En las motos también se podría llegar a implementar la conducción autónoma

Google solicitó a las autoridades de California una autorización para probar un prototipo de motocicleta autónoma en las calles. La moto se llama Ghostrider y lleva una década perfeccionándose. Futuro

Redacción Motor

07:59 p.m. 21 de agosto del 2014

Se especula que el programa Google Car de conducción autónoma llegaría a contemplar la incorporación de las motocicletas para que también relegaran el papel del hombre al mando, de la misma forma que el proyecto para el automóvil de esta firma se está haciendo sin volante o pedales.

La primera motocicleta con la que se empezarían los ensayos sería la Ghostrider que se creó en 2004 con fines militares como un proyecto universitario sobre la base de una Yamaha de 90 c.c y que en la actualidad recibe ajustes por parte de la empresa Boston Dynamics, contratista de robótica militar que Google adquirió en 2013. Es decir, el aparato está listo. Pero para hacer el ambiente de pruebas real, Google está solicitando permiso para probar un prototipo en las calles de California, Estados Unidos.

Pero llegará a ser realidad la moto autónoma? Hasta el momento esto es pura ciencia ficción en todos los sentidos. En un mundo futuro donde todos los vehículos, o por lo menos la gran mayoría, puedan 'conducirse' de forma automática, sin la intervención del hombre, sería una necesidad que las motocicletas se alinearan en el mismo carril de la conducción autónoma o de lo contrario se convertirían en los únicos factores de riesgo al estar por fuera del orden del 'programa'.

Hasta ahí marcharía todo sobre el plan sólo que hay un pequeño problema, es posible y deseable hacer que una moto sea completamente autónoma? En primer lugar habría que contar con el problema del equilibrio, pues necesariamente es el hombre el que con su posición mantiene estable la moto sobre la vía y es precisamente la suma de los dos centros de gravedad, hombre y máquina, la que determina las caídas.

Esto se podría solucionar con ruedas adicionales, dispuestas en cualquier configuración y más de dos en todo caso, pero entonces ya no estaríamos hablando estrictamente de motocicletas. Además, viene otro tema, el del disfrute 'interior' de la motocicleta.

En una disposición tradicional conductor y pasajero no tendrían mucho espacio para estirar los pies, dormir, navegar por internet o hacer cualquier otra actividad que se puede hacer al interior de un vehículo. Entonces, ¿qué sentido tendría mantenerla así? Una respuesta posible sería por ahorrar espacio en las calles y está bien, pero qué tanta área alrededor de la motocicleta autónoma se está dispuesta a sacrificar en seguridad para que quepan más? En ese caso no cobraría más sentido las propuestas de vehículos unipersonales autónomos, que son diferentes a una moto y que muy posiblemente significarían el fin de este vehículo por lo menos como lo conocemos en la actualidad?

Como se ve, a pesar de que el avance del programa de conducción autónoma de Google pueda abarcar a las motocicletas por la implementación de su tecnología así como por su noble objetivo de aumentar la seguridad e integridad de las personas, falta mucho para que este candidato de dos ruedas releve a su piloto al puesto de 'atrás', como sí sucederá con certeza con el automóvil.

DATO
En la ecuación para el éxito de la conducción autónoma se necesita que todos los actores estén 'conectados' en el mismo programa, lo cual significa que todos los vehículos entre ellos y cada uno de estos con la infraestructura estén en permanente comunicación, un diálogo que se deberá hacer en tiempo real.

 

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