El nuevo auto F-Zero de BYD: el cuento ya no es en chino

Uno de los primeros carros de la nueva ola china, fabricado por la marca BYD que ha progresado bastante. Con excelente ajuste y suspensiones, motor tres cilindros y 68 caballos arranca en 21 millones.

Redacción Motor

09:42 p.m. 18 de enero del 2011

En una de las tantas y obligadas escalas que había que hacer en el pasado Salón del Automóvil de Bogotá nos topamos con los automóviles chinos BYD. Una marca ya conocida pues venía operando en el país, pero cuyo manejo cambió de manos y está ahora bajo la gestión del grupo Praco-Didacol, que también se ocupa de Peugeot, Daihatsu, Mack, Hino (como importador y ensamblador) y ya tenía experiencia con autos chinos porque representa las camionetas DFM.

Los BYD fueron parte del grupo de la nueva generación de carros chinos que causaron grata sorpresa en la feria bogotana, no solamente porque muchos tienen unos precios ahora sí atractivos, sino porque responden a una tecnología fresca, joven, propia y original en muchas áreas y en donde copian, lo hacen de modelos de casas europeas y no de viejos autos japoneses. Al menos, este carro está claramente en esa alineación.

El BYD YD F-Zero G-i, es esencialmente un Peugeot 107 pero con una carrocería con algunos retoques diferentes, eventualmente más bonita que la del original francés aunque este es un asunto muy subjetivo.

Será el carro de entrada a la marca, con un precio de 21.5 millones de pesos, muy bien colocado en proporción con lo que ofrece el producto.

Teníamos mucha curiosidad de abordarlo y nos tomamos más días de la cuenta para palparlo en todas sus características, movidos por la curiosidad y el interés de calibrar cuánta diferencia y progreso habría entre el primer Chery QQ que probamos hace ya cuatro años y cuyo comportamiento y manufactura dejaron mucho que desear. Después de esa prueba y correspondiente escrito, ningún fabricante chino nos facilitó sus autos para ensayos, hasta mediados de este año que termina, cuando manejamos la camioneta ZNA, que es una Nissan de generación anterior y de una tipología muy diferente a la del F-Zero.

Este F-Zero sorprende por su figura simpática y diferente. No tiene voladizos ni adelante ni atrás por lo cual la cabina termina casi en el largo de las ruedas que están situadas a 2.3 metros entre sí, lo cual indica que solamente le sobran 60 centímetros para repartir entre los bómperes delantero y trasero. O sea, chato y sin cola, pero muy gracioso y original.

Es un cuatro puertas con un espacio justo para los ocupantes ojalá en trayectos cortos, acorde con una limitadísima capacidad de baúl ya que este es un pequeño compartimiento detrás de la silla trasera, estilo Sprint, apenas para los paquetes del día a día. Tanto que el acceso es levantando el vidrio trasero, que deja una mínima apertura lo cual reduce también el tamaño de los objetos que se pueden empacar. Mejor dicho, es un auto cuya función es esencialmente urbana, aunque irá a todas partes respetándole sus espacios.

En la carrocería se destacan otras curiosidades como los vidrios de las puertas traseras que no bajan sino que abren lateralmente como si fuera un cupé. Los stops traseros van en la parte alta del paral posterior en juego con el vidrio de la "quinta puerta", que es el lugar donde su diseño es más original.

Usa un solo limpiabrisas adelante con pantógrafo, estilo Twingo, que barre muy bien. Todas estas economías de materiales se asocian a un acabado de pintura elemental en el compartimento motor y con muchos pegantes a la vista, así como algunas soldaduras indignas en el gancho del capó.

Pueden sonar severas estas palabras pero son el fruto de un análisis detallado que tratamos de hacer eventualmente con un mayor rigor que nos permite decirles claramente en qué está este auto y su validez como compra. Por ello anotamos también que las luces son bastante pobres y vienen muy mal alineadas de fábrica y los frenos son muy justos, requieren operación vigorosa en las paradas urgentes. Son disco adelante y campanas atrás sin ABS.

El motor es otra curiosidad. Se trata de un tres cilindros en línea de 998 cm3 que produce 67 caballos de potencia, a través de una caja mecánica de cinco marchas adelante. La ficha indica un torque máximo de 9.2 kg a 4.000 rpm y el motor está autorizado a subir hasta 6.000 vueltas. Como todo tres cilindros, tiene una marcha carrasposa y un sonido peculiar (recuerden los Sprint) por el número impar de pistones. La marcha tiene dos condiciones: la salida en las primeras revoluciones es floja, pero cuando el motor comienza a entrar en la zona eficiente responde muy bien y tiene una buena recuperación si ya está lanzado. Es muy molesta la lentitud con la cual desacelera porque hay que esperarlo eternidades mientras baja las revoluciones para poder cambiar y evitar el empalme brusco de la siguiente relación, notorio especialmente entre primera y segunda y algo menos buscando la tercera.

Logramos recorrer 40.8 kilómetros por galón, una cifra poco generosa con proporción a la cilindrada pero hay que considerar que para mover el carro se debe usar acelerador con generosidad. La velocidad máxima que le vimos fue de 142 kph, aunque la ficha técnica ofrece 151, alcanzables probablemente a nivel del mar.
Fue en un uso mixto de ciudad y carretera y con exigencia.

Probablemente el programa del computador que hace tan lenta la desaceleración del motor castiga innecesariamente este desempeño.

La caja podría ser más cerrada entre primera y segunda para favorecer la salida pero en general tiene una caída de relaciones correcta de ahí hacia los cambios superiores y la anotación que corresponde en este campo es que el funcionamiento del control de los cambios no es muy expedito.

Su mejor punto son las suspensiones y el ajuste de la carrocería, que ya lo quisieran tener los carros europeos o coreanos de su tipo. No hay un solo ruido de funcionamiento y el resortado está perfectamente calculado. No es suave pero absorbe tan bien el piso que la marcha resulta muy agradable y tranquila porque el auto no sufre con las calles malas y rueda muy bien sobre el destapado. La dirección está asistida hidráulicamente y el carro camina sobre llantas 165/60 en rines 14 de acero estampado, con copas decorativas.

En cuanto a equipo, ofrece los vidrios con movimiento eléctrico, aire acondicionado que le pega duro al motor, timón ajustable en altura, radio CD con entrada auxiliar, comando de aperturas a distancia y limpiabrisas trasero. Todo lo necesario.

Los acabados interiores en materiales y presentación también son un salto enorme con respecto a lo que habíamos visto en otros carros chinos. Están bien puestos, con tapizados que, se nota, no serán flor de un día; los cuadres de las partes son correctos y la manufactura es simétrica y cuidadosa.

Como resumen, hay que citar que la impresión general de manejo del F-Zero, teniendo en cuenta su cilindrada, tamaño y precio, es la de un carro sólido, con una cabina compacta, de perfecto ajuste y terminado exterior, en el cual cohabita una ingeniería moderna y actual. Hay un enorme progreso en todos los aspectos de mecánica y fabricación, explicable por los genes que le inocularon de Toyota y Peugeot-Citroën ante cuyos equivalentes el precio es una diferencia enorme que no significa una distancia negativa similar ni en calidad ni en funcionamiento.

Al contrario, vale la pena pensarlo porque como solución urbana, económica, bonita y diferente, tiene sus argumentos.

Aún hay cosas por mejorar como las explicadas en algunos de sus sistemas, pero son puntos cada vez menores por lo cual es ineludible concluir que estamos ante una nueva generación de estos carros chinos, en la cual comprueban que en cinco años sus autos han descontado la diferencia tecnológica que a Corea le tomó 20 años y a Japón 40. Por lo menos, esta marca lo atestigua y es muy seguro que esa evolución sea algo colectivo en esa industria si quiere sobrevivir en el mercado internacional.

¿Qué es BYD?
Es una compañía china muy joven pues apenas fue establecida como tal en 1995. Sus dos principales frentes de negocios son los automóviles y las nuevas fuentes de energía. Es el mayor accionista del mundo en el negocio de baterías de níquel, ion litio para radios, celulares, laptops y agendas de mano. Es el mayor proveedor de pilas para celulares y el segundo del mundo en carcasas para estos aparatos y accesorios de todo género, en especial, cargadores. Surte a Nokia y Motorola.
La rama automotriz es impresionante. Arrancó en 2003 y lleva cinco años consecutivos creciendo a una rata superior al 100% y tiene importantes avances y liderazgo en el desarrollo de autos eléctricos. También se le conoce por fabricar estaciones de almacenamiento de energía y celdas solares.

BYD se fundó con 20 empleados hace 15 años y hoy tiene 200 mil en 11 posiciones industriales en China. Empezó en el negocio de los automóviles al comprar la firma Tsinchaun Automobile y sobre esa base hizo sus propios productos. El año pasado hizo 427.732 vehículos y ya ocupa el puesto 24 en el ránking mundial , con cinco tipos de autos de gasolina y dos eléctricos. La sigla BYD signifca "Building Your Dreams", es decir, "construyendo sus sueños".


El árbol genealógico del F-Zero
El BYD F-Zero es un derivado del Peugeot 107, que a su vez, nace de un proyecto conjunto desarrollado por el grupo PSA-Citroën en asocio con Toyota. Peugeot lo llama 107, Citroën el C1 y en Toyota se le conoce como Aygo. Esos tres autos se fabrican en una planta común en la República Checa. Wikipedia lo describe textualmente como una "copia sin licencia del minicarro Toyota Aygo, realizada por el fabricante chino BYD, de acuerdo con las
cortes europeas. Es un carro de moda entre la juventud china que lo considera bonito y ha recibido positivos comentarios por parte de la prensa especializada de ese país".

Sin entrar a discutir la originalidad del pedigrí, el hecho de que sea una copia de estos autos, es un comienzo muy bueno pues se trata de vehículos de última generación trabajados por casas altamente reputadas como Toyota, Peugeot y Citroën.

FRASES

Uno de los valores del F-Zero es que no busca atraer con una lista de accesorios sino con una ingeniería depurada, originaria del Peugeot 107, el Toyota Aygo y el Citroën C1 actuales.

El tablero de instrumentos es raro porque el tacómetro va por fuera del panel. La iluminación es en azul intenso. Los vidrios se comandan desde la parte baja de la consola central.

China está descontando en cinco años lo que a los autos coreanos
les tomó 20, y a los japoneses, 40.

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