Las locomotoras estáticas

Las locomotoras estáticas

Redacción Motor

09:59 p.m. 16 de abril del 2013

El desplome de las ventas de carros en el mes de marzo pasado fue el pedazo de hielo que acabó por congelar el ya muy frío ambiente del mercado automotor nacional que viene caído un 15,7 por ciento con respecto al año pasado, y este ya había sido inferior al 2011.

El dato de marzo, -25,7 por ciento, fue dramático pues significa que en un solo mes se dejaron de vender más de 7.500 vehículos. Claro que están los argumentos de los dos días feriados de la Semana Santa, pero estos se celebran todos los años, y se agregó el lunes previo a esas fiestas que también fue festivo.

Pero por ninguna ventana se ve cómo en cuatro días podría haber llegado esa cantidad de personas a desocupar las vitrinas
afanosamente. Si hubiera ese apetito o necesidad por comprar carro lo habrían hecho antes o después de las vacaciones, luego esa pisada de clutch no puede ser la única causa para explicar los resultados.

Lo grave es que no hay motivos precisos ni para las bajas ventas de carros ni para las bajas revoluciones de todo el mercado general, como lo ve Fenalco o como lo analizan los grandes cacaos de la industria nacional.

Es un poco de todo: apatía, falta de confianza, lentitud de todos
los negocios que se refleja en las ventas de productos no siempre indispensables, poca atracción o mala percepción por la baja de los intereses del crédito, y podemos agregar más variables propias del sector automotor que ventilamos acá en días pasados.

El bajón del mercado de carros tiene algunos perfiles que permiten
tipificar más claramente el lento ritmo de la economía nacional. Los
carros Premium se siguen vendiendo bien, lo cual muestra que a nivel de altos ingresos, el comprador no está tocado y se ve atraído por los precios de los carros de alta gama, muy disminuidos por el cambio del dólar.

Además, en ese nivel juegan un papel importante el leasing y el renting, amén de que hay muchas compras empresariales.
Mejoran las ventas de camionetas SUV livianas, lo cual muestra que en la gama media de la clientela hay liquidez y que abandona el carro básico para progresar, pero no lo suficiente para poner las cuentas del negocio en negro.

Pero en la gama popular y baja del mercado, que refleja toda la actividad económica de la clase media -que es el verdadero termómetro del consumo-, el frenazo es enorme, a pesar de que hay atractivas rebajas de precios para despejar los inventarios que empiezan a pegarles a las cifras de negocios.

El espejo exacto de esto es la detención de algunos días de producción en la planta de Colmotores y, doloroso, el recorte de 450 a 500 puestos de trabajo calificados, lo cual indica que aunque el sector hable de cifras de 300.000 ventas al final del año, es posible que el tanque no encuentre tantos compradores si las cosas siguen como están.

Hay que sacar del cuento las ventas de camiones, que salvaron el 2012 con cerca de 15.000 unidades en el primer semestre, pero
que coparon las posibilidades de trabajo y hoy hay cientos de tractomulas paradas por falta de carga o porque la competencia en los precios de los fletes no dan para moverlas.

Si algo faltaba, hay una inexplicable e imperdonable serie de trabas que han surgido del Gobierno para las matrículas de estos vehículos nuevos, que han sacado corriendo a los pocos clientes
que necesitan renovar o ampliar su parque de carga.

O sea que, además de estar frenadas las ventas de camiones, el Gobierno les aplicó los frenos de estacionamiento. Y para rematar les subió los impuestos y el precio final a las pick ups, que son parte de la fuerza productiva, y quieren que el ferrocarril camine.

El asunto no es para aterrarse porque de todas maneras si las empresas hacen sus ajustes internos y trabajan con previsiones realistas hechas con la verdad enfrente y con el corazón de por medio, Colombia va a tener cerca de 280.000 aparatos nuevos rodando, y en esa cifra hay para que todos repartan y sobrevivan
decentemente y la gente tenga todas las oportunidades que desea para su movilidad.

Pero como el sector automotor es el reflejo de la situación exacta del país, hay que confesar que las locomotoras de la economía están soplando vapor, pero están casi estáticas en las estaciones a la espera de mejores motivos y alicientes para que jalen el tren que hoy se mueve mal, en medio de trancones y dificultades
para las cuales la farmacia no ha encontrado las fórmulas exactas.

RECUADRO:

"ADEMÁS DE ESTAR FRENADAS las ventas de camiones, el Gobierno les aplicó los frenos de estacionamiento. Y para rematar les subió los impuestos y el precio final a las pick ups, que son parte de la fuerza productiva, y quieren que el ferrocarril camine".

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.