IDU anuncia reparcheo de 'La Esperanza'

IDU anuncia reparcheo de 'La Esperanza'

Redacción Motor

05:00 a.m. 23 de septiembre del 2008

Manifestó que en septiembre intervendrá 19 puntos de la avenida Luis Carlos Galán, paralela al aeropuerto Eldorado. Algo es algo.

Una "intervención provisional"
 anunció el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) para la Avenida Luis Carlos Galán (conocida como La Esperanza por los bogotanos), específicamente en el tramo comprendido entre las carreras 103 y 129, paralelo a la pista nueva de Eldorado.

"Estos trabajos iniciarán aproximadamente a finales de septiembre (¿) solo para mejorar la movilidad, ya que esta vía está incluida en el Acuerdo 180 de 2005 de valorización y actualmente se encuentra en etapa de estudios y diseños. Para el 2009 está prevista la apertura de la licitación para su construcción", le manifestó el IDU a EL TIEMPO.

La idea es, según el instituto, rehabilitar y ampliar 2.860 metros en dos calzadas y con dos carriles por sentido de circulación y realizar obras de espacio público, como andenes, ciclorruta, semaforización y señalización. 

Pero, ¿por qué una vía tan importante como esta se deteriora de esa manera? Según Jorge Alberto Marín, director técnico de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), son cuatro los enemigos de cualquier corredor vial:

El diseño, que se realiza de acuerdo con proyecciones estadísticas de tráfico, no siempre se respeta. Tal es el caso, por ejemplo, de los alimentadores de TransMilenio, los cuales tienen destruido un sinnúmero de calles de barrios que no estaban diseñadas para vehículos tan pesados. 

El método constructivo y los materiales que se utilizan para llevar a cabo la obra deben responder a estándares de calidad del IDU (en el caso de Bogotá).

Factores climáticos, especialmente el agua, es la peor enemiga de las vías. Si la carpeta asfáltica, que está ahí para que el agua no penetre a la base, es defectuosa, termina por filtrar el líquido y 'sacar' las bases granulares hacia la superficie.

El mantenimiento es una de las variables más críticas, pues se requiere presupuesto e iniciativa política para no dejar caer las obras. Lo usual es que el constructor garantice cinco años de mantenimiento total de la vía, al cabo de los cuales el gobierno nacional o municipal lo asume en su totalidad.

Para el experto Jorge Marín, "es mucho más barato realizar un plan estricto de mantenimiento rutinario y preventivo a las vías, que dejarlas caer hasta dañar las bases granulares".

Específicamente, el mantenimiento rutinario tiene como objetivo detectar fisuras, limpiar drenajes y destapar alcantarillas y cunetas, todo con el fin de que el agua no se empoce y rompa la capa de rodadura.

El mantenimiento preventivo, por su parte, se realiza cuando la vía ha cumplido su vida útil (que suele ser de 10 años) y así esté en estado ¿decente¿, las autoridades están obligadas a intervenirla para no dejarla caer (reparcheo).

El mantenimiento curativo, que según los expertos es el que necesita la Luis Carlos Galán, implica ¿arrancar de ceros¿, previos estudios de la vía como los que está realizando el IDU en este momento, y una proyección del tráfico de la zona para evitar el caos que vive actualmente este importante corredor.


CUANDO LA VÍA ESTÉ LISTA¿
Conectará los 6,2 kilómetros de la Avenida Luis Carlos Galán con la Avenida TAM, lo que permitirá el desplazamiento rápido del sector de Fontibón hacia el centro.
Agilizará el sistema de movilidad peatonal, vehicular y de bicicletas.
Generará más espacio público y mejorará el entorno del sector.
Fuente: IDU     

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