México lindo y querido...

México lindo y querido...

Redacción Motor

03:35 p.m. 29 de julio del 2014

En el espacio de dos meses mal contados, el país automotor se tragó la dura lección del cierre de la planta de ensamble de la CCA y está viviendo con más realismo la invasión que nos llega con los carros mexicanos. La semana pasada, la nueva Mazda, que ahora solo es una oficina importadora, lanzó un nuevo modelo del Mazda 3, con todos los avances y tecnologías de última hora, básicamente al mismo precio del carro que vendía antes hecho en el país.

Ya es tarde para pensar en ser competitivos en este sector de la manufactura de vehículos. Nos pasaron por encima hace mucho tiempo Argentina y Brasil y ahora México llega por delante de toda Suramérica mandando carros de todos los niveles a los países con los cuales tiene tratados de libre comercio, como Colombia, donde hoy juega de local.

México comenzó hace muchos años haciendo maquilas y carros para los Estados Unidos, gracias a sus baratos precios de mano de obra y el apoyo estatal para el desarrollo de la industria.

Hoy, uno de cada cinco de los automóviles que se matriculan en los Estados Unidos es hecho en México, según un reporte del periódico USA Today y la cifra será de cuatro por uno, es decir, el 25 por ciento en el año 2020 si mantiene el crecimiento esperado del 60 por ciento, que lo llevará a entregar más de 5 millones de unidades anuales.

Hoy ese país produce casi tres millones de vehículos al año y es el octavo en el ranking mundial, ya muy cerca de Brasil (7º.), que hace 3,4 millones, pero de los cuales una gran mayoría los consume internamente, al contrario de México, que exporta ma­sivamente y al terminar 2014 debería pasar un puesto más arriba.

Hay más cambios en México, que se reflejarán en el mediano plazo en Colombia. Además de las plantas que tienen los tres grandes de Detroit –Chrysler-Fiat, GM y Ford–, que producen autos masivos y genéricos, los atractivos financieros, logísticos y como plataforma exportadora, pues México es el país que tiene más tratados de libre comercio del mundo, se están instalando los europeos y los asiáticos.

Eso supone un nivel de exigencia de calidad y tecnología en sus plantas muy alto pues se trata de Audi, BMW y Mercedes, por el lado de Europa, y Honda y Mazda, de Asia, en este momento, y la coreana Kia, en 2016.

Ya está visto que el consumidor referencia cada vez menos su vehículo, pues varios de los modelos alemanes de alta gama hoy ya no son de ese origen, sino de Estados Unidos, cuyos aranceles igualmente están bajando y algunos de los japoneses también buscan fac­torías en sitios diferentes para protegerse de la vulnerabilidad climática que tienen allá y la fortaleza de su moneda, que hace sus produc­tos muy costosos.

En el plazo de cuatro años, varios de los autos de alta gama llegarán a Colombia mu­cho más baratos porque de un tajo dejan de pagar el arancel y obviamente los populares y de la clase media también entrarán con ese beneficio, como acaba de suceder con el Mazda 3, en un abrir y cerrar de ojos, y pasa­rá el año entrante con el Mazda 2.

Total, el cambio de música será profundo y todo este movimiento financiero e indus­trial desequilibrará mucho la oferta, pues las ensambladoras –aunque también son impor­tadoras desde México– tendrán una fuerte competencia, lo mismo que las marcas cuyas casas matrices no se muevan hacia lugares donde les salga más barato producir y gocen de privilegios para vender internacionalmen­te. Lo cual para muchas ya es bien tarde.

Vamos para un mercado que se moverá al ritmo de las rancheras y en esa plataforma no tenemos mayores opciones de competir, pues las famosas políticas anunciadas por el Gobierno en los pasados cuatro años para impulsar y proteger el ensamble local no han dejado de ser anuncios sin ejecución ni desa­rrollo. Motivo por el cual Mazda se cansó de esperar unas reglas de juego que le prometie­ron para tratar de mantener la fábrica, cerró y se fue. Y Mitsubishi y Suzuki, que conside­raron tomar esa planta y estaban seriamente interesados, desistieron pues nunca supieron cómo sería la política automotriz que el go­bierno quería promulgar.

Esto, leído de una manera realista, no quiere decir nada diferente a que el futuro industrial del sector en Colombia no afronta sino vientos en contra, pero los usuarios sí saldrán favorecidos pues muchos de los ca­rros de hoy serán más baratos o al menos no dejarán de existir.

FRASE
“LEÍDO EL PANORAMA de una manera realista, la pasividad del Gobierno para formular una política para el sector automotor no quiere decir algo diferente a que el futuro industrial de este sector en Colombia solo afronta vientos en contra”.

Zona Comercial
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