Kawasaki presentó la renovada Versys 1000, una motocicleta que combina practicidad y versatilidad

Combinación de una moto fácil, práctica y agradable para usar todos los días, pero que, a su vez, permite salir a rodar por carretera al mando de una fiera disimulada con la misma versatilidad.

Redacción Motor

03:40 p.m. 24 de febrero del 2015

Detalles de la nueva motocicleta de Kawasaki

El compromiso de lograr una moto cuyo manejo sea cómodo, suave y funcional para el día a día y que permita disfrutar prestaciones similares a las que transmite una máquina de pista, es uno de los mayores retos para los fabricantes de estos vehículos.

La renovación estética de la Kawasaki Versys es evidente, tiene un diseño mucho más moderno y audaz que le da una cara muy diferente a la acostumbrada en esta referencia. Ya no tiene la luz delantera, que era un rasgo clásico, pues ahora usa dos unidades ópticas, herencia de las Ninja (la gama de altas prestaciones de Kawasaki), envueltas por un carenaje terminado en ángulos agresivos que hablan a simple vista de sus capacidades.

En la parte trasera la moto es más ancha de lo normal. Se ve aparatosa, pero realmente brinda un beneficio enorme para viajar con compañía porque la posición del pasajero es muy cómoda, lo que no es muy común aunque sí fundamental en este caso, ya que la Versys está diseñada para recorrer grandes distancias. El escape doble se convierte en una pieza que complementa el diseño y se incrusta en el gran tamaño trasero y, además, se encarga de la sinfonía que produce el motor de cuatro cilindros.

El motor de 1.043 cm3, herencia de la Z 1000, es una fiera que mueve con holgura los 249 kilos que pesa la moto, y el gran torque en todas las marchas permite un andar tranquilo sin necesidad de hurgar en los cambios bajos para lograr una respuesta de potencia adecuada. Esa flexibilidad del motor permite un consumo bajo de combustible, información que el piloto puede verificar con los datos que muestra el tablero led con el indicador de economía.

El conductor puede seleccionar dos mapas de rendimiento a través de un mando en el manillar o con los botones ubicados al lado del tablero de instrumentos. El modo más modesto es el Low, en el cual se ofrece un motor dócil pero con todos los bríos para disfrutarla en la ciudad por su torque, sin embargo en carretera es apenas justo para viajar a un ritmo tranquilo sin exigirse.

Para aquellos más osados, el mapa FULL del motor desata la furia de los 118 caballos de potencia. Ahí la respuesta del acelerador es más precisa, la aguja de las revoluciones se consume aún más rápido en el tacómetro, se puede percibir el sonido de sus bocas dobles de aceleración y la música del escape se afina para brindar el mejor concierto a quien la conduce. Se deben tener, eso sí, cabeza fría y experiencia para conducirla así, pues el paisaje pasa bastante rápido.

Toda la potencia de los dos mapas disponibles se puede usar con los tres niveles de intervención del Kawasaki Traction Control (KTCR) o control antipatinado de la rueda trasera, el cual les permite a los más experimentados realizar maniobras más fuertes y disfrutar toda la deportividad de la Versys. Para quienes no tienen tanta habilidad, es un salvavidas que evita posibles excesos y controla situaciones que comprometan su seguridad. Otro complemento de este sistema es el embrague antirrebote, que da mayor estabilidad en la operación de disminuir las marchas evitando el bloqueo de la llanta trasera.

El destacado rendimiento del motor debe estar obligatoriamente acompañado de unos frenos capaces de detener la moto de manera rápida y precisa. Para esto la Versys tiene un sistema de disco doble adelante que funciona de manera impecable cuantas veces se necesita. Lamentablemente, cuando se opera el freno trasero la historia es otra.

Intentamos parar de manera brusca y fuerte, pero la respuesta fue casi nula, y si se tiene en cuenta el rendimiento de la Versys, se espera un poco más de apoyo de esta parte de los frenos. El ABS opera de manera perfecta, transmite seguridad en todas las circunstancias que reclamen los excesos de frenada y es un sistema fundamental de seguridad en este tipo de motos.

A pesar de sus dimensiones, pues no es una moto ni pequeña ni baja, el nuevo chasis de aluminio es más rígido. La suspensión delantera con horquilla invertida con ajustes en su dureza para los diferentes terrenos y el resorte trasero más duro hacen que la Versys sea muy divertida de conducir porque cruza con facilidad y se puede lograr un ángulo importante de inclinación, alcanzando velocidades más altas en las curvas.

En la ciudad, el rodar es suave y confortable, pues el recorrido de la suspensión permite, a pesar de nuestras vías, un placentero traslado. El punto débil es el radio de giro en espacios pequeños, que dificulta maniobras dentro del tráfico. La altura de los espejos también complica el paso al lado de los vehículos, sin embargo es algo a lo cual se acostumbra el conductor rápidamente.

Otro punto a destacar es la posición de manejo. Gracias a la ubicación del manillar se puede rodar bastante erguido, lo que evita dolores en la espalda. Gracias al visor delantero ajustable en altura y al nuevo carenaje se puede andar más tranquilo y protegido del viento. En general, la moto es muy ergonómica, salvo la posición de las piernas rodeando el tanque de combustible, que, al ser tan ancho, obliga a tenerlas muy abiertas, algo incómodo mientras se adquiere costumbre.

El tablero de instrumentos cuenta con indicador de revoluciones, una pantalla led donde se pueden ver el mapa del motor que está en uso, la cantidad de asistencia en la tracción, la velocidad y el odómetro.


DATOS
El precio de esta nueva moto es de 39 millones de pesos, cifra que por sí sola explica sus características y la clientela que pretende conquistar.

La nueva Versys 1000 es una gran oferta para aquellos entusiastas de las motos rápidas, ágiles y deportivas, que además quieren tener la opción de salir con compañía de manera cómoda y segura.

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