El mal también acompaña a los autos. Cinco modelos que llevan una maldición a cuestas

Aún estamos a tiempo de conocer estas misteriosas historias que llevan como tema común al automóvil. Accidentes, muertes y apariciones están ligados con los siguientes cinco autos infames. Misterios.

Redacción Motor

07:52 p.m. 31 de octubre del 2014

Aquí la galería de los cinco carros 'malditos'

1. Porsche 500 Spyder, ‘Little Bastard’ de James Dean

Uno de los más famosos y bien documentados casos de autos malditos, es el que perteneció al actor James Dean y lo acompañó hasta su muerte. El actor amaba las carreras y ese amor lo llevó a la tumba en un terrible accidente rumbo a una carrera en Salinas, California. El Porsche 550 Spyder perdió el control y se volcó en un barranco, matando a Dean e hiriendo severamente a su acompañante.

Pero esto no era todo lo que traería el ‘Little Bastard’.

George Barris, amigo de Dean y reputado personalizador de autos vendió los restos del Spyder a otros pilotos. El motor y la transmisión fueron adquiridos por dos médicos que participarían en la misma carrera de Pomona, California. Durante la carrera, se estrellaron y uno de los médicos murió.

Barris comenzó a creer en la maldición del auto y lo regaló a la Patrulla de Caminos de California. Ellos trataron de presentar el auto de Dean como una advertencia a los conductores, pero la mala suerte continuó. El primer lugar donde se mostró fue un garaje, que se incendió se quemó, dejando sólo al ‘Little Bastard’ de pie entre los escombros. Camino a una escuela secundaria, Little Bastard se soltó de la grúa y causó otro accidente fatal.
En tránsito, el Spyder se cayó del remolque tres veces, aplastando a un conductor. También hirió a dos ladrones que trataron de desvalijarlo.
Por último, CHP (California Highway patrol) trató de devolverle los restos a Barris, pero desaparecieron misteriosamente de la parte trasera de un camión y jamás se volvieron a ver.

2. Limousine SS-100-X de John F. Kennedy

Se dice que el auto está ‘encantado’ por el expresidente. El SS-100-X era el nombre dado por el Servicio Secreto al Lincoln 74A Cabrio 1961del presidente John F. Kennedy azul. El Lincoln tenía 200.000 dólares en modificaciones, pero por extraño que parezca, no iba blindado. Había varias cúpulas para poner en la parte superior, pero hacían la cabina muy caliente y no daban una protección real.

En ese Lincoln Kennedy, la primera dama, el gobernador de Texas y su esposa viajaban el 22 de noviembre de 1963, cuando tres tiros disparados cegaron la vida del presidente.

Sorprendentemente el auto siguió en servicio por otros ocho años después de la muerte de Kennedy. Hess & Eisenhardt reforzó las medidas de seguridad del auto, ausentes cuando Kennedy lo usó. Fue pintado de negro por el presidente entrante Lyndon Johnson, quien pensó que el color original sería muy recordatorio del asesinato. En 1967 se cambió la limusina presidencial, pero el Lincoln 1961 se mantuvo en la flota para tareas menos importantes, hasta su retiró al Museo Henry Ford en Dearborn, Michigan, en 1978. El auto aún se exhibe allí y se dice que está embrujado, por un ser vestido de gris que se acerca al auto, sobre todo a finales de noviembre.

3. El Megane que cobró vida en Ciudad del Cabo

Una noche de 2004 en Sudáfrica en, un Renault Megane cobró vida y comenzó a saltar hacia atrás, por su propia cuenta. En el momento hubo varios testigos y hasta presencia de la prensa. Nueve personas, entre ellas dos agentes de policía, escucharon arrancar el motor del Megane que luego ‘saltó’ hacia atrás, según News24. El director técnico de Renault en Ciudad del Cabo fue muy escéptico de la historia en el momento, sugiriendo que dueños estaban borrachos. El auto pareció que cobró vida, a pesar de no tener las llaves en el encendido y el freno de mano accionado.

Renault explicó el extraño comportamiento, como un cable de arranque oxidado que podría haber causado un corto circuito y hacerlo al auto. Sin embargo no pudieron explicar las revoluciones del motor, que subían como si alguien pusiera el pie en el acelerador.

4. Un fantasma se accidenta en Inglaterra

Son comunes los accidentes en la autopista A3 de Gran Bretaña, por lo que cuando la policía recibió varias llamadas el 11 de diciembre de 2002, avisando que un auto con las luces plenas se salía del camino, acudió al lugar temiendo lo peor. Al llegar, no encontraron evidencia de accidente, pero en la búsqueda de la escena hallaron un Vauxhall Astra destrozado, hundido en picada en una zanja, cubierto de maleza y con un cadáver en descomposición en su interior.

El auto se habría salido de la carretera y caído en una zanja. La policía estimó que el joven se estrelló cinco meses atrás y no encontraron evidencia de otro auto implicado en el caso. Tal vez el espíritu del automovilista decidió llamar la atención de su accidente para poder descansar en paz. Puede ser…

5. Limusina del archiduque Francisco Fernando

El mismo día en que fue asesinado el archiduque Francisco, horas antes había sido víctima de un atentado y precisamente fue en su camino al hospital para consolar a los heridos del primer accidente cuando encontró la muerte. Uno de los asesinos salió de un café y vio a su objetivo sentado frente a él, en una limusina parqueada y sin techo. De inmediato el archiduque y su esposa fueron baleados sin misericordia.

A lo largo de la guerra, en la década de 1920, la limusina fue propiedad de 15 personas, estuvo en seis accidentes y llevó 13 muertes encima, sin contar los 30 millones de víctimas de la primera guerra mundial desencadenada por el asesinato del archiduque.
El primer dueño del auto después del magnicidio fue un general austriaco llamado Potiorek, que enloqueció mientras viajaba en el auto por Viena. Después de cuatro accidentes de tránsito y la pérdida de un brazo, el siguiente propietario, un gobernador de Yugoslavia, se convenció de la mala suerte del carro. Lo vendió a un amigo cirujano que murió seis meses más tarde en un accidente. A continuación, un capitán del ejército alemán se mató esquivando a dos peatones, pero al final estos también murieron. Accidentes automovilísticos y suicidios acompañarían la historia del auto hasta 1926, cuando finalmente se detuvo en el Museo de Historia de Guerra en Viena.

 

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