Millonaria subasta por un Bentley que fue fabricado por un piloto inglés en los años 30

La puja se realizó durante el Festival de GoodWood, en Inglaterra, por la suma de 11 mil millones de pesos. Su gran hazaña fue lograr en 1932 un récord de velocidad al alcanzar los 219,39 kph.

Redacción Motor

09:20 p.m. 09 de julio del 2012

Pagar una suma cercana a los 11 mil millones de pesos por un
carro ya suena fuera del alcance de muchas fortunas y por supuesto del común de los mortales.

Pero hacerlo por un auto que apenas tiene una silla, no se puede usar sino en una pista y en línea recta o con grandes peraltes y
cuya historia se remonta 80 años atrás en las grandes épocas de los Bentley de carreras, no se explica sino como un capricho de un coleccionista o de un museo que debe preservar las piezas de
la historia a cualquier precio.

En este caso, el comprador fue un particular cuyo nombre no se reveló luego de la puja durante la subasta que adelantó la firma Bonhams durante el más famoso Festival de la Velocidad en Goodwood, Inglaterra.

El carro en cuestión es una celebridad. Se trata de una máquina hecha por el deseo personal del piloto de combate y de automóviles Sir Henry 'Tim' Birkins, quien con sus propios fondos desarrolló una versión con supercargador de los Bentley de carreras.

El compresor del motor 4,5 lo manejaba directamente el cigüeñal y estaba colocado por delante del radiador de agua. Gracias a esta sobredosis de aire, el motor de seis cilindros logró llegar a 242 caballos. La propia fábrica mostró su desacuerdo con el proyecto y el mismo Ettore Bugatti catalogó a este y a los demás Bentley que corrían como los "camiones más rápidos del mundo".

Sin embargo, Birkins era un terco reconocido que empeñó y gastó su fortuna personal para construir 50 autos de este tipo, cifra necesaria para que fueran homologados para competir en las 24 Horas de Le Mans, la competencia de referencia del mundo en ese tiempo y ahora.

En 1930 llevó cinco de sus aparatos a la carrera francesa y luego de un épico duelo con el Mercedes SSK de Rudolf Caracciola, el auto inglés conquistó una de varias victorias que seguirían en esa pista, cultura que aún mantiene Bentley fabricando algunos autos
de competencia y participando en las 24 Horas ocasionalmente.

En 1932, Birkins convocó a una enorme multitud a la pista exterior del circuito de Brooklands, peraltada, donde impuso un récord de velocidad aterrador para el momento pues lo cronometraron en 219,39 kilómetros por hora, un ritmo que es hoy velocidad de crucero de muchísimos autos de pasajeros de venta regular.

"Había baches que te sacaban del asiento y el auto cambiaba de trayectoria y en muchos sitios iba con las cuatro ruedas en el aire", dijo Birkins luego del suceso.

Posiblemente el nuevo dueño no arriesgue ni su pellejo ni su inversión en otro intento para corroborar lo que fue una proeza de este auto y su piloto. Pero se dará el gusto de tener en su garaje una pieza que tiene un denso resumen de la historia de las carreras de esos tiempos y, en especial, de la era Bentley en los grandes circuitos europeos. Un gustico de 11 mil millones de
pesos.

RECUADROS:

Los más caros y famosos
Aunque este Bentley marcó un récord en la subasta de Goodwood, está lejos de ser el automóvil que más caro se ha vendido en la historia. Los reportes citan que en 2010 se vendió un Ferrari 250GTO, chasis número 5095GT −del cual solo se fabricaron 36 ejemplares− en 31,7 millones de dólares (más de 57 mil millones de pesos).

El más caro se reportó hace tres meses, cuando un auto similar fabricado para que lo corriera el famoso piloto inglés Stirling Moss (quien nunca llegó a usarlo en pistas) se cotizó en 35 millones
de dólares (63 mil millones de pesos).

Por un Bentley con supercargador que perteneció y fue desarrollado por el piloto inglés 'Tim' Birkins en los años 30 del siglo pasado pagaron 11 mil millones de pesos. Su hazaña fue lograr 219,39 kph.

FRASES:

Los Bentley eran los duros competidores de Rolls Royce hasta cuando la fábrica cerró en 1930 y fue absorbida por su competidor, que la mantuvo como una línea de mayor lujo y deportividad en su portafolio.

En 1998, luego de una puja entre VW y BMW, Bentley quedó en
manos del grupo Volskwagen, y Rolls Royce fue a parar en los
activos de BMW junto con Mini y otras marcas como Triumph y
Austin, que busca rev ivir en algún momento.

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