Juan Manuel Fangio tendría cien años

El centenario del piloto más importante y célebre del siglo XX, pentacampeón mundial, recuerda tiempos en los que la habilidad y la caballerosidad valían más que los hoy multibillonarios show de la F1

Redacción Motor

08:35 p.m. 11 de julio del 2011

  Juan Manuel Fangio habría cumplido 100 años el pasado 24 de junio. Logró vivir 84 y a lo largo de ese tiempo se convirtió en una leyenda viviente de las pistas que abandonó en 1958, después de haber ganado cinco títulos mundiales de pilotaje, cifra que solamente Michael Schumacher pudo superar 46 años después, con siete coronas. Sin embargo, las estadísticas de efectividad entre carreras arrancadas y ganadas favorecen a Fangio pues tuvo un rendimiento del 46.15% contra 33.83% del alemán.

No tiene sentido hacer comparaciones entre deportistas pues cada uno, en su momento, ha sido el mejor y las condiciones de competencia muy variables, sobre todo cuando existen medios mecánicos como los automóviles. Por eso, a Fangio hay que dejarlo en el pedestal del siglo XX como el más ilustre de todos los pilotos que en esos años no conocieron un mundo tan cambiante ni tan mediático como el de ahora.

Seguramente, de haber tenido los medios de comunicación actuales, la imagen de Fangio no sería la de un personaje distante para las actuales generaciones y sus habilidades se habrían podido apreciar mucho mejor porque los autos de ese entonces requerían más empeño y manejo visual que los actuales.

"El Chueco" o el "Maestro" llegó a las carreras internacionales tarde, a los 37 años, que es mucho más que la edad recomendada para el retiro de las exquisitas estrellas actuales. Su estreno en Europa fue en el Gran Premio de Francia de 1948. Ya había sido campeón argentino en las pruebas de ruta en 1940 y 1941, pero la guerra cerró las pistas en el viejo continente y su talento se quedó encerrado en su casa de Balcarce, Argentina, hasta cuando vino la paz.

Fangio pudo correr en Europa gracias al apoyo nominal del Automóvil Club de Argentina, pero entre bambalinas estaba el dinero del gobierno que presidía Juan Domingo Perón. Su verdadera y completa actividad internacional coincide con el primer mundial de pilotos celebrado en 1950, en el equipo oficial de Alfa Romeo. Las tres carreras en las cuales terminó ganó, pero tuvo más puntos el italiano Alberto Ascari, quien manejaba para la naciente Ferrari.

Fangio ganó su primer título en 1951 y luego de una abstinencia de dos años, coronó los campeonatos de 1954, 1955, 1956 y 1957. Su gran habilidad para manejar iba de la mano con su olfato, pues siempre consiguió estar en el carro más avanzado del momento. Sus movimientos lo llevaron a manejar para Alfa Romeo, Ferrari, Mercedes Benz y Maserati, en cuyos carros hizo su mejor carrera y firmó su retiro de las pistas, a mitad de la temporada de 1958.

Sus últimos años enmarcaron dos hechos memorables. Uno de caballerosidad inexplicable en estos días. Otro de virtuosismo al volante, también casi imposible de replicar en el sistema de las carreras actuales.

En 1956, corriendo para Enzo Ferrari, con quien Fangio nunca tuvo una buena relación que se leyó en fríos calificativos mutuos a pesar de los buenos resultados, Fangio llegó al Gran Premio de Italia peleando el cuarto título con su compañero de equipo, el inglés Peter Collins. El Ferrari del argentino se varó y los reglamentos de la época permitían que un piloto pasara a otro carro y se repartían los puntos. Collins se detuvo, le entregó su carro al argentino y le cedió el título. "Yo puedo ganar el Mundial en otra oportunidad y esta puede ser la última del maestro", explicó Collins. Pero no hubo esa oportunidad: dos años después, Collins se mató en el Nürburgring.

En 1957, Fangio y el Maserati 250F rodaron una película memorable en Nürburgring. El argentino necesitaba seis puntos para coronar pero su carro cayó de la "pole" al tercer puesto detrás de los Ferrari de Hawthorn y Collins. Además, una mala estrategia del equipo lo obligó a una parada en la cual perdió 50 segundos. Su recuperación es algo inolvidable: mejoró todas las veces siguientes el récord de la vuelta y en la última descontó los 11 segundos que le faltaban para pasar como una tromba ante sus dos rivales y ganó por tres segundos ante un público delirante. Fue su quinto Mundial, esta vez con la única ayuda de su sobresaliente talento.

"Nunca antes manejé tan rápido en mi vida ni creo ser capaz de volverlo a hacer", dijo. Fue la premonición de su retiro meses después, luego de haber corrido 51 Grandes Premios de los cuales ganó 21.

La ruta: amiga y enemiga
Como todos los pilotos de su momento, Juan Manuel Fangio se inició en las carreras de ruta que en Argentina eran muy populares y concurridas. En su propio taller, Fangio arreglaba una "cupé" Chevrolet en la cual competía con sus grandes rivales, los hermanos Gálvez, que manejaban Ford. Desde ese entonces en ese país la hinchada está dividida entre esas dos marcas.
Fangio estuvo a punto de colgar el casco cuando en la Buenos Aires-Caracas de 1948 se salió de la ruta en Perú y murió su copiloto, Daniel Urrutia. A pesar de que la ruta era su especialidad, Fangio no logró ganar ninguna de las pruebas de ese tipo que se corrían en Europa, como las Mil Millas y la Targa Florio.
Tampoco consiguió victorias en las 24 Horas de Le Mans y sus éxitos en duración se refieren a dos triunfos en las 12 Horas de Sebring de 1956 y 1957, en Ferrari y Maserati, respectivamente. La historia dice que solo dos pilotos suramericanos han ganado esa carrera, Fangio y el colombiano Mauricio de Narváez, en 1984.

FRASES

Juan Manuel Fangio ganó en todas las grandes clásicas, menos Le Mans e Indianápolis, donde intentó correr sin éxito.

Pies

En el Mercedes Benz W 196, Fangio obtuvo dos títulos mundiales, en 1954 y 1955. De las 12 carreras que corrió, el campeonato era muy corto de solo siete válidas, ganó ocho.

El "Alfetta" de sus primeros años fue considerado por Fangio como uno de los mejores autos de carreras que tuvo entre sus manos.

Aunque se movió son habilidad por todos los equipos, fue en Mercedes donde Fangio tuvo más estabilidad y victorias, a pesar de que en el mismo equipo corría Stirling Moss, considerado el campeón sin coronas.

En el Maserati 250F hizo su mejor carrera en el Nürburgring, 1957, considerada una de las más brillantes de toda la historia.

Camisa de manga corta y cascos muy precarios eran el atuendo de los pilotos hace 60 años. El peligro de muerte estaba a bordo.

Fangio se retiró en 1958 pero siguió vinculado a Mercedes Benz, como presidente de la filial argentina.

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