Pocas novedades en el Salón del Automóvil de Lós Ángeles

En Estados Unidos, tres salones se rotan las presentaciones de los nuevos modelos. Detroit en enero, Nueva York en marzo y la semana pasada, Los Ángeles. Están lejos los años de la opulencia.

Redacción Motor

05:57 a.m. 29 de noviembre del 2011

Hubo pocos modelos "made in USA para USA". El automóvil se racionaliza en Estados Unidos.

Ya visto. Es la conclusión evidente que se tiene luego de visitar los dos pabellones centrales del Salón del Automóvil de Los Ángeles que estuvo abierto durante las pasadas dos semanas en esa ciudad. En el país eje de la industria mundial del automóvil y sede de una enorme tradición de marcas y vehículos, se nota el apagón de sus tres grandes nombres que sobreviven, los mismos grandes de siempre, pero esta vez más chicos.

Estados Unidos reparte ahora el desfile de los carros nuevos en tres escenarios. Abre el año en Detroit con una muestra que es la más tradicional y oficial del momento. Sigue en primavera en Nueva York con una exhibición francamente muy modesta para la sede que lo recibe, y cierra en Los Ángeles con un Salón que viene en alza y que atrae un poco más a los constructores internacionales debido al enorme mercado que tienen en California, el más grande consumidor de vehículos de ese país.

Pero están lejos los tiempos en los cuales pisar los salones de Estados Unidos era encontrar una cantidad de modelos especiales, gigantes, camionetas que no se exportan, limusinas que solo caben en sus bulevares, pick ups de todos los niveles y, en general, autos muy típicos de su hábitat que nunca salían de las fronteras por sus peculiares condiciones de consumo, tamaño y
opulencia.

De eso, poco o nada queda. No existen Oldsmobile ni Pontiac. Ni Mercury ni Saturno ni Hummer, entre las defunciones modernas. De lo antiguo ni hablar: Studebaker, Nash, AMC, Hudson, De Soto, Henry J, Packard, Plymouth y muchas otras de los más de 1.800 fabricantes de los cuales se tienen datos, hay vestigios.

Los jugadores son otros, representados por los japoneses,
coreanos, pocos europeos y, en general, no mucho más de diez
grandes grupos entre los cuales afortunadamente sobreviven
Ford, General Motors y Chrysler, pero este último propiedad
de Fiat en una buena parte.

Así como el mundo es selectivo y poco comprensivo con los carros típicos de Estados Unidos, estos compradores también excluyen muchas marcas que simplemente no gustan.

Por ejemplo, no se venden Peugeot, Citroën, Renault, Alfa, Lancia, Seat ni Skoda ni mucho menos algún carro chino. De Europa solamente hacen tránsito a Estados Unidos BMW y Mini, Volvo (era de Ford), Fiat (porque es dueña de Chrysler), Mercedes, Audi, Jaguar (era de Ford y ahora de una compañía india) y obviamente los exóticos de Porsche, Ferrari, Maserati y similares que gozan de una racional pero chica clientela en la zona de California y Nueva York.

Por lo tanto, los Salones de ese país no son una muestra mundial, y este reciente recicla de alguna forma los modelos vistos en Ginebra o Frankfurt o París, según que el año sea par o impar. Y no puede ocultar los rezagos de la gran crisis de hace tres años, por lo cual la muestra de los grandes de Detroit es modesta y muy ajustada de cinturón.

Las novedades de Chevrolet provienen de Corea y su filial Daewoo con Aveo y Cruze. Ford aún cruza los genes de sus nuevos carros con la antigua alianza con Mazda (Fiesta-Mazda 2 o Mazda 3-Focus y Mazda 6-Fusion). Chrysler se debate entre los rezagos de su sociedad con Mercedes y la nueva sangre de Fiat, pero sigue con los modelos tradicionales de Jeep y mantiene la marca dura de camionetas con la sigla Mopar, como General Motors lo hace con GMC.

Pero si fueron escasas las novedades "USA", no abundaron tampoco las provenientes de Japón, donde los efectos de los tsunamis climáticos, financieros y técnicos como los de Toyota se están notando, y los europeos se mueven en la alta gama donde juegan muy holgados.

Pasear, pues, los salones del Centro de Convenciones de Los Ángeles es un repaso más que una sorpresa. Es un bonito salón, reducido, fácil de ver, sin grandes ostentaciones en los stands, compacto y muy indicativo del momento actual.

Todas las marcas ofrecen híbridos y algunas carros eléctricos, pero la producción de CO2 no es el protagonista marcado del tema como sucede en Europa. Ya se percibe que las energías alternativas son un 'must' y no un 'plus' de cada marca y que estas tienen su grupo de mercado que va creciendo paulatinamente pero sin hacer un quiebre con los motores térmicos, que en California son duramente controlados.

De todas maneras es reconfortante ver que aún hay esos pickups de dos pisos, Cadillac ostentosos, Lincoln más discretos pero acolchonados y silenciosos, Buick más racionales pero que aún llevan todo el equipo de golf de dos parejas, el nombre de Impala funciona y el Caprice de Chevrolet se vende en forma. Sin esos aparatos no habría el sabor de carro "made in USA" y, más, pensado "para USA", donde aún la gasolina no es una preocupación tan visceral y el cuento del diésel en autos particulares rueda más lentamente.

Las fotos que acompañan este texto ilustran bien lo visto en LA Auto Show, salón que es una buena medida del aceite que lubrica en estos tiempos la economía de ese país.

José Clopatofsky

* Asistimos al Salón de Los Ángeles por una invitación
de Porsche Latin America, INC.

FRASES

Lincoln y Cadillac siguen siendo los íconos del carro de lujo en Estados Unidos. Los Cadillac mantienen mucho más sus líneas y aspecto clásico que el Lincoln, más banalizado.

Los autos eléctricos y los micromachines urbanos buscan clientela en un país acostumbrado a los carros grandes y espaciosos, donde aún la gasolina sigue siendo la reina de las energías.

La tipología de los deportivos y las camionetas americanas es única. Nunca un Porsche se parecerá a un Camaro ni un Corvette será un Ferrari. Son diferentes razas de animales que conviven sin pelear.

Volkswagen ha sido el fabricante europeo más consistente en los Estados Unidos, y el Beetle de segunda generación juega como local por el cariño que le tienen a su antecesor.

Las ricas haciendas y ranchos exigen estos colosales pickups como las autopistas tranquilas permiten que los deportivos rueden sin afugias de frenado o estabilidad. Los caballos siempre serán un imán para el comprador estadounidense.

Los SUV en todas las tallas nacieron en Estados Unidos y son una gran parte de su población rodante.

LOS CARROS

> Lincoln MKS Berlina de lujo de Lincoln, marca que pertenece a Ford y que tiene un motor de 300 caballos de potencia. Llega con un sistema de suspensión electrónico que permite modificar su dureza dependiendo del modo de conducción, así como también la respuesta del acelerador y el control de estabilidad y de tracción, al mismo tiempo. Todo puede ajustarse vía el sistema MyLincoln Touch. Es el rival eterno del Cadillac.

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