Nuevo Mazda 3 2.0 mecánico: ¡el escalón perfecto!

Con un diseño muy europeo y dinámico, un motor cada vez es más eficiente, este carro se convierte, por sus argumentos tecnológicos y confort, en el trampolín para entrar el segmento 'premium'.

Redacción Motor

05:00 a.m. 21 de julio del 2010

  Diferente, un punto aparte, el nuevo Mazda 3 por presentación y prestaciones, está cerca de los grandes sedanes de marcas europeas porque la distancia la pone únicamente su precio que lo ubica en el nivel de entrada de ese exclusivo gremio.

Es el escalón perfecto para quien está pensando en 'subir' al segmento premium y entrar a un mundo de motores potentes, muy eficientes, con frenados precisos, el menú completo de ayudas tecnológicas y el confort y la presentación adecuados.

Con un mínimo de presión en el pedal el carro se impulsa como una exhalación y hay que buscar el tráfico en el retrovisor pues sus relaciones, cortas hasta el tercer cambio, le imprimen un buen pique en los primeros metros. Mientras que las dos últimas velocidades prácticamente quedan sin uso en la ciudad pero por exceso de argumentos mecánicos, falta de vías y límites de velocidad.

La geometría del motor de 2 litros, con 16 válvulas de ajuste variable y acelerador electrónico le dan un notable rendimiento por lo que el indicador de consumo de combustible parece una foto.

Su dirección (asistencia electro hidráulica) es precisa, obedece al menor movimiento y cruza una maravilla a pesar de que no es un auto pequeño pues mide 4.5 metros de largo y 1.75 de ancho, lo cual de paso da una idea del espacio interior que está disponible para los ocupantes.

En consonancia, frena sobre una moneda pues tiene enormes discos de 278 milímetros adelante y 265 atrás que con el ABS más la distribución electrónica de frenado lo convierten en un su principal equipo de seguridad.

El diseño exterior es una obra de arte cuyos trazos se calcularon entre la luz y las sombras para darle fuerza y sobriedad a la carrocería. Los cambios en el frontal lo hacen ver como un carro nuevo, de hombros anchos, una parrilla mucho más baja que da la sensación de proyectarse en el horizonte. La forma de las luces es más audaz y se proyecta en grandes porciones hacia adelante y atrás de la carrocería. De igual forma, los espacios para las exploradoras se modificaron y le dan al conjunto una mirada más agresiva y moderna. Sus líneas encuentran sintonía total con el dinamismo mecánico.

La presentación interior alcanza un punto muy alto pues desde el tablero, cuya pantalla central da una sensación de mayor profundidad en la cabina, hasta los asientos y tapizados ofrecen el mayor confort y ergonomía. Todos los instrumentos vitales están al alcance de la mano pues la consola tiene un ángulo de inclinación que dirige su base hacia el conductor y la luminosidad de los relojes y testigos, además de nítida, es deslumbrante dentro de las fronteras de la elegancia.

La visibilidad es notable pues son casi inexistentes los puntos ciegos, aunque cuando se maniobra hacia atrás el perfil de cuña que le da un comportamiento aerodinámico destacable pasa la factura porque no se ven elementos bajos que pululan en nuestras calles.

En cuanto a equipo, tiene 6 airbags en la cabina, aire acondicionado, vidrios, seguros y espejos eléctricos, sistema inmovilizador antirobo, techo eléctrico, rines de aluminio con nuevo dibujo, anclajes para sillas de niños y perilla de cambios deportiva.

En resumen, una buena opción que arranca en 63 millones para la versión que probamos y que tiene los suficientes interludios para ir subiendo de nivel sin sobresaltos pues hace rato que Mazda con sus productos se está ubicando con los logos de más alcurnia en el mercado nacional.

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