Mini Countryman: ¡inimaginable!

Cinco puertas y mucho más grande, rompe con todos los esquemas de la tradición Mini pero sigue teniendo el ADN del original. Hay desde 80 hasta 102 millones, con dos motores y tracción 4x2 o 4x4.

Redacción Motor

04:08 p.m. 15 de julio del 2011

Si nos devolvemos 50 años en la historia del Mini, era imposible intuir en ese momento lo que habría de sucederle al carrito más popular del mundo con medio siglo de evolución a sus espaldas. Y menos, después de haber pasado 49 de esos años sin que nadie se atreviera a meterles mano ni a sus líneas básicas ni a su mecánica, que dictó el rumbo de diseño y construcción de todos los vehículos actuales de pasajeros.

Pero del 2001 para acá, el Mini ha hecho otra revolución. Primero, pasó de ser el símbolo de Inglaterra en las calles a ser el producto de una filial de la BMW alemana, que ya había abortado en su intento por hacer del Land Rover y sus afines un producto más de su portafolio.

La llegada de BMW sacó del féretro al Mini con un modelo de la línea "retro", divinamente ejecutado en lo estético que volvió a convocar a toda la nostálgica clientela para la cual el Mini fue en algún momento de la vida el carro de sus sueños.

De inmediato, el nuevo Mini fue aceptado y valorado porque en la reedición del clásico que moría, BMW respetó sus valores, sus tradiciones como la cabina con sólo dos puertas, los instrumentos centrales y muchos otros detalles evocadores de los tiempos idos en el "Old Mini".

Los 240 mil Mini que salen anualmente de la planta de Oxford -la mano de obra inglesa subsiste en el nuevo organigrama-, inundaron al mundo y Colombia no ha sido ajena a este fenómeno, a pesar de que ya no se trata de un carro popular y básico sino de un aparato sofisticado, de precio elevado y para una clientela más pudiente.

El nuevo Mini comenzó a evolucionar entre todas las variantes que el historial de la marca había fabricado. Cooper, Cooper S, Cooper S Works, luego la Clubman, la anunciada llegada del Moke, todo había pasado por la prensa de carrocerías sin causar mayores sorpresas pues son evoluciones esperadas.

Pero recibir un Mini alto del piso cuando siempre se arrastró por las calles con sus diminutas ruedas en rines de apenas 10 pulgadas, con cinco puertas, cabina de casi 4 metros de largo y la posibilidad de la tracción 4x4, es un impacto inevitable. Y para los puristas, una herejía mecánica.

Pero ahí está . Se llama Countryman y es un híbrido de crossover y SAV -ambos complicados nombres del mercadeo actual-, que nos ubican en un aparato de transición entre el auto y la camioneta (crossover) y el vehículo para actividades múltiples ilimitadas (Sports Activity Vehicle).

¿Demasiado cambio para seguirlo clasificando como un Mini auténtico? Sí. Y no a la vez. Su tipología es tan diferente que se aparta totalmente del mismo auto de hoy.

Pero lograron trasladarle todos los genes para sentirse en casa. Por ejemplo, el manejo de un chasís con sensaciones de "kart" se conserva, aunque es mucho más civilizado y amable que el carro convencional, cuyos bríos y desobediencia en las trayectorias son algo que se debe aprender a domesticar.

El (¿o la?) Countryman es de suspensiones más flexibles para poderla aprovechar en terrenos difíciles para los cuales fue pensada, pero no dejan de ser secas y firmes en el funcionamiento lo cual conlleva a bastantes ruidos internos de carrocería y accesorios. No es un modelo destacable por su ajuste, razón por la cual es también un auténtico Mini moderno.

También comparte el examen de ADN con el automóvil en la maquinaria y sus bríos. Hay los motores 1.6 turbocargados de 184 caballos para los Cooper S y uno más moderado, de 122 caballos en la misma cilindrada en el Cooper simple.

Manejamos el bravo, es decir, el All4 con el motor de 184 caballos y todos los accesorios. Es un aparato capacitado para rodar a más de 210 kilómetros por hora y acelera claramente hasta 100 en apenas 7.6 segundos. El peso, superior al del carro en 150 kilos, lo que es una carga 10% mayor, no lo castiga tanto porque sigue siendo una bala y en cambio lo civiliza más debido a que la respuesta al acelerador es más tranquila, la progresión de la velocidad más continua y sin sobresaltos y para un manejo más familiar, aunque con toda la adrenalina disponible.

Es bastante más alto del piso para tener la habilidad trochera y la carrocería tiene un aspecto mucho más correspondiente a un utilitario, sobre todo en la parte delantera que es más cuadrada y chata. Vine en dos tonos de pintura y en la parte trasera se destaca su carácter deportivo con los dos escapes del motor. Es un Mini, pero diferente.

Internamente le cambiaron el instrumento central que es ahora mucho más grande y lleva el indicador de velocidad en el círculo externo y en el centro toda la pantalla anunciadora de los sistemas. El tacómetro pasó al frente del conductor. Hay switches por todas partes. En el techo y dos filas en la parte baja de la consola para manejar las funciones. Son nada menos que ¡15! interruptores para vidrios, techo que va hasta atrás, seguros, programas de motor, exploradoras, control de tracción y demás servicios eléctricos. Todos son de palanca y evocan el funcionamiento de los paneles de los aviones.

Las sillas son más altas de lo usual dentro de la cabina para transmitir la sensación de magnitud y mayor dominio del escenario y los pasajeros van protegidos por seis airbags a lo largo de todo el habitáculo.

El Countryman tiene todos los accesorios de confort que son de rigor y una tecnología de punta como la del motor eléctrico que altera la posición de los ejes de levas y la apertura de las válvulas o el diferencial de acción hidráulica para repartir el empuje o la tracción en el 4x4.

Es un vehículo de una clase única, aparte, que por lo tanto no resiste comparaciones ni compite con autos o SUV de precios similares. Es así y punto. No es necesariamente un carro universal pero sí un vehículo que responderá a los deseos de un cliente diferente que quiere esta exclusividad y se embarque en una nueva dimensión de la historia del Mini.

LOS MODELOS
Autogermana, la importadora, ofrecerá las siguientes posibilidades de configuraciones: Las Cooper, con motor 1.6 de 122 caballos con cajas mecánica o automática a 77.9 y 85.9 millones de pesos respectivamente.
Luego hay dos posibilidades de tener el Cooper S, que se mueve con un motor 1.6, pero turbocargado (Twinscroll) que sube la potencia a 184 caballos. Con la caja mecánica cuesta 89.9 millones y en versión automática, de seis adelante, vale 94.9 millones de pesos.
La gama más alta incluye esa misma motorización Cooper S, pero con tracción en las cuatro ruedas, a 96.9 para la transmisión manual y 101.9 millones en la caja automática, con posiciones manuales a voluntad.
Las versiones se llaman "Chili" y "Jalapeño", dependiendo de los decorados. Más tarde se venderá la Cooper Works, más potente pero también más cara.

Un interior muy "play"
En los accesorios del interior se destaca un gran riel central que comunica los asientos delanteros y los posteriores en el cual se pueden acomodar en el sitio deseado los portavasos, el soporte del iPod o teléfono con clips que enganchan en el sitio que uno quiera y hasta se ofrece opcionalmente un tercer asiento removible para ampliar la capacidad de pasajeros. Tiene un baúl correcto para su tamaño.
El decorado interior es bastante vistoso, con dos tonos en las puertas coincidentes con el color exterior y hasta tiene una iluminación en las carteras, útil pero no necesariamente elegante.

FRASES

ES UN VEHÍCULO DE CLASE ÚNICA, DIFERENTE, QUE NO RESISTE COMPARACIONES NI COMPITE CON AUTOS O SUV DE PRECIOS SIMILARES.

EL COUNTRYMAN PESA 145 KILOS MÁS QUE EL AUTOMÓVIL PERO ESTO LO HACE MENOS BRIOSO Y MÁS FÁCIL DE CONDUCIR Y NO SIGNIFICA UN GRAN CASTIGO EN RENDIMIENTO.

Hay dos motores disponibles: el Cooper que es un 1.6 de 122 caballos y el S, que con turbo, sube a 184 la potencia.

UN RIEL CENTRAL COMÚN EN EL CUAL SE PONEN LOS ACCESORIOS COMO PORTAVASOS O IPOD CON GANCHOS QUE CUADRAN EN CUALQUIER SITIO, ES UNA NOVEDAD EN LA CABINA.

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