Motor probó la nueva generación del Renault Twingo que ya está disponible en el país

Este auto es ahora un vehículo que se incrusta en la gama media de familiares y le deja al Clio Campus el puesto del carro popular de Sofasa. Se vende desde los $35,4 millones

Redacción Motor

01:10 p.m. 05 de febrero del 2013

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Pasaron 18 años para que tuviéramos un nuevo Twingo en el mercado. En esa larga vida de uno de los autos más populares de Colombia, Sofasa se saltó la segunda generación que se hizo en el resto del mundo y ahora nos ofrece la tercera familia, procedente de Eslovenia.

Los papeles se invirtieron radicalmente en el portafolio de Renault. El Clio, que era el auto de gama media, deportivo y versátil, tomó el puesto del Twingo al recibir un motor más pequeño y el precio más bajo, con el nombre de Campus.

Y ahora el Twingo, importado, se ubica en el puesto del Clio, tasado en 35,4 millones de pesos. Del Twingo que todos conocemos pasan a su nieto algunas características, pero el carro del momento se aparta de las soluciones inteligentes y únicas que hacían del auto inicial un aparato diferente por sus formas, el interior muy espacioso sus colores insolentes y su funcionamiento
económico.

El carro nuevo es mucho más grande en todas sus cotas, pero de todas maneras conserva el perfil de un auto urbano y mantiene el esquema de la carrocería de solo dos puertas que, en el segmento de precio en que se ubica, es una limitante porque no resulta tan versátil para uso familiar.

Además, el espacio para maletas es bastante exiguo sin abatir la silla, cuyo espaldar baja completo y no se puede usar parcialmente para llevar a una tercera persona.

Mecánicamente, es un vehículo de arquitectura tradicional y descomplicada. Las suspensiones son el obligatorio McPherson adelante; el puente trasero flexible atrás, los frenos de disco ventilados adelante y tambores atrás, caja de solo cinco cambios adelante y manual, son sus rasgos básicos.

El motor es un 4 cilindros de 1.149 cm3 que eroga 75 caballos a 5.500 revoluciones con un buen torque de 10,7 kg/m a las 4.250. Eso significa que hay que empujar el acelerador para usarlo en su momento de máximo rendimiento pero responde muy bien en toda la gama de revoluciones.

El secreto radica en las perfectas relaciones de la caja de velocidades que es, una vez más, el resultado de un meticuloso trabajo de la ingeniería de Renault, cuyas piñonerías siempre son acertadas y adecuadas para nuestros terrenos.

Así las cosas, el auto pica muy bien, reacciona vivamente en todos los cambios, aun en quinta, y esta marcha la usa y la mueve pues llega a 170 kilómetros por hora, precisamente medidos en el gran aparato digital que domina el cuadro de instrumentos. Que no es más que eso con un medidor de gasolina.

El motor es ruidoso porque siempre se usa en alta gama de revoluciones si se le quiere sacar el jugo a su potencial. Nuestro consumo fue relativamente elevado para el tamaño del motor pues logramos 41 kilómetros por galón, pero hay que confesar que fue después de un recorrido de ruta en el cual poco levantamos el pie derecho.

Luego, en uso urbano y ritmo más tranquilo, el apetito se redujo y pudimos marcar 48 km por galón sin problemas. Seguramente mucha gente mejorará esa cifra.

El caminado es un poco brusco porque el rebote de los amortiguadores hace que el carro cabecee un poco, y a alta velocidad la reacción en los baches es fuerte. En conjunto, uno se siente bastante más rápido de lo que en realidad rueda por este efecto. La dirección es muy exacta, por fin asistida, sin ser una pluma, con lo cual la sensibilidad que tiene el conductor es mejor, y el frenado no deja dudas, como se espera en un auto de última generación.

La posición de manejo es digna de todo Twingo, muy alta, pero ya el timón tiene una inclinación normal y no se siente uno en el puesto de mando de una busetica, como pasaba con el simpático auto fundador de esta dinastía. Los espejos exteriores son un poco pequeños y la imagen muy justa, pero la visibilidad total de la cabina suple esta sensación.

Lo ofrecen con un equipo bastante generoso pues viene con 4 bolsas de aire, aire acondicionado, vidrios eléctricos (los de atrás son fijos), radio con mando en el timón y entrada USB, seguros de operación remota, unas vistosas exploradoras que alumbran muy bien y distan de ser decorativas, como sucede en la mayoría de los carros, rines de aleación de 14 pulgadas para llantas 175/65, timón ajustable en altura, control de velocidad y computador de a bordo con ocho funciones, entre lo más destacable.

FRASES:

La carrocería proviene del diseñador holandés Laurens van den acker, quien introdujo el concepto de "maneje el cambio" con la nueva imagen de todos los carros de Renault. Trabajó antes como director de diseño de mazda.

La disposición y la forma de los instrumentos y mandos siguen claramente las líneas y el estilo del Twingo, así como la decoración de los tapizados y las guarniciones de las ventilaciones en colores.

La mecánica es totalmente convencional, con un motor de 1.149 cm3 que produce 75 caballos con una relación de compresión de 9,8 a 1, acoplado a una perfecta caja manual de cinco cambios.

Los colores del Twingo son muy diferentes y se salen de los esquemas comunes de todas las marcas. Para tranquilidad de los interesados, el morado no es el único tono que ofrecen.

LO QUE SE PERDIÓ
* El limpiaparabrisas único central.
* La silla trasera de correr para ampliar el baúl.
* La dirección de camión (afortunadamente).

LO QUE SE MANTUVO
* Los colores de los tapizados.
* El planteamiento del tablero digital sin tacómetro.
* Los colores fuertes y psicodélicos.
* Las perillas y las guarniciones de la cabina en colores.
* La forma de las manijas de las puertas.

LO QUE SE MEJORÓ
* TIENE dirección asistida eléctricamente.
* El caminado del motor.
* La seguridad: viene con ABS y 4 airbags.
* El peso es 60 kilos menor que el del primer modelo y es más grande.

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