¿Las leyes en manos de los jueces?

¿Las leyes en manos de los jueces?

Redacción Motor

08:29 p.m. 21 de agosto del 2012

Un agudo visor de la vida nacional, 'Papeto', incrustó en las páginas editoriales del periódico EL TIEMPO una caricatura que retrata de manera perfecta la situación del automovilista colombiano ante la normatividad que rige su transcurrir por las vías y calles del país.

La gráfica -que acompaña a este escrito- nos alivia de tener que repetir una vez más los comentarios y pedidos que desde hace décadas hacemos en esta columna en pro de un código de tránsito, de una autoridad y de un ministerio competentes en la materia. Simplemente, como lo muestra 'Papeto', al famoso equipo de carretera, que aún tiene elementos indefinidos y otros inútiles, hay que agregarle un abogado para poder defenderse ante la caprichosa interpretación que hacen las autoridades de las vagas normas que están escritas con tiza y que en el nuevo código que se va a estudiar parecen mantener el mismo instrumento gráfico, deleznable e impreciso.

El último episodio es la caída de la disposición -nada menos que
de una ley de la República-, por obra y gracia del fallo de un juez,
de los términos para efectuar la revisión técnico-mecánica a los dos años de la matrícula del carro y no cada seis, como la ley soberana lo dispuso recientemente. No hay que ser abogado para preguntarse con asombro cómo una autoridad judicial menor
puede modificar una ley de la República, expedida con las específicas facultades presidenciales y que en todos los demás
trámites que simplificó no ha tenido cuestionamientos y menos fallos que impidan su aplicación.

Claramente, una disposición del nivel de ley anula cuanta norma
previa le sea contraria y rige, como dice todo acto de gobierno, a partir de la fecha de la firma con la orden perentoria de "comuníquese y cúmplase". De no ser así, al país van a terminar manejándolo en las comisarías de policía.

Pero sí hay que ser leguleyo y conocedor de los vericuetos de las peculiares leyes colombianas para que una tutela precipite la decisión de un juez que anula el efecto de una ley -increíble- y de inmediato genere la impugnación por parte del Ministerio del Transporte, como corresponde a sus tareas y a la vigilancia que debe hacer de sus códigos. Recurso que ahora está empantanado por fechas y términos, como es de común ocurrencia en estos entuertos.

En la mitad de esta nueva querella queda de nuevo el pobre usuario, no solamente aplastado y confundido sino también conminado a hacer el procedimiento de la revisión de inmediato, so pena de recibir un comparendo pedagógico e ir a cursos donde le explicarán la necesidad de tener su carro al día, como si la gente no lo supiera. En vez de dar un plazo por lo menos de tres meses para empezar a exigir de nuevo el certificado y así evitar que colapse el sistema de los CDA, que deberían evacuar millares de carros en menos de un mes, la blanda reacción del Ministerio es empezar a castigar pasito, como si el cuento del curso, la fila, el tiempo perdido y la jartera de ese inútil proceso no fueran ya una
penalidad para el ciudadano.

Y así está todo, al garete. La velocidad máxima que supuestamente rige en las carreteras la impuso un ministro de manera verbal y caprichosa porque estaba lloviendo mucho en el país ese día, y así se quedó para efectos policiales. Lo de los pases es un ir y venir de informaciones y de plazos.

El proyecto de texto del nuevo código no se ha mejorado ni actualizado, a la espera de que el Congreso, que no es un organismo técnico ni conocedor, lo haga al tenor de sus impulsos y del que le metan los 'lobistas' de tantos sectores que tienen intereses en el tema. El Ministerio de Comercio Exterior lleva seis meses de atraso para indicar las nuevas directrices y políticas para el ensamble de carros en el país.

El tema de los combustibles parece encaminado a resolverse excluyendo del mercado nacional a todos los camiones de origen
americano, que son el 90 por ciento del parque actual. Cerrando el tema, y en plena coincidencia con el caricaturista, creo que además del pase es importante y necesario tener tarjeta profesional de abogado para manejar un carro en Colombia y defenderse de tantas inconsistencias del Gobierno en la materia.

RECUADROS:

"Para manejar carro en Colombia es más importante y útil tener tarjeta profesional de abogado que licencia de conducción".

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