Los mejores carros clásicos y restaurados de Mercedes Benz están escondidos

Estos carros no están en su flamante museo público de Stuttgart sino en discretas bodegas camufladas con otros nombres, al lado del 'Classic Center' donde se restauran los carros de clientes.

Redacción Motor

03:13 p.m. 08 de noviembre del 2011

Fotos de las 'joyas' que tiene Mercedes en sus bodegas

En el 'Classic Center' se restauran carros de clientes y algunos que la propia firma compra para enriquecer su inventario de más de 700 vehículos legendarios y primeros modelos de series o para revender a coleccionistas con la garantía original de la época.

El Museo de Mercedes Benz está situado justo en el sitio donde Gottlieb Daimler y Wilhem Maybach comenzaron a construir el primer automóvil, en 1903. Está frente a la entrada de la planta principal de Untertürkheim, en Stuttgart y bajo sus 16.500 metros cuadrados de construcción duermen el sueño de la historia unas 163 piezas en las cuales la marca sintetiza sus 125 años desde cuando los pioneros le dieron forma al primer automóvil.

Allí, por supuesto, están todas las piezas históricas de automóviles y camiones más representativas y rotan la exhibición para darle aire y visibilidad a una colección de casi 700 carros en la cual se incluye el número uno de cada modelo fabricado. Pero lejos de ese sitio donde el turismo desprevenido y conocedor se unta con el pasado de la estrella más célebre de este mundo terrestre, Mercedes tiene su propia cava, su 'caleta' de carros donde reposan cientos de aparatos únicos, especiales, que pueden ir desde el carro que usaba el Papa Paulo VI hasta el Fórmula 1 que manejó Juan Pablo Montoya, cuando estuvo en el equipo McLaren-Mercedes. Todos, cubiertos por hectáreas de suave paño, alejados del sol directo y estacionados sin ningún orden histórico, están guardados en una bodega que ni siquiera lleva los nombres de la marca. Es más, tiene siglas comerciales comunes para no ser identificada como la sede de uno de los más valiosos y antiguos tesoros de la historia del automóvil.

Queda contigua al Mercedes Benz Classic que es otro 'lugar reliquia' ya que allí se restauran los automóviles de los clientes que tienen músculo para mirar esas facturas que deben ser colosales pues allí no se reciben carros sino para reconstrucciones integrales, desarmando todo el auto, arreglan o hacen cualquier pieza que se necesita nueva pues existen todos los planos y al final, el vehículo es entregado con la misma garantía de que fue objeto cuando nuevo. No solamente reciben y trabajan carros externos, muy escogidos, por supuesto, sino que también Mercedes tiene un departamento de 'compras' que busca autos de su historia en el mundo entero, los adquiere, restaura para su inventario si faltan por ser piezas únicas o especiales, o bien para venderlos a coleccionistas ávidos de tener un auto que ha sido firmado dos veces por Mercedes Benz.

El Classic Center tiene el taller más fascinante del mundo. Allí están algunas de las 'flechas de plata' originales, los carros de Fangio, los 300 SLR auténticos de la Panamericana de México, decenas de 300 SL 'Alas de gaviota' que se prepararán para los enormes desfiles que habrá el año entrante cuando el modelo cumpla 60 años de haber salido a la venta y muchos otros de todos los tipos, nuevos y modernos y hasta el 'pace car' de la Fórmula 1 que pasaba el día de nuestra visita para su revisión antes de las carreras de fin de temporada en Asia.

Pero las bodegas son una invitación a la evocación y un reto a la memoria. No son lugares públicos ni mucho menos. Muestran de vez en cuando sus joyas y esta vez MOTOR hizo parte de un pequeño grupo de periodistas latinoamericanos, mejor dicho, algunos pocos brasileños, un chileno y este colombiano, a quienes nos abrieron la 'cava' sin limitaciones de fotos, de mirar, tocar y hasta de sentarse en algunas de esas poltronas millonarias en valores y tradiciones.

Hay dos pabellones independientes, uno destinado básicamente a los carros de turismo y más genéricos y el otro es el departamento de carreras y de prototipos. Cada vez que se levanta una cobija aparece algo exótico, bien sea de los años 20, de los 30, pocos de los 40 porque Alemania se dedicó al material y luego los aparatos que se hicieron a partir de 1952, cuando el país estaba ya en recuperación.

Los hay con todas las tecnologías. Motores con enormes compresores para cargar las admisiones y quemar aire con dosis altas de alcohol o nitro. Otros con 8 cilindros en fila. Los de 12 pistones. Todos, hasta los esbeltos Fórmula 1 de chasises plásticos y motores rugientes, los de Indianápolis, los prototipos para las grandes faenas de duración en Le Mans, los aparatos para récords y extravagancias están en esa fosa común en la cual algunas bandejas debajo de los 'cárteres' de los motores atestiguan la edad de sus mecánicas.

Hay piezas de ensueño, otras que son derroche de ingenio mecánico, aligeradas al máximo, hechas a mano desde el primer día, talladas en aluminios y algunos metales que hace 70 años y más eran materiales desconocidos.

Están los rollos de tela que reproducen los dibujos en el tartán escocés que usaban en las sillas de los autos de Gran Premio, listos para instalarse de nuevo en esas butacas, donde la única seguridad para un piloto era salir eyectado del carro y evitar ser aplastado en los accidentes.


La fachada camuflada
Bajo estos anuncios que nada dicen del contenido y tras una puerta poco sugestiva, en esta bodega están los mejores carros de competencia que ha hecho Mercedes Benz a lo largo de toda su historia y los prototipos más significativos de su tecnología. Un local contiguo, igualmente camuflado, está dedicado a los vehículos de turismo especiales y piezas muy exclusivas que no están expuestas en el museo oficial de la marca ni previstas para exhibiciones genéricas.

Las 'caletas' de las marcas (I)
Así como Mercedes Benz tiene sus enormes bodegas privadas donde reposan sus mejores vinos y pizas, la mayoría de los fabricantes con tradición e historia preservan en sitios privados todos sus modelos iniciales de las series, los prototipos de los salones para los cuales ya no hay reflectores. Ocasionalmente, los
abren a visitantes especiales, clientes pesados y a periodistas, algunas veces con limitaciones y en otras, con la casa abierta de par en par como nos sucedió en esta oportunidad. Como hemos tenido en el archivo durante años guardadas imágenes y recuerdos de visitas similares a lugares reservados de otras marcas, con este artículo iniciamos una serie para traerles a la memoria estos ejemplares y momentos. Publicaremos cada reseña dentro de la medida en que haya un espacio generoso para presentarlos debidamente en ediciones próximas, sin compromiso cronológico exacto. ¡Espérenlas!

Una parte del T80. Que nunca rodó para imponer el récord de velocidad que estaba planeado, por encima de los 650 kph. Fue diseñado por Porsche, auspiciado por Hitler y tenía dos ruedas impulsoras atrás para manejar los 3.500 caballos del motor aeronáutico V12 de 44.500 cm3. Es tan exótico como los pitos que ordenaban algunos clientes.

FRASE

En el 'Classic Center' se restauran vehículos históricos de la marca pero también guardan todas las piezas espec iales que no
exhiben en su museo público. Un tesoro escondido que resume
los 125 años de historia y del automóvil que inventó.

Tapados, alejados del polvo y de la luz directa, en las 'cavas' de Mercedes reposan los carros más veloces, lujosos, audaces y revolucionarios que han fabricado.

Las reconstrucciones de cualquier automóvil son cirugías completas. Un chasís tubular de 300 SL o una 'flecha de plata' de la preguerra reciben las mismas atenciones y detalles.

El famoso C11, destinado a mostrar nuevas ideas aerodinámicas a finales de los 70 es uno de los 'guardados' de las bodegas que quedan al lado de la sala de entregas de los carros restaurados.

Fotos y textos José Clopatofsky

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