¿Mi hijo no es un asesino¿: carta de la madre del joven que ocasionó accidente fatal en la calle 116

¿Mi hijo no es un asesino¿: carta de la madre del joven que ocasionó accidente fatal en la calle 116

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

Hoy he querido pronunciarme ante el fatídico accidente en que mi hijo se vio involucrado y por el cual todos los medios lo han venido atacando. Creo que merecemos un espacio de desahogo ante esta inmensa tristeza que hoy nos embarga.

Reconozco la irresponsabilidad de mi hijo, pues conducía en la madrugada a gran velocidad, sin medir las consecuencias que hoy son conocidas por su gran magnitud.

Pero si bien es cierto que él fue irresponsable, no fue el único culpable de los involucrados. El otro carro subía también a gran velocidad, también olía a trago y se le encontró evidencia de licor (latas de cerveza en su cabina). Cabe anotar que esa hora de la madrugada no es precisamente destinada a asuntos laborales.

Siento un gran dolor en mi corazón por las dos familias afectadas, lo siento como madre y como esposa. Sé que solo Dios es dueño de nuestras vidas, que solo él es quien nos la da y nos la quita en su infinita sabiduría. Nadie tiene la vida comprada y fue su voluntad que en la madrugada del infortunado 23 de agosto sucediera lo que sucedió.

Tomo esto como una prueba más en la vida que Dios me pone y solo dejo en las manos de él la decisión que tome la justicia. En la mente y el corazón llevaremos por siempre este dolor que nos embarga, no solo el nuestro, sino el de las dos familias afectadas.

Dios permitió que mi hijo quedara con vida y aun no lo entiendo bien, porque la camioneta, que no era de su propiedad, quedó totalmente destrozada.

En mi trabajo y mi diario vivir lucho por la vida misma. Las personas que me conocen saben muy bien mi pensamiento y mi manera de apreciar la vida, de inculcar en las familias el afecto, las normas y la comunicación para que la vida que tenemos la sepamos apreciar y vivir de la mejor manera.

A lo largo de mi carrera he tenido que acompañar familias porque han perdido a sus hijos física o emocionalmente. Trato de recuperar relaciones que se han deteriorado por una u otra razón, porque en esta sociedad no puede haber una celebración sin licor, porque los adolescentes quieren evadir todo tipo de normas y limites, porque nunca se miden los peligros y porque siempre se piensa que "a mí no me va a pasar".

Es una total paradoja saber que soy yo quien trato de orientar afectivamente a muchas familias hacia el mejor manejo de sus hijos, estableciendo las pautas de crianza y límites adecuados para que precisamente no existan consecuencias dolorosas; hoy soy yo quien las está viviendo.

Cuando el aprendizaje se realiza por el camino de la experiencia es muy doloroso, es un aprendizaje implosivo, pero queda consolidado por siempre. Jamás nos olvidaremos del infinito aprendizaje que nos ha dejado esta experiencia.

El discurso por sí solo no sirve de nada, por eso mismo trabajo día a día, porque primero como padres debemos ser un modelo y porque nuestra responsabilidad es fortalecer el carácter de nuestros hijos para que no sean vulnerables ante el medio tan bizarro que algunas veces los rodea.

Pido, pues, con estas palabras un poco de consideración para nosotros. Mi hijo no salió con intención de matar a estas dos personas, infortunadamente sucedió este accidente y solamente Dios sabrá por qué lo tiene con vida. Pido también un poco de compasión y comprensión, ya que los medios lo han atacado duramente y de manera permanente.

Quisiera también pedir un espacio para que quienes me conocen puedan dar fe de mis valores y creencias, que lo hagan porque no es justo que seamos atacados de esta manera y se considere, como lo han hecho los medios de comunicación, que mi hijo es un asesino o un delincuente.

Si bien es cierto que tiene ocho comparendos en sus años de conducción, tenemos que ser honestos con nosotros mismos y decir que todos hemos cometido infracciones menores, y que éstas no significan que seamos homicidas. No lo justifico, simplemente lo razono como ser humano, pues nos equivocamos al querer evadir las normas de tránsito.

Cabe anotar, por último, que la labor de fiscalizar solo les corresponde a los miembros de la rama judicial y que el deber de los medios no es dar opiniones subjetivas y acusadoras, sino informar imparcialmente para no incurrir en lo que sí puede ser una injusticia.

También quiero contar que, desde ya, estamos siendo amenazados por la contraparte, que nos están diciendo que van a hacer justicia por ellos mismos.

A ellos les digo que, aunque mi hijo se encuentre bloqueado emocionalmente, pasmado y aislado mentalmente de las circunstancias, deberá asumir su responsabilidad en esta tragedia, según lo que dictamine la justicia.

Ya por último quiero darles mi agradecimiento a la gran cantidad de personas que se han solidarizado con nosotros, demostrando su apoyo y compañía en estos duros momentos, en esta prueba tan difícil que hoy nos ha tocado vivir.

Ojalá nuestro caso sirva de ejemplo a muchos hogares para evitar tragedias como la que en estos momentos estamos viviendo como familia.

Yolanda Rincón

report_error_form_error
Reporte enviado
¿Encontraste un error?
Para EL TIEMPO las observaciones sobre su contenido son importantes. Permítenos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de EL TIEMPO Casa Editorial.