Un momento confuso

Un momento confuso

Redacción Motor

03:04 p.m. 12 de junio del 2012

Las ventas de carros tuvieron una pequeña desaceleración el mes pasado. Apenas de un 4 por ciento, que en cifras no es una cantidad enorme pero sí refleja el panorama de incertidumbre y confusión que vive la clientela en términos generales en estos días.

Por una parte, sigue entre la gente la creencia de que el TLC va a desarmar a la baja los precios de los carros nuevos que provienen de Estados Unidos. Nada más equivocado. Primero, porque hay muy pocos carros que vienen de ese país ya que las marcas estadounidenses nos surten con sus modelos pero desde México, origen exento de arancel. Segundo, porque ese arancel se desmonta gradualmente en el curso de los próximos 10 años.

Pero las vitrinas de marcas de ese país dicen que "el cuento del TLC" les tiene frenadas las ventas, y otros no dejan de poner ese argumento inválido para describir el momento.

No ayudan tampoco los anuncios del Banco de la República que busca frenar el crédito de consumo debido al crecimiento de la cartera de riesgo, en una gran parte acumulada en el sector automotor. Subir los intereses, aunque la gente que va a comprar se fija más en si puede pagar la cuota que en la tasa a la cual le venden el dinero, no es un mensaje positivo.

Para completar, y esto sí tiene un peso real, el anuncio de la reforma tributaria que el gobierno va a presentar en el segundo semestre, en la cual un punto central es la unificación del IVA en el 16 por ciento, salvo para artículos de lujo, bajaría automáticamente el precio de los carros populares y de menos de 30 mil dólares de precio FOB de importación, que es hoy el límite para calificar el lujo.

Cifra que tampoco es correcta pues fue puesta caprichosamente hace como 15 años y hoy los carros, con toda su electrónica y equipos de seguridad, cuestan más en su origen, sin poder calificar esos aditamentos como un artículo de lujo sino como un elemento de supervivencia para la comunidad de todos los estratos.

La diferencia del IVA entre el 16 y el 25 actual sería de 9 puntos sobre el valor final de la factura, que implica un cambio en el precio final de los vehículos, no enorme, pero que sí hace que mucha gente espere a ver qué resuelve el Congreso y su entrada en vigencia, que sería para el primer día del año entrante.

El asunto no tiene muchos peros ni debates ni reversos, pues es una obligación que tiene el país de ajustar el IVA ante las organizaciones mundiales de comercio, y más con los TLC firmados y los que vienen. Y, segundo, porque no hay parlamentario que se vaya a oponer a una norma que baja muchos precios de artículos.

Ese voto a favor del nuevo IVA da votos de los otros. El tema del IVA ha puesto sobre el tapete otra consideración en algunas partes del sector automotor que sugieren estudiar la posibilidad de correr el Salón del Automóvil de noviembre para el año entrante, en la suposición de que la gente va a esperar para comprar a precios
más bajos, y es totalmente lógico que eso suceda, salvo quienes tengan alguna necesidad evidente de estrenar o adquirir vehículos de trabajo.

Naturalmente, esa no es una decisión para tomar a la ligera, pero el argumento tiene peso, y si las cosas apuntan para allá, podría darse ese caso. Que descuadraría todas las previsiones del año y las arcas de Corferias, cuya programación no es tan flexible como para andar acomodando el Salón al vaivén de la situación cambiante, pues es un certamen que requiere mucha preparación, montaje e inversión que solamente se hace con los resultados de
ventas muy garantizados.

Para rematar, están todas las incertidumbres ante la ignorancia y vacilaciones del gobierno sobre los requisitos que imponen los tratados que está firmando acerca de los combustibles. Están tratando de inventar una norma propia y loca, cosa bien absurda, diferente a la del mundo entero, para contentar a los palmeros (biodiésel) y a los azucareros (etanol), para quedar bien con los gremios y hacer un oso mundial mayúsculo.

Porque este asunto impediría el comercio de muchos vehículos de modernas y ambientales especificaciones, que no funcionan con los malos jarabes de gasolina y ACPM actuales, y se convierte en una zancadilla antitécnica y absurda con los tratados que con la mano derecha firma el gobierno con tanto orgullo y determinación
para poner a Colombia en el ámbito mundial de los negocios.

Pero sin combustibles, ¿cómo?

RECUADRO:

LA POSIBLE baja del IVA al 16 por ciento, a partir del 2013, podría parar las ventas de manera importante en el segundo semestre, y hasta se habla de aplazar el Salón del Automóvil.

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