De esta manera reacciona un conductor en estado de embriaguez

Siete voluntarios ayudaron a Cesvi a comprender por qué es tan difícil controlar un vehículo con tragos.

Redacción Motor

09:35 p.m. 02 de agosto del 2013

‘Influencia del alcohol sobre la conducción’ fue un experimento organizado en el 2011, en el Autódromo de Tocancipá, por el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi), en donde se sometieron a conductores, de ambos sexos y diversas edades, a tomar y manejar.

Fueron en total cinco pruebas con igual número de niveles de alcohol en la sangre, con las que este centro de experimentación, junto con la Policía Nacional y Medicina Legal, indagaron qué hace y deja de hacer una persona desde el punto de vista físico y sicológico cuando mezcla alcohol y gasolina. Con el experimento se pusieron a prueba cuatro decisiones diferentes (postura en la cabina, aceleración, slalom y frenado) de 15 que debe tomar un conductor en el día a día de las calles, las cuales iniciaron temprano en la mañana, luego de un buen desayuno.

La orden fue beber, descansar y manejar. “Normalmente, quienes comienzan a tomar a las 8 o 9 de la noche, a la 1 o 2 de la mañana, se les acaba el trago y salen en carro a buscar más, en un estado inaceptable para conducir”, dijo el entonces comandante de la Policía de Tránsito de Cundinamarca.

La prueba de conducción

Sobre un trazado de 170 metros, los voluntarios debían realizar ‘slalom’ a lo largo de 100 metros, pasar luego por un corredor de conos y finalizar en una zona de frenado. Al final de la mañana no había cono que quedara en pie.

Datos del proceso

Cesvi convocó voluntarios a través de su página Web y las redes sociales.

Se eligieron cuatro conductores entre 20 y 40 años (dos mujeres y tres hombres), un piloto experimentado (Jorge Cortés) y un hombre que ronda los 60 años.

Tomaron el mismo desayuno a las 8:00 a.m., se verificó su estado médico y arrancó la prueba sin ingesta de alcohol.

Superada el primer ciclo, los participantes ingirieron tres cervezas en media hora, esperaron 15 minutos sentados en el ‘paddock’ del autódromo, con música tropical sonando, y realizaron su segunda prueba.

La tercera ronda arrancó luego de tres aguardientes o rones y 15 minutos de descanso, y de igual forma -y con la misma dosis de alcohol- se procedió con las pruebas cuatro y cinco.

Lo que se vio

La habilidad para conducir disminuyó un 17 por ciento, luego de cuatro horas de pruebas cortas. Ese porcentaje se multiplica si se conduce de noche, con cansancio y a lo largo de varias cuadras.

La personalidad cambia con el paso de las horas y el efecto de los tragos, y el nivel de percepción de la realidad disminuye.

Los reflejos y la motricidad son grandes ausentes al cabo de varios tragos: disminuyeron un 61 por ciento al final de la mañana.

No todos reaccionan igual frente la bebida.

Comer bien no es un antídoto frente al exceso de alcohol, pues el trago se queda en los pulmones y sigue afectando el cuerpo con el paso de las horas.

Primero lo primero

La manera de sentarse al volante, es decir, la distancia del timón, la postura en la silla, la inclinación del espaldar y si se colocaban instintivamente el cinturón de seguridad, fue una rutina que se observó cada vez que los conductores iniciaban una prueba.

Mostró que el nivel de atención en estos detalles es el primer gran damnificado del alcohol.

No vale ingerir mentas para engañar

Quince minutos después de la última medición, se les dio a cada participante un ‘engaña alcoholímetro’ diferente para medir si son eficientes frente a los retenes de la policía.

Uno ingirió dulces mentolados, otro comió pan, otro escogió un tinto cargado, el siguiente prefirió los chicles y dos más se cepillaron los dientes y utilizaron enjuague bucal, respectivamente.

No sólo no bajaron la medición en el alcoholímetro de la Policía, sino lo subieron un 34 por ciento, en promedio.

Incluso, una de las participantes no pudo realizar la última prueba, pues el nivel en sangre obtenido con los tres primeros aguardientes la ‘noqueó’.

Medicinal Legal y la Policía de Tránsito

Expertos forenses del Instituto de Medicina Legal fueron los encargados de medir el alcohol en sangre y realizar un chequeo médico general, entre una ronda y otra.

Por su parte, el comandante de la Policía de Tránsito de la zona norte de Cundinamarca, de entonces les realizó una serie de ‘test’ de motricidad a los participantes, como caminar sobre una línea, formar el ‘4’, acercar y alejar un esfero de la nariz y repetir frases.

Mientras tanto, instructores de Cesvi Colombia acompañaban a los pilotos en cada prueba para determinar sus habilidades al volante. Las fallas arrancaron en la tercera ronda.

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