Llegó el Hyundai Grand i10 con una brillante mecánica y motorizaciones de 1,0 y 1,25 litros

El automóvil creció y ahora competirá en la gama básica y en la intermedia del mercado remplazando al Getz. Los precios van desde 25 hasta 34,7 millones de pesos, con unos equipos y accesorios justos.

Redacción Motor

05:13 a.m. 25 de marzo del 2014

Imágenes del nuevo Hyundai Grand i10

El famoso Hyundai i10, uno de los carros populares más de­mandados del mercado en la gama baja, juega a partir de la semana próxima en dos canchas con el nuevo modelo que se llama Grand i10 Illusion, siglas que explican bien sus objetivos y la clientela que esperan obtener.

El automóvil, totalmente nuevo y diferente al modelo previo, que seguirá abasteciéndose solo para el servicio pú­blico, ofrece una versión básica, bien básica, a 25,4 millones de pesos. Pero se extiende con un motor diferente y los accesorios de rigor, muy justos, has­ta la gama de los 34,7 millones, donde busca ser el reemplazo del Getz.

Semejante cubrimiento de ga­mas indica la versatilidad del nue­vo Grand i10, cuya principal dife­rencia es el tamaño pues es mucho más grande que el carro que co­nocemos, sin embargo no pierde las propiedades ni la agilidad de un city car en cualquiera de sus versiones.

El automóvil llega con dos mo­tores. Uno de 1.000 c. c. y 61 caballos de rendimiento, con caja manual de cinco velocidades. Más arriba se ofre­ce el 1.250 de 85 caballos, con el cual se puede optar por la misma caja me­cánica de cinco, o una automática de solo 4 relaciones hacia adelante.

Ambos motores son totalmente nuevos, como la plataforma y toda la mecánica, y Hyundai bautizó la familia de máquinas como Kappa para remplazar a los Epsylon que hasta el momento movían al i10. El 1.000 es de tres cilindros, en plena alineación con la tendencia actual de los motores para autos pequeños, y en su ficha deja ver que tiene cua­tro válvulas por cilindro y doble eje de levas. La relación de compresión es bien elevada, 10,5 a 1, lo cual hará que en algunas condiciones especia­les la gasolina extra sea bienvenida.

El 1.250 es de cuatro cilindros y tiene la misma arquitectura y datos técnicos del otro. Su eficiencia es sobresaliente en el papel con los 86 caballos que reportan en la ficha técnica, pero se palpa mucho mejor al manejarlo. Tuvimos entre manos un prototipo recién desembarca­do que era en realidad un híbrido, pues usaba el motor 1,25 con la caja mecánica, pero con la vestimenta del modelo básico, es decir, limpio de accesorios.

Nos dejó la mejor impresión es­te conjunto mecánico, que es lo más destacable del carro. El motor sale parejo desde cualquier gama de revoluciones y la caja manual de cinco está perfectamente relacio­nada, con lo cual en la gama de 0 a 120 kilómetros por hora el carro se come la ruta con una agilidad pas­mosa para su tamaño y pistonería, no solo por el pique y la respues­ta, sino también por su obedien­cia rápida y exacta de la dirección electroasistida, junto con el tren de suspensiones. El i10 se infiltra o escabulle por todas las rendijas del tráfico y se escapa en las acelera­ciones con una envidiable rapidez, a la vez muy satisfactoria para el piloto.

Acompañan muy bien las sus­pensiones, pues el i10 dejó de ser el carro de resortados primarios para pasar a una sensación más confor­table, silenciosa y con arrestos de sedán más grande, que los nece­sitará cuando se compare la ver­sión tope de los casi 35 millones con los carros de la gama.

Para completar el buen perfil mecánico obtuvimos una cifra excelente de con­sumo de gasolina, por enci­ma de los 65 kilómetros por galón, sostenibles y mejorables en cualquier circunstancia y que serán mejor guarismo con el motor 1,0, que es el de aplicación característica urbana.

El automóvil es mucho más gran­de que su antecesor. Mide casi 20 centímetros más de largo, es más ancho 6,5 centímetros, pero es más bajito, proporciones que le dan una estampa más robusta. Para soste­ner ese aumento de la cabina la dis­tancia entre ejes es también más amplia en 45 milímetros, y eso se refleja en mayor espacio para los pasajeros y el maletero.

Hay diferentes niveles de equi­pos, desde el "pelado" 1,0 inicial, en el cual la oferta se limita al radio con bluetooh y las exploradoras, y ofrecen el aire por un millón adi­cional; ni siquiera tiene los apoya­cabezas de seguridad. Este modelo lo llaman Classic. La ficha no indi­ca la ayuda de la dirección en esta versión y el mecanismo es bastante pesado, lento y corto de giro para estacionar. Este cuesta 25,5 millones de pesos.

Enseguida viene otro carro con el mismo motor, pero con algunos gallitos, como los vidrios eléctricos adelante, la dirección electroasisti­da, el fundamental limpiaparabrisas trasero, partes con el mismo color de la carrocería, el aire acondicio­nado, pero aún rines con copas. Cuesta 26,5 millones y lo llaman Active.

Los otros dos modelos tienen el motor 1,25. La diferencia básica entre los dos son las cajas de velocidades, mecánica de cinco o automática de cuatro cambios. Por 32 millones lleva el emblema de Style MT y le ponen la bandeja cubreequipaje, los rines de aluminio, todos los vidrios eléctricos, apoyacabezas delanteros y traseros, bloqueo central, mejoras en toda la iluminación y decoración externa e interna y un airbag solo para el con­ductor. Si lo quiere automático, llene su cheque por 34,7 millones de pesos y estará paseándose en un grupo de carros muy competido.

Los frenos son de una perfecta efi­cacia y exactitud, por encima de lo necesario, pero desafortunadamen­te en ninguna de las versio­nes los acompañan con el ABS, que sería clave ya que es fácil blo­quear las ruedas por el poder de para­da que hay instalado.

Nos gustó mucho mecánicamente el i10. Los Hyundai han tenido siem­pre muy buenos motores, pero propor­cionalmente el 1,25 es el mejor con­junto con la caja que hemos manejado de la marca, y es un placer escribir de un carro sin tener que recurrir a los pliegues del capó, las pestañas de las linternas, la estilizada línea lateral, las luces que envuelven, la deportivi­dad y todos esos adjetivos tan melosos que muchas veces incluimos en estos reportes cuando hay pocos elementos técnicos y mecánicos que sorprendan. No es el caso de nuevo i10, para cuyo análisis estético dejamos que las fotos hablen por sí mismas.

Nuevas máquinas

Toda la mecánica del Grand i10 Illusion es nueva. Los motores son de última generación y entregan es­tupendo rendimiento y muy bajo consumo. Los 1,0 son de tres cilindros y llegan a 66 caballos, y el 1.250, cuatro cilindros, dispone de 87 uni­dades de potencia. La caja mecánica de cinco adelante tiene las relaciones muy bien puestas.

Lo necesario

El interior está bien dis­puesto, con materiales en dos tonos de color y los accesorios acordes con las versiones. El airbag solo aparece en el modelo de motor 1.250 y úni­camente para el conductor. El cuadro de instrumentos es mix­to, con indicadores análogos y la pantalla digital de informa­ción adicional.

DATOS
Sin perder su figura de marca, el Grand i10 creció y adquiere una estampa que le permite competir en el segmento superior y ser muy representativo en la gama de entrada de los 25 millones de pesos.

Todas sus líneas son fluidas y discretas para captar a todos los públicos y poder competir en todos los mercados del mundo.

El espacio de la cabina es mucho mejor porque el carro es más largo y ancho. Las combinaciones de los interiores tienen opciones muy coloridas que seguramente dividirán las opiniones.

El automóvil creció en todas sus medidas menos en la altura, con lo cual se desligó definitivamente de la figura utilitaria del 'zapatico'.

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