El nuevo Kia Rio es un carro lleno de novedosas ideas

Elegante, sobrio y alineado con la estampa nueva de la marca, el Rio llega para medirse con el Mazda 2, Ford Fiesta y Hyundai i25 con el cual comparte gran parte de la mecánica. Arranca en 34 millones

Redacción Motor

08:52 p.m. 24 de octubre del 2011

Kia remozó el modelo que faltaba para completar la gama entre el Picanto y el Óptima, en el sector de los 34 a los 42 millones de pesos, uno de los más concurridos del mercado. Tiene con qué.

Fotos del nuevo Kia Rio

Después del Picanto, es ahora el Rio el carro que Kia replantea con una plataforma y carrocerías totalmente diferentes. Ubiquémoslo en el mercado: costará entre 34 y 41 millones de pesos, totalmente enfocado a competir con el Ford Fiesta mexicano y el Mazda 2 local, además, claro está, de medir fuerzas contra su hermano genético, el Hyundai i25 o Accent con el cual comparte sus componentes mecánicos, dada la hermandad accionaria de las dos marcas en Corea.

Después del impacto que las líneas de sus modelos Cerato, Soul y el mismo Picanto han causado, el Rio, diseñado también por Peter Schreyer, es un poco más tradicional en su diseño, sin que por ello no sea un carro muy moderno, serio, sobrio, especialmente considerando que se trata de un auto coreano. Está cuidadosamente estudiado para fortalecer a Kia en el segmento ¿B¿ de vehículos en el cual no es muy fuerte y su silueta es un perfil totalmente global, para moverse en todos los mercados y gustos.

Por eso le pusieron mucho cuidado en darle un aspecto más 'premium' dentro de un estuche en el cual la marca quiere sintetizar el picante de nombre Spice, con el sabor latino para que guste en las cuatro esquinas del mundo, a lo ancho y a lo largo. La verdad que lo logra porque es un vehículo en el cual están bien ubicados la modernidad, la aerodinámica, el espacio interior y la eficiencia mecánica. La carrocería demuestra bien la continuidad en el diseño y la identidad que va tomando la marca con la forma de la parrilla y atrás es, guardadas proporciones, una derivación de la vista que deja la nueva Sportage. O sea, el parecido de la familia está presente.

A diferencia del Hyundai que ofrece opciones de motores 1.4 y 1.6, en el Rio únicamente estará disponible la máquina de 1.400 cm3 que entrega 109 caballos, una buena cifra, acomodada en cinco posibilidades de equipos, todas en una cabina de cinco puertas o hatchback que puntualiza su vocación para uso familiar.

Mecánicamente, el motor ha sido bastante revisado en todos sus aspectos internos bajo el código de fabricación 'Gamma'. Su sistema valvular es variable en ambos ejes de levas para optimizar la admisión y el escape con lo cual gira con buena aspiración hasta las 6.300 rpm donde entrega la máxima potencia. El torque lo citan en 14 kgm, a 4.200 rpm, un rango alto que se nota en las retomas en la altura de Bogotá, donde no responde con gran agilidad, a pesar de la ayuda que le conceden los seis cambios hacia adelante. Con solo cuatro cambios en la caja mecánica que viene en versiones más altas, habrá que ser seguramente más pacientes en las retomas. Para un peso de 1.041 kilos con la caja mecánica, nos da una relación de 9.55 kilos por caballo y de 9.79 en la automática, lo cual lo sitúa en la categoría de los ágiles.

Quizás el mapeo del motor, trazado buscando el menor consumo que lo sugiere con indicaciones en el tablero sobre el cambio a usar para ahorrar gasolina, debe caminar muy bien a nivel del mar pero en Bogotá requiere más pedal derecho de la cuenta por la caída de potencia que todo motor atmosférico registra debido a la inferior presión barométrica y la menor cantidad de oxígeno en el aire, lo cual demora la combustión.

Una vez impulsado el carro sostiene bien el ritmo, con una velocidad tope en el rango de los 170 kph mediando suficiente espacio. El fabricante lo anuncia capaz de ir de 0 a 100 kph en 11.5 segundos y lo califica como autor de una velocidad tope de 183 kilómetros, que estuvimos lejos de encontrarle con espontaneidad. Nos dio un consumo de 42,5 kilómetros por galón en uso combinado de ruta y ciudad, lo cual es una cifra perfectamente normal y proporcionalmente correcta para el tamaño del motor y los servicios de la cabina.

Precisamente, uno de los parámetros que trabajó Kia con mayor profundidad fue el de lograr una cabina más amplia y confortable que la que venía en su modelo previo, pero sin aumentos de peso. Es milimétricamente más largo y ancho pero más bajito y también tiene una distancia entre las ruedas ligeramente mayor. Con menores voladizos en los bómperes, el carro se ve mucho más robusto y espacioso y lógicamente los ocupantes ganaron espacio
en todos los ejes.

Interiormente, los coreanos también se contuvieron y presentan un diseño de cabina muy tranquilo, elegante y racional. Los materiales y acabados son de la más correcta factura y se destacan como diferencias una línea central de interruptores debajo de los mandos del climatizador muy deportiva y diferente al lugar común de comandos que se ve en otros carros. En el timón hay comandos de radio, emisoras y los pulsadores para llevar el odómetro a ceros y cambiar las indicaciones del computador de distancias y consumos, en los modelos más caros.

Los indicadores son circulares, con un gran velocímetro en el centro, tacómetro a la izquierda y medidores de gasolina y calor del motor a la derecha, muy legibles y evidentes. La visibilidad es muy buena, inclusive incrementada por dos pequeñas ventanillas triangulares que van por delante de los espejos exteriores luego del corte de las puertas. Los parales traseros no son obstrusivos por lo cual manejarlo en ambas direcciones es totalmente natural.

Las suspensiones juegan en el lado blando, silencioso y los amortiguadores están en el punto justo para permitir un gran recorrido de los resortes sin que se topeteen y tampoco le restan suavidad al caminado de las ruedas sobre los huecos.

A pesar de que es muy suave y agradable para el uso familiar, su estabilidad no se compromete por el resortado tan amable. Cruza fácil, la nariz va por la ruta y la dirección electromecánica es una pluma, aportando el consabido ahorro de energía al motor y la rapidez de información a la parte mecánica. A este confort mecánico, se suma que la cabina ha sido cuidadosamente insonorizada y trabajaron mucho en la eliminación de vibraciones.
Estos factores unidos tienen efectos positivos más allá del uso normal del carro porque protegen mucho el ajuste e integridad de la cabina en el largo plazo lo cual es un beneficio para la conservación.

El Spice tiene buenos espacios de baúl y guantera, suficientes puestos para botellas y frascos, la banca trasera es abatible 60/40, el asiento del conductor es ajustable en altura pero para tener airbags adelante al menos, que vienen acompañados con el ABS en frenos, hay que pasar a la versión cuatro de equipo y precio y si quiere aire acondicionado también debe poner un sobreprecio pues el modelo de base viene desprovisto de todas estas ayudas adicionales de confort. La guerra de precios lleva a que aún se configuren carros muy básicos en cada gama para no dejar por fuera ningún imán potencial con la clientela, sobre todo ahora que la compra es más financiera que técnica. Pero, a nuestro parecer, estas restricciones no se deberían hacer en detrimento de los elementos de seguridad.

En cuanto a los equipos, van escalando a la par con el precio aunque la gama de 34 a 42 es muy racional. En el básico el único accesorio notorio son las exploradoras. El siguiente paso agrega los espejos abatibles eléctricamente y direccionales en los mismos.

El nivel tres incluye el aire acondicionado. En el 4 aparecen, como dijimos, dos airbags y ABS, rines de aleación de 15 pulgadas, acceso sin llave, espejos abatibles, techo corredizo eléctrico, mandos en el radio, tweters para el sonido y bluetooth. Su opción final en el "grupo 5" de los equipos será agregarle la caja automática.

El Rio, lanzado a comienzos de este año en el Salón de Ginebra empieza apenas ahora su camino por las vitrinas mundiales en las cuales de Colombia tienen un papel prioritario por el crecimiento que acusa la marca y para el cual este nuevo carro será fundamental pues había un gran hueco de portafolio entre el Picanto y el Cerato con un diseño y mecánica que estuvieran a la altura de todos los otros modelos recientes que han sacudido positivamente sus ventas en el mundo entero.

Un diseño limpio
Los grandes espacios a los lados del bómper delantero le dan a la cara del Spice una visual agresiva y deportiva. El costado ha sido trabajado con una sutil depresión que corta con elegancia la planitud de esa zona. El diseñador Peter Schreyer cerró el ciclo de modernización de toda la familia Kia, que empezó con gran notoriedad con el Cerato.

Crece el carro, baja el peso
A pesar del incremento de las medidas externas, gracias a materiales diferentes y a rediseños de las estructuras, el Rio no subió de peso sino que resultó más liviano que su antecesor. Esto influye notoriamente a favor en el desempeño y en el consumo. La tendencia del 'downsizing' en peso se ha logrado imponer sin detrimento de la habitabilidad.

El motor de todos los Rio que vienen inicialmente es un 1.4 de 109 caballos de potencia. Se desempeña correctamente con la caja mecánica de seis velocidades adelante. La automática es solo de cuatro relaciones. Nuestra prueba mostró un consumo de 42.5 kilómetros por galón.

FRASES

El Rio respeta perfectamente la nueva imagen de los Kia con la parrilla frontal ya característica y una caída trasera muy similar a la de la Sportage.

La cabina es seria, con un juego de interruptores de clavija diferente, colocado en la parte baja del climatizador y que además de funcionales y visibles, les dan un toque clásico a los accesorios.

El espacio del baúl se mejoró con respecto a las versiones anteriores y se amplía con los espaldares traseros abatibles. Su tarea como carro de familia se cumple a cabalidad.

En la versión de lujo se recibe con rines de aleación de 15 pulgadas, dos airbags frontales y ABS . El automático es el toque de la gama, ofrecido en 42 millones de pesos.

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