Probamos la Jaguar I-Pace: ¡tremendo corrientazo!

Dos motores eléctricos de 200 caballos cada uno, torque de 696 Nm, baterías de 90 kw/hora de Ion-litio, autonomía de 480 kilómetros y 2.213 kilos.

Por Redacción Motor

04:47 p.m. 26 de junio del 2018
Probamos la Jaguar I-Pace

Probamos la Jaguar I-Pace

Jaguar puso en venta una revolucionaria SUV con dos motores que suman 400 caballos de potencia. Diseñada partiendo de una hoja en blanco, la camioneta le da al tema eléctrico un empuje vital por sus condiciones, soluciones e integridad industrial. Lejos aún de ser popular, porque puede costar cerca de 300 millones de pesos si la ofrecen en el país, de todas maneras le abre las puertas a un mundo que es cada vez más una obligatoria alternativa cercana para la movilidad.

Probamos la Jaguar I-Pace

Probamos la Jaguar I-Pace

Hasta el momento del lanzamiento del Jaguar I-Pace, la única alternativa de una SUV totalmente eléctrica –de producción regular– en el mercado mundial era la Tesla X, de venta muy cerrada en los Estados Unidos y con una difusión muy limitada en el mundo: 214 unidades en el 2015, 18.223 en el 2016 y 21.315 el año pasado.

Su precio, en el rango de los 100.000 dólares, las dificultades industriales de todo el proyecto, las inevitables falencias de una joven tecnología y el escepticismo del gran público sobre la viabilidad de la energía eléctrica, no han sido sus aliados.

Probamos la Jaguar I-Pace

Probamos la Jaguar I-Pace

De todas maneras, Tesla abrió una ruta y toreó a toda la industria mundial de vehículos, basado no solamente en las bondades energéticas y ambientales de sus carros ‘cero emisiones’ y bastante autónomos, sino porque va paralela a las legislaciones que en cada país les están cerrando el paso a los motores térmicos. Al menos, en papeles.

La primera respuesta real de todos sus competidores, que no quieren quedar en estado fósil ante el futuro al usar esos combustibles, la acaba de producir Jaguar con una espectacular camioneta bautizada I-Pace, que está ya en los atrios de las vitrinas y a cuyo mando pasamos dos interesantísimas jornadas en las carreteras de Portugal, hace un par de semanas.

Probamos la Jaguar I-Pace

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Lo inicial que nos quedó en la libreta de apuntes es citar que la camioneta proviene de un grupo industrial que no está aprendiendo a hacer vehículos en estos días, sino que conoce las minucias de su ingeniería y manufactura de vieja data, a diferencia de Tesla. Jaguar es hoy un solo conglomerado con Land Rover, y luego de haber pasado por todas las afugias que desbarataron la genuina industria inglesa, haber estado bajo una errática cobija de Ford, es ahora una rama altamente potenciada por sus nuevos dueños, el grupo Tata de India.

Por consiguiente, un vehículo que sale de esas plantas tiene todo el bagaje y la experiencia de un gran constructor y se debe desenvolver bajo los exigentes parámetros de un ícono como Jaguar, marca en la cual confluyen obligatoriamente la deportividad, el lujo, el confort, la exclusividad y el tamaño, pues es de similares proporciones a una Audi Q5, aunque mucho más estilizada porque, a la usanza del famoso sedán XJ6, es muy bajita. Las normas de diseño dicen que el vehículo suele tener una altura de cabina equivalente a dos veces y media el diámetro de sus ruedas. La I-Pace es apenas el doble.

Probamos la Jaguar I-Pace

Probamos la Jaguar I-Pace

Teniendo a su favor toda la novedad de la motorización, la propuesta del I-Pace al mezclar esas características era el compromiso para que quien aborde los mandos de la SUV sienta todos los genes de un Jaguar, de esquina a esquina.

Hacer la I-Pace era partir de ceros, pues muy pocos componentes mecánicos de otros autos del grupo aplicaban a la arquitectura de la plataforma, hecha para las baterías y los dos motores con sus debidos enlaces, que no encuadran en la residencia metálica de los vehículos convencionales. Algunas partes del Land Rover Evoque y otros modelos se reencarnaron, pero esencialmente es un producto nuevo y obligatoriamente diferente.

Probamos la Jaguar I-Pace

Probamos la Jaguar I-Pace

Por ejemplo, la I-Pace es de motricidad 4x4 permanente, pero no tiene nada en común con los sistemas de impulsión de cualquier Land Rover en sus diversos matices y tamaños como se pudiera pensar. Las cuatro ruedas trabajan en dos conjuntos separados, pues las mueven sendos motores en cada eje, que aportan individualmente 200 caballos. Cada tren tiene su propia inteligencia para el paso del torque a las ruedas y entre los dos media la electrónica que dosifica la entrega de la brutal fuerza tasada en 696 Newtons por metro, con la cual el aparato despega en solo 4,8 segundos hasta los 100 kph y sigue acelerando casi linealmente hasta los 200 kph.

La sensación de la dinámica de marcha es otro mundo por tres razones que nos parecieron absolutamente diferenciales. Una, la aceleración silenciosa y manejable con la punta del pedal derecho por la respuesta inmediata que ofrece el motor eléctrico. La segunda, el frenado que recicla la energía es su punto de manejo más curioso, original e interesante. Y la tercera, la estabilidad y el comportamiento provenientes de la baja colocación de las baterías, totalmente planas, con la cual tiene un centro de gravedad que escasamente levanta las palancas con respecto al piso y reparte las cargas simétricamente, 50 por ciento en cada eje. En este caso, los 600 kilos que pesan las pilas, compuestas por 432 celdas que están garantizadas por 8 años, juegan a favor de la estabilidad por su colocación, pero suman enormemente en la báscula final, donde la I-Pace muestra 2,2 toneladas.

Motor presente en el lanzamiento del Jaguar I-Pace

En ese lastre colabora un enorme paquete de baterías de ion litio que se instaló en el doble fondo y que será el responsable de la gran autonomía.

Hablar de que ‘pica’ como si le inyectaran la potencia en una sola patada no es noticia, porque todos los motores eléctricos tienen esa respuesta. Que el silencio de la maquinaria es casi total, tampoco, porque así son estos vehículos que no tienen cajas de velocidades ni elementos accesorios cuyo giro produce un ruido que era favorable a los carros tradicionales, pues tapaba todo el escándalo de las ruedas contra el piso y del golpe del aire sobre la carrocería.

La frenada es genial, porque en las cuatro ruedas, cuando se desacelera o se tocan los frenos se genera energía para darles carga a las baterías. Este efecto retardador, que es desconectable, permite un manejo con un solo pedal, sobre todo en la montaña. Es gradual y muy eficaz, por lo cual en las bajadas, cuando se aprende a calibrarlo, uno puede descolgarse rápidamente dejándole la tarea de la desaceleración al sistema.

Motor presente en el lanzamiento del Jaguar I-Pace

Según la marca, tiene un reparto de pesos perfecto 50/50 entre cada eje y su rigidez torsional es la más alta dentro del portafolio.

No solo es atractiva y diferente la parada por esta vía, sino que, dosificando bien la aceleración, para lo cual no hay que exagerar con el pedal, y si se le deja la frenada a la regeneración, es posible manejar la I-Pace con una mínima sensación de traslación de peso. Es decir, nada de zambullir a los pasajeros contra el vidrio o incrustarlos en las sillas al frenar o acelerar, lo cual es una sensación muy buena de confort y tranquilidad que se vive al domesticar estas condiciones técnicas.

¿Cuánto logra andar con las baterías? Dice Jaguar que llega a los 400 kilómetros en cargas completas, pero en uso fuerte la autonomía segura ronda los 280 a 300, rango más que suficiente para un uso urbano y de viajes de media distancia. Se recarga hasta el 80 por ciento en 40 minutos en las estaciones rápidas específicas o toma la noche y hasta 10 horas en la red doméstica, tema controlable a distancia desde las aplicaciones que se hicieron para los teléfonos, además de programar muchas otras funciones como la climatización, de manera que cuando se aborda el vehículo ya está en las condiciones deseadas con el uso de la corriente externa.

Motor presente en el lanzamiento del Jaguar I-Pace

La marca inglesa presume de un gran perfil para su nueva camioneta eléctrica con un Cx de 0.29 y al mismo tiempo, en su diseño influyó un corte elegante con tendencia a un coupé y una evocación al pasado, pues los ingenieros se inspiraron en el CX-75

Ya no es necesario explayarse en descripciones de pantallas y sus tamaños, el navegador, la música o los servicios, porque tiene todo lo que se espera en un vehículo de esta marca y que cuesta 100.000 dólares, que traducidos al mercado colombiano con los impuestos de IVA (no pagaría arancel) no baja de los 300 millones de pesos.

Nos parece más importante plasmar las reflexiones que nos dejó el contacto con la I-Pace a los periodistas en general. Todos quisimos seguir manejando y tener más kilómetros, lo cual no es usual en muchos de estos ensayos.

Hay una gran diferencia entre los ‘city cars’ eléctricos de baja gama (pero no bajo precio) que nos están proponiendo de momento, porque esta SUV, además de ser eléctrica, es un Jaguar de alta gama.

Comienza a hacer sentido que el vehículo eléctrico se difunda más masivamente, porque a este nivel el sobreprecio es manejable por el poder adquisitivo de los clientes y las diferencias de funcionamiento totalmente positivas.

Motor presente en el lanzamiento del Jaguar I-Pace

Este carro debutó durante el Salón de Ginebra el pasado 6 de marzo y las pruebas de manejo se desarrollan en Portugal. Según la marca, su rival directo es el Tesla Model X

Que el futuro son estos autos, hay que anotarlo, pero no de manera excluyente para el clásico motor de combustión, aunque sí como una alternativa cada vez más válida a medida que avancen los conocimientos sobre las baterías y su eficiencia, aunque nunca dejarán de ser limitados en su autonomía y facilidad de recarga, para lo cual la gasolina tiene la ventaja de la inmediatez y la difusión.

También es esencial decir que esta SUV no tiene limitaciones ni desventajas operativas. Vadeamos un buen río sin que nos electrocutáramos por algún corto en las baterías causado por el agua. Subimos cuestas en unas pendientes absurdas donde la I-Pace trepa con más facilidad que un vehículo normal gracias al torque del motor a mínima velocidad sin mayores ayudas electrónicas de manejo.

Finalmente, la pasamos a la pista del autódromo de Portimao, totalmente ecológico, donde la camioneta muerde las curvas con la propiedad de un auto deportivo, llega a los 200 por hora sin problemas, cruza ‘plana’, es decir, con mínima inclinación de su cuerpo, hecho casi todo en aluminio, borra cualquier aprehensión que uno pueda tener sobre la electrificación –a este nivel de vehículo y gama– y deja una provocación instalada que seguramente, con los avances que vienen, va a ser un apetito cada vez mayor por usar estos motores, así no sea en largas distancias.

Motor presente en el lanzamiento del Jaguar I-Pace

En ese lastre colabora un enorme paquete de baterías de ion litio que se instaló en el doble fondo y que será el responsable de la gran autonomía.

Claves de la Jaguar I-Pace
* El techo no es corredizo a cambio de una sola pieza de un policarbonato especial infrarrojo que permite ver todo el paisaje desde las sillas traseras, pues va hasta el extremo posterior de la capota.

* Las manijas son retráctiles automáticamente para evitar el ruido del aire a alta velocidad.

* La parrilla tiene rejillas que abren o cierran de acuerdo con la necesidad de refrigerar las baterías. En la parte superior hay un ducto que pasa el aire a través de capó, como en los autos de competencia.

* Los enormes rines de 22 pulgadas de diámetro juegan un papel clave en la apariencia agresiva de la I-Pace.


Cifra
2,4 millones de kilómetros se recorrieron en ensayos en todas las condiciones para validar el comportamiento de la I-Pace. Equivalen a 60 vueltas a la Tierra. Participaron 500 ingenieros. Además, corrieron 10.000 horas de ensayos en el banco de chasises. El proyecto tomó tres años y medio.

Motor presente en el lanzamiento del Jaguar I-Pace

Motor está presente en el lanzamiento del Jaguar I-Pace que se realiza en Portugal. José Clopatofsky estará haciendo la prueba de manejo. Fotos: José Clopatofsky.

DATOS
Las características técnicas de los motores eléctricos le dan a la I-Pace habilidades superiores en el destapado y montañas muy escarpadas, sin importar el piso sobre el cual transite, así sean ríos. En la pista, por su centro de gravedad muy bajo y el reparto de peso 50-50, funciona como todo un Jaguar deportivo.

Exclusividades: Los frenos tienen asistencia eléctrica a cambio del tradicional ‘booster’ de vacío. La fuerza de regeneración de electricidad puede llegar a ser de 0,4 gravedades.

El uso del aluminio y la fibra de carbono fue esencial para compensar el alto peso de las baterías, que llega a 600 kilos.

La suspensión neumática baja 10 milímetros la cabina cuando la velocidad pasa de los 105 kph para mejorar la penetración.

El aire fluye entre la capota y el spoiler trasero y evita que se ensucie el vidrio de la compuerta, además de reducir el ruido a alta velocidad.

El I-Pace fue diseñado totalmente por los ingenieros de la marca en Inglaterra, incluidos los motores, pero la fabricación se hace en la planta de Magna Steyr, en Austria.

* José Clopatofsky. Asistimos a la presentación y pruebas de la Jaguar I-Pace en Portugal por una gentil invitación de Jaguar-Land Rover y su oficina regional de Bogotá.

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