Impuestos a dedo y a ojo

Impuestos a dedo y a ojo

Redacción Motor

04:14 p.m. 22 de abril del 2014

Con más o menos quejosos, inconformes o maltratados, cada mes de abril suele dejar una reflexión que nunca ha merecido una atención de fondo por parte del Ministerio del Transporte. Se trata de las tablas de los precios de los carros usados para la liquidación de sus respectivos impues­tos de rodamiento.

Estas se siguen haciendo a mano y subjetivamente por funcionarios que las emiten cada noviembre del año anterior al cobro, a través del Ministerio. Esos valores no contemplan la depreciación que pueden tener los vehículos cinco meses después y han perdido un año/modelo con res­pecto a los nuevos. Es decir, el Gobierno cobra por lo que costaba el carro casi un semestre antes y el usuario paga la diferencia. Y así, año tras año, el impuesto camina con ventajas para el fisco.

Una tabla para tasar impuestos no se puede seguir montando de esa manera tan primaria, y menos en estos tiempos. Es imposible que no tenga fallas, que en los miles de referencias que se manejan no haya equivocaciones, que las muchas versiones de cada carro salgan pagando diferencias injustas. Y que a veces, como ha pasado este año, en vez de de­preciarse, muchos carros salgan más caros que doce meses atrás. Errores hay por muchas partes.

Lo que pasa es que en la mayoría de los casos la gente paga lo que le cobren así considere que es injusto, pues asume que los reclamos que se hagan tienen una magra posibilidad de éxito y pueden ser peores las con­secuencias de apelar ya que, como todos sabemos, el sistema casi siempre condena al afectado con tal de salvar el “honor” de las tablas. Y la regla es pagar primero lo que el Gobierno pide y reclamar después a ver si le dan las vueltas.

Para este periodo algo más grave pasó, pues las quejas han sido nume­rosas y el propio Ministerio sacó hace unos días una resolución corrigien­do errores que advirtió, pero obviamente es muy posible que ese remien­do no componga toda la tela que se pudo descoser en la calibración para los pagos del 2014. No sobra, pues, que cada uno de ustedes confronte la liquidación que le debió llegar para este 2014 con la del año anterior a ver si está en lo justo.

Mucho menos sobra, más bien obliga, que el Ministerio de una vez por todas se ponga en la tarea de implementar un mecanismo técnico, más genérico y simple.

Varias veces hemos retomado la propuesta del representante Jorge Enrique Vélez, quien sugiere algo muy lógico y que nos parece de impecable justicia. El impuesto de rodamiento debe estar en el valor de cada galón de gasoli­na. Así quien más tanquea, es porque más vías ocupa y consume y paga más. Además, paga en el municipio donde reside y el Gobierno recibe diariamente la plata del impuesto de rabioso contado. De paso se gana todo el costo de la tarea de tasar, recaudar, cobrar, ejecutar y del andamiaje de burocracia que requiere y que debe consumir una alta dosis del tributo.

Eso implica otra decisión también lógica. Una vez el vehículo se matricula, ya ha pa­gado todos los impuestos de importación o fabricación, IVA y demás que le cuelgan, que suelen ser del 38 por ciento de lo que paga el comprador. De ahí en adelante el modelo o edad del automóvil debe dejar de ser una re­ferencia pues todos ocupan la misma cantidad de carretera y pisan las mismas calles, por lo cual no deben pagar sino en la proporción en que las usen. Y menos, tener un sobrecargo en el impuesto cuando los carros tienen elemen­tos de seguridad como airbags, ABS y demás ayudas electrónicas que pasivamente evitan diariamente cientos de accidentes y víctimas. Pero con el sistema actual, están gravados anualmente como un lujo. Algo absurdo.

¿Habrá Ministerio para que aborde este tema?

FRASE

UNA TABLA PARA TASAR impuestos no se puede seguir montando de esa manera tan primaria, y menos en estos tiempos. Es imposible que no tenga fallas, que en los miles de referencias que se manejan no haya equivocaciones, que las muchas versiones de cada carro salgan pagando diferencias injustas. Y que a veces, como ha pasado este año, en vez de depreciarse, muchos carros salgan más caros que doce meses atrás.

 

La revista que tienen en sus manos es la número 601 que hemos publicado. Delibe­radamente dejamos pasar la cifra de los 600 ejemplares sin hacer hincapié para decirles que, para MOTOR, cada edición es una meta que se cruza con la misma independencia, profesionalismo y compromiso que todas las anteriores. Lo importante en este oficio siem­pre es el mañana, pero no deja de hacer un peso importante en la responsabilidad y la his­toria de la revista que hayamos cumplido todo ese derrotero con un creciente y satisfecho número de lectores que son nuestro mayor pa­trimonio, logrado luego de 33 años de trajinar en este mundo de los autos y bastantes más en el del periodismo.

Muchas gracias a ustedes, queridos lecto­res, por todo el apoyo, comprensión, saludos y críticas que esta tarea haya podido despertar. La próxima revista será la 602, si Dios quiere, y así la aritmética sigue corriendo orgullosa­mente en nuestras portadas que son, cada una, una bandera a cuadros para todos quienes tra­bajamos en MOTOR y para EL TIEMPO.

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