidad moderada.

Obviamente, esto último requiere no solo de un estudio serio sobre todas y cada una de las vías que componen la Red Vial Nacional, sino buscar un equilibrio entre varios factores:

El riesgo de accidentes y víctimas que representa cada corredor vial.
La capacidad que tienen las autoridades de vigilar esa vía en particular.
El tiempo de recorrido.
El nivel y la actitud de los usuarios.
El tipo de vehículos que circulan por allí.
Las implicaciones ambientales de subir la velocidad.
Las implicaciones políticas de la decisión.

Aquí es importante distinguir entre circular a exceso de velocidad (más allá de lo que dice la señal) y circular a una velocidad inapropiada (no apta para el estado de la vía). Esto último tan solo lo decide el conductor que, aún sabiendo que las autoridades permiten un límite máximo, sabe si sube hasta allá o ¿le baja¿ un poquito.

También es importante el criterio de la autoridad municipal o departamental, que debe realizar un estudio del perfil de la carretera, teniendo en cuenta aspectos como el volumen de tránsito, los obstáculos contiguos, el grado de urbanismo del entorno, los ingresos a colegios y la presencia de peatones y ciclistas.   

¿Es bueno, entonces, que alcaldes y gobernadores decidan sobre límites de velocidad? Sí, siempre y cuando utilicen todos los criterios arriba mencionados para hacerlo y le hagan diagnósticos serio al comportamiento de la vía.

Y no, porque los límites genéricos facilitan el conocimiento colectivo de las normas de tránsito y hacen más sencillo su acatamiento. Además, no es necesario señalizar todas y cada una de las carreteras del país, mientras que con la nueva ley habría que hacerlo.

Por eso el conductor deberá estar atento a los cambios de velocidad y respetar más que nunca lo que dice la señalización, que se ajustará más a la realidad de cada vía y le hará saber que es igual de peligroso circular a exceso de velocidad, que hacerlo muy despacio.

También que, a pesar de que el mundo de hoy va mucho más rápido en todos los aspectos, los 120 kph no es una invitación a emular a Montoya, sino a evitar el exceso de velocidad.   

*Artículo adaptado de un estudio del ingeniero Jorge Humberto Rozo Gómez, especialista y consultor en prevención y seguridad vial, jorgehrozog@gmail.com


A MAYOR VELOCIDAD¿
Menor tiempo de reacción.
Mayor distancia para frenar.
Mayor fuerza de impacto. 

A MENOR VELOCIDAD¿
Mayor tiempo de reaccionar.
Menos distancia para frenar.
Menor fuerza de impacto.

¿CÓMO ELIGE LA VELOCIDAD EL CONDUCTOR?
Por el ancho, los tramos, el estado, la señalización y el diseño de la vía.
Por el tipo, la potencia y la comodidad del vehículo.
Por el volumen, la composición y la velocidad predominante del tránsito.
Por el clima, la iluminación natural y artificial y el control policivo del sector.
Por su edad, género, capacidad de manejo y motivo del viaje.
Fuente: Jorge Humberto Rozo Gómez, especialista y consultor en prevención y seguridad vial, jorgehrozog@gmail.com

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