El nuevo Kia Cerato Pro Sport vino con carroceria hatchback y mejoras en la motorización

Además de contar con seis caballos más de potencia que la versión anterior, este Cerato presenta retoques en la carrocería y unos acabados, estampa y funcionamiento sobresalientes.

Redacción Motor

07:48 p.m. 12 de noviembre del 2013

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Los primeros Kia Cerato llegaron al mercado en 2007 y desde ese momento el modelo comenzó a abrir una gran brecha a su favor en la gama media con sus líneas definitivamente modernas y atractivas y un nuevo empaque mecánico que lo puso por encima de todos los carros previos de la marca. Este no fue un caso aislado para Colombia sino más bien el reflejo de un impacto mundial, pues a raíz de este automóvil, Kia comenzó un vertiginoso ascenso en las ventas, que logró al trasladar a todos los otros modelos de la casa el ADN de su diseño y al innovar con productos únicos como el Soul, derivado de esta plataforma.

Casi siete años después volvimos a los mandos de un Cerato, en esta ocasión llamado el Pro Sport, que se diferencia por tener una carrocería hatchback -más utilitaria que deportiva- acompañada por mejoras en el motor y algunos milímetros más en el largo total, que llega ahora a los 4.350 mm.

Más allá de que ahora el motor 1,6 tiene avances en la colocación variable de los ejes de levas y de que muestra seis caballos más de potencia en la ficha y un decimal más en el torque, retomar el timón de este carro fue una buena oportunidad para hacer un repaso general del modelo en todas sus versiones Forte y Pro.

Por supuesto, después de tanto tiempo las impresiones puntuales de manejo se olvidan como para pretender una comparación y analizar las mejoras, por lo cual asumimos esta prueba como la de un auto nuevo.

Y todo fue una segunda oportunidad para sorprenderse gratamente. El Pro Sport tiene una parte trasera muy diferente por su ejecución de cinco puertas con los stops más horizontales, los costados tienen más figuras, el bómper delantero difiere, y obviamente tiene la parrilla de la última generación pero con una malla más deportiva.

La ejecución del exterior es impecable, tanto en el cuadre de las líneas y los acabados de colores, como en el interior, donde se evidencia que los carros coreanos hoy ya no son de un nivel de materiales ras con apenas ni le apunta a un precio bajo. Todo lo contrario. La cabina no tiene nada qué envidiarles a los europeos de mayor gama y está por encima del promedio que se ve en el mercado.

Los materiales son perfectos, la presentación totalmente europea y lejos de los arabescos coreanos de otros años; la funcionalidad de todos los sistemas es impecable y se acoge a una presentación sobria, muy a la usanza alemana y, seguramente, con la directriz del diseñador de la casa, el también alemán Peter Schreyer, autor del Audi TT y hoy director de diseño de Kia y Hyundai y uno de los tres presidentes (el primero no coreano) de esta corporación automotriz.

Si estéticamente el carro es sobresaliente, dinámicamente no lo es menos. El silencio de marcha y la suavidad de las suspensiones sorprenden gratamente, pues el vehículo va como sobre un tapete y es capaz de manejar los baches y huecos con toda tranquilidad y sin traumas estructurales. Rueda de manera muy agradable y las tres posiciones de trabajo de la dirección electroasistida permiten escoger otras tantas formas de manejo y sensibilidad de la dirección, a gusto del consumidor. El ajuste de la cabina es perfecto y la insonorización notable, el motor escasamente se oye funcionar en mínima, aunque en altas revoluciones sí se hace notar más de la cuenta.

El manejo es muy fácil porque, además de suave, la dirección responde muy rápido y la inclinación de la cabina en las curvas es muy racional. Como todos los autos de esta plataforma en Kia y Hyundai, la estabilidad direccional de la parte trasera a alta velocidad es sensible, pero no tanto como en otros modelos equivalentes que hemos manejado.

Las altas revoluciones no son muchas. Llega a las 6.500 cuando produce 130 caballos, seis más que el otro motor 1,6 que está en los Cerato, y el torque es casi igual, 16 kg-m a las 4.850 vueltas, pero viene con una caja de seis velocidades adelante (probamos el manual), cuyas relaciones fueron recortadas un poco con efecto directo en el pique y la retoma. La entrega de potencia es muy lineal, con torque desde la primera hasta la última revolución, y en los primeros cambios es muy ágil en el tráfico. No es una bala, aunque la relación de peso-potencia es de 8,6 kilos por caballo (el carro mecánico pesa 1.119 kilos), pero se desempeña correctamente con una buena velocidad de punta que el catálogo ofrece en 200 kph, sin embargo no tuvimos oportunidad de comprobarlo y de antemano nos parece una cifra que va a requerir mucho espacio libre para lograrla, pues la caja en los cambios altos es bastante larga.

El control de la caja es preciso y suave, lo mismo que los frenos, que responden sumamente bien y bajo control del ABS, mandando sobre unas ruedas 205/55 en rines de aleación de 16 pulgadas (menos el de recambio).

El equipo que ofrece el Pro Sport es el usual de la gama, salvo quizás las tres opciones de ajuste de la dirección. Trae ABS, aire muy eficiente, espejos eléctricos con desempañador, control de crucero, bluetooth, exploradoras y control de audio desde el timón, entre lo resaltable de la lista, donde también aparecen los dos airbags delanteros, una dosis modesta en el campo de seguridad y perfil del auto.

En síntesis, más allá de esta nueva carrocería, el sabor que nos dejó el Cerato es el de un auto que sobresale en muchos aspectos, de línea muy bien lograda, mecánica altamente silenciosa y eficiente en el uso diario y una superior equivalencia en la relación precio/producto. Por algo se vende de manera consistente en Colombia y en el mundo.

Cuatro opciones

El Cerato Pro Sport lo ofrecen en cuatro versiones, todas con el mismo motor 1,6 de 130 caballos. Dos de caja manual de seis velocidades, en 48,7 millones de pesos con el equipo básico, y 52,5 millones con el sunroof. El automático, también con seis cambios adelante, vale 52,8 millones, y la versión tope es de 60 millones, con techo, rin 17 y los cambios con mandos desde el timón. La escogencia entre un techo de abrir o la caja automática será la reflexión para muchos.

DATOS

Como todos los Kia, el Cerato Pro Sport tiene una garantía que lo ampara por cinco años, por supuesto, con condiciones.

La dirección electroasistida tiene tres posibilidades de ajuste en sensibilidad y dureza, según los deseos del conductor, la velocidad y el terreno.

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