Llegó al país el Jaguar F-Type V6 S AWD

Además de manejar a su hermano ‘oficinista’, el Jaguar XF, probamos brevemente en el Autódromo de Tocancipá este convertible que ya está en Colombia.

Redacción Vehículos

11:25 p.m. 14 de diciembre del 2015
Jaguar F-Type V6 S AWD

Jaguar F-Type V6 S AWD

Daniel Otero Bravo
Redactor de EL TIEMPO


¿Qué se puede decir de un carro después de una vuelta (con “obstáculos”) en el Autódromo de Tocancipá? No mucho. Pero la verdad es que tampoco se necesita tanto para enamorarse de un carro como el Jaguar F-Type.

Tan solo con ver imágenes de este descapotable es inevitable darse cuenta que se está ante algo especial, lo cual se reafirma al tenerlo en frente y termina por cumplir su cometido una vez se presiona el botón de encendido para despertar sus 380 caballos de potencia, que hacen lo propio con un rugido digno de un felino de gran tamaño.

Sentado en el puesto del conductor todo está a la mano y es fácil darse cuenta que ha sido creado para transmitir fuertes sensaciones a quien está allí acomodado. Paso la palanca de la transmisión automática de ocho velocidades a la posición ‘D’ y aunque el arranque es lento el sonido del motor ya es ineludible.

Salgo de pits hacia la recta principal, presiono a fondo el acelerador y mis oídos tratan de procesar la sinfonía del motor súpercargado de 2.995 cm3 y seis cilindros en V que con total facilidad suben la aguja del tacómetro hasta casi 6.500 rpm y la del velocímetro arriba de las tres cifras.

Jaguar F-Type V6 S AWD

Jaguar F-Type V6 S AWD

En la primera curva unos conos señalan la primera prueba: frenado de emergencia en curva a 60 km/h. Me quedo corto. Quiero decir, estamos detenidos y aún quedan conos más adelante. Excelente.

Nuevamente acelerador a fondo, salimos del Curvón a una velocidad considerable y el sistema de tracción total me permite mantener la trayectoria sin ningún tipo de drama.

Jaguar F-Type V6 S AWD

Jaguar F-Type V6 S AWD

La facilidad con que se deja manejar es sobresaliente gracias en gran parte a la tracción, lo que se reafirma en las curvas siguientes y en las pruebas de maniobra evasiva, frenado en mojado y ‘slalom’.
A pesar de una dirección que podría ser más comunicativa, cada prueba es superada sin problema y al salir de ellas con el acelerador a fondo la respuesta del motor es rápida y ágil.

Seguramente la transmisión lo relegará frente a sus competidores que equipan unidades de doble embrague, pero en ningún momento extraño algo así. Y mucho menos teniendo de fondo ese sonido del motor, ese que se encarga de mantenerme una sonrisa bien puesta.
Vuelvo a los pits donde los demás esperan su turno. Dejo el carro encendido por un momento mientras “digiero” la situación y me bajo poco después. Estaba en un Jaguar convertible. Y no bajé el techo. Qué idio…

Tal vez en una próxima ocasión. Espero.

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