El nuevo Lamborghini Aventador tiene la belleza de lo espartano

Sin parabrisas, sin capota, sin navegadores, sin música, sin tapizados en cuero, el Aventador J es un auto minimalista que tiene el mejor aire acondicionado del mundo: el natural.

Redacción Motor

04:16 p.m. 20 de marzo del 2012

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El nombre parece escogido en lo más profundo de la jerga del automóvil popular: Aventador, con una J postiza, que lo va a caracterizar en la historia pues es un carro único, que no tendrá serie de fabricación y está a la espera de un comprador
muy singular y especializado.

Primero, porque tiene que ser un conocedor y fanático de Lamborghini para apreciar todas las características particulares de este aparato. Segundo, porque no debe preocuparse por los ceros que ponga en el cheque ya que tiene que estar dispuesto a pagar esta exclusividad.

Y luego de aligerar su cuenta bancaria, necesitará dotarse de un atuendo especial para poder manejarlo pues a pesar de pagar por una joya de la tecnología y el avance del automóvil, tiene que estar dispuesto a mojarse, congelarse con el aire helado, privarse de la música y olvidarse de las frugalidades de los navegadores y botones para hacer que la electrónica lo remplace en los controles.

La razón es que el Aventador no tiene parabrisas ni capota. Apenas un par de deflectores para que cuando vaya a más de 300 kilómetros por hora, los moscos no se estrellen como proyectiles en la cara del par de exóticos ocupantes. Lamborghini ya ha hecho este experimento de vender carros sin techo previamente y siempre ha encontrado clientes para esas piezas recortadas y desprovistas del confort pero que ponen al conductor en pleno contacto con la naturaleza, la velocidad y hasta la incomodidad pues carece de tapizados en las sillas.

Tampoco hay aire acondicionado, pero tiene la mejor ventilación auténtica. El Aventador J está fabricado en dos piezas de fibra de carbono pegadas entre sí a la manera de una concha. Está basado
en el actual carro de producción que es el remplazo del Murciélago, y la J la hereda de ejemplares especiales que tuvo el Miura de los años 70. Este sistema supuestamente sirve para evitar peso, como también la falta de equipos y accesorios, aunque el resultado es bastante discutible pues pesa 1.575 kilos, lo mismo que el Ferrari F12 que viene con toda la dotación de confort.

El motor es central como en todo Lamborghini y obviamente un 12 cilindros en V (también ha tenido V8 y V10) que ha sido llevado a 700 caballos de potencia que pasan de manera simultánea a las cuatro ruedas por su sistema 4x4. Las suspensiones van articuladas en el interior del chasís como en los autos de competencia y entre las curiosidades se debe citar que el espejo retrovisor está montado como un periscopio, la nariz del carro es
más angosta que la original y tiene aletas como las de un F1, además desarrollaron un color rojo cromado para esta pieza.

Los rines, de 20 pulgadas adelante y 21 atrás, fueron pensados para el J, y las puertas abren hacia arriba aunque casi podrían ser fijas para que la gente se monte de un brinco. ¡Sería el último
toque rústico que le caería bien! A la par con el Ferrari F12, el Aventador J fue una de las piezas de ensueño que se vieron en el Salón de Ginebra, y aunque tienen un destino muy seleccionado y exclusivo por su precio, todo el mundo sueña con estos monumentos a la extravagancia.

La emulación de Ferrari
Aburrido porque no le cumplían con la entrega de los autos que pedía y a veces no salían de acuerdo con sus pedidos, Feruccio Lamborghini, dueño de enormes viñedos en la zona de Bolonia y vecino de Enzo Ferrari, decidió hacer sus propios carros desde 1963. El fusible que se reventó y transformó a Lamborghini de cliente en competidor fue un embrague de un Ferrari 250GTB que fallaba constantemente.

Al punto que lo hizo desmontar por sus propios mecánicos y
vio que era la misma pieza que él montaba en sus tractores.
Visto esto, y con un embrague en la mano, empezó su fábrica y
a todos sus carros les puso nombres de toros de lidia. Después de
muchos avatares y hasta de una aparición en la F1, la fábrica estaba al borde la quiebra en 1998 cuando fue adquirida por el grupo VW con cuyos fondos recuperó la salud financiera que hoy tiene.

  FRASES:

Este carro será único en el mundo pues no está prevista su reproducción en serie y espera un cliente tan exótico como sus características.

La carrocería y la plataforma se pegan para formar una sola pieza y están hechas con fibras de carbono especialmente desarrolladas para este prototipo.

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