Los 'padres' cuyos inventos dieron vida al automóvil moderno

Hombres y mujeres brillantes hicieron el automóvil más confortable, rápido y seguro, gracias a sus originales ideas.

Redacción Motor

05:40 a.m. 07 de junio del 2013

Bosch, Champion, Daimler, Dunlop, Ford, Diesel, Michelin, entre otras, hoy son reconocidas marcas en la industria del automóvil. Lo que pocos saben es que la mayoría de ellas, hace más de 100 años, eran los apellidos de hombres de carne y hueso, que con su creatividad e inteligencia hacen parte de un amplio grupo al que se podría denominar ‘los padres del automóvil’.

Esto, porque el origen del carro tiene sus antecedentes en la invención de la rueda y el afán del hombre por moverse más rápido, una idea que se formó en la mente de personas visionarias a través de la historia. Una historia en la que cada uno de ellos aportó su ingenio y creatividad para que el automóvil se desarrollara y evolucionara hasta lo que conocemos hoy.

El Motorwagen es considerado el primer vehículo automotor de la historia que Karl Friedrich Benz, un ingeniero alemán, condujo por primera vez por las calles de Mannheim. Benz construía motores industriales desde 1883, y uno de estos fue el que instaló en ese triciclo. Era un motor monocilindríco de 958 cm3 y de 0,75 caballos de potencia.

Diez años después, en 1893, se fabricó el primer vehículo Benz de cuatro ruedas. Y ya en el siglo XX, en 1910, Benz compra la Süddeutsche Automobil-Fabrik de Gaggenau hasta llegar a la fusión Daimler-Benz en 1926.

No obstante, muchos años atrás, en 1769, el francés Joseph Cugnot construye un vehículo accionado por vapor, una idea que le había propuesto el inventor John Robertson a James Watt para mover un ‘vehículo por las calles’. Aunque hubo otros experimentos, el de Cugnot es el que más acerca a la idea de automóvil, pues le cabían cuatro personas y el primer recorrido de prueba fue de 12 minutos a una velocidad de 4 kph.

Y en 1876 aparece el motor de cuatro tiempos de Nikolaus August Otto, quien por esa época trabajaba en la fábrica de motores de gas Deutz. Diez años después, en 1896, Karl Friedrich Benz, en Mannheim, competía con los ingenieros Whilhem Maybach y Gottlieb Wilhelm Daimler, en Cannstatt, cerca de Stuttgart (Alemania) para construir y desarrollar los primeros vehículos con motores de gasolina. Por la misma época, en 1897 y tras varios años de experimentos, otro alemán, Rudolf Diesel, presenta el motor de combustión interna que lleva su nombre y que funciona según el ciclo que él mismo había inventado en 1892.

Ya con los motores de explosión, las empresas francesas de la época (finales del siglo XIX) son las que constantemente hacen innovaciones en los automóviles. Una de ellas, Panhard & Levassor ya diseñaba desde 1894 autos que se acercaban al carro de hoy con motor en la parte delantera, caja de cambios central y transmisión posterior.

Panhard & Levassor introduce en la industria el motor de cuatro cilindros. Surgió de la unión de dos de sus motores bicilíndricos a través de un sólo cigueñal. Se conoció como el ‘Centauro’ que debutó en la carrera París-Marbella-París en los automóviles Panhard & Levassor que al final se quedan con los dos primeros lugares de la prueba.

No se pueden quedar por fuera otros ‘padres del automóvil’, como Ferdinand Porsche y Henry Ford. El primero hizo parte de la división de autos Jacob Hans Bonza Lohner y en 1900 presentó el Daimler-Porsche, propulsado por cuatro motores eléctricos. Porsche también pasó por Mercedes-Benz, donde dejó huella, e incluso, por azares de la guerra se vio obligado a trabajar para Renault en el diseño del futuro 4CV. Ford, por su parte, fue el fundador de la marca que lleva su nombre y padre de las líneas de producción para la fabricación de autos en serie.

Hasta aquí, un recuento breve de los orígenes y desarrollos del automóvil. Hay otros inventos, unos sencillos, otros no tanto, pero fascinantes y que a lo largo de los años han contribuido y han evolucionado para hacer el automóvil más cómodo y más práctico.

¿Se imagina como sería conducir sin espejo retrovisor o sin limpiaparabrisas? ¿Cómo sería prender un V8 con manivela si no existiera el arranque eléctrico? ¿A quién se le ocurrió ponerle luces a los carros? ¿Aire acondicionado o pito? A continuación, la historia y el origen de esos inventos.

El freno de tambor
Apareció en 1902, gracias a Luis Renault, aunque un año antes Wilhelm Maybach había utilizado un sistema similar. Los primeros diseños de las zapatas eran dirigidas mecánicamente y en 1930 se introdujo un sistema hidráulico. Al principio se graduaban de forma manual para ajustarlas, hasta que, 20 años después, se creó el sistema de autoadaptación.

La caja de cambios
Sus inventores son dos franceses, Louis-René Panhard y Emile Levassor, quienes presentaron un diseño básico de tres velocidades en 1894, que fue el modelo a seguir.

El espejo retrovisor
Dicen que fue una mujer -nada de raro tendría-, la Duquesa de Uzés, la primera mujer en tener licencia de conducir en Francia, quien ya tenía espejos en sus carros. Pero la historia dice que el primero en usarlos fue el piloto estadounidense Ray Harrous, famoso por haber ganado la primera edición de Las 500 Millas de Indianápolis, en 1911.

Menos huesos rotos
Con una manivela se encendía el motor. Si éste arrancaba antes de tiempo, la manivela se devolvía y rompía los huesos del brazo o la muñeca. En 1912, Charles Franklin Kettering, fundador de Dayton Engineering Laboratories Co., inventó el motor de arranque que GM instaló en sus autos ese año.

El freno de disco
Los primeros experimentos se remontan a 1890, en Inglaterra. El primer auto con este tipo de frenos fue patentado por Frederick William Lanchester, en 1902. Eran ruidosos, pero en 1907, Herbert Frood cubrió las pastillas con asbesto y resolvió el problema. Casi medio siglo después (1950) aparecieron los primeros frenos de disco en los Jaguar.

Del problema de un niño surge la llanta
Una de las marcas más famosas es la de la llantera GoodYear, su nombre proviene de un homenaje que le hizo en 1898 su fundador, Frank Seiberling, a Charles Goodyear, quien inventó el proceso de vulcanizado. Lo curioso es que no fue un ingeniero el que reinventó la llanta o neumático. El hijo de un veterinario irlandés se quejaba frecuentemente porque el triciclo en el que iba a la escuela brincaba mucho por los baches de las calles de Belfast.

Ese veterinario era John Boyd Dunlop, fundador de la compañía que lleva su nombre (Dunlop Tires), quien desarrolló en 1887 el primer neumático con cámara de aire para el triciclo de su hijo de 9 años de edad. Hasta ese momento se usaban llantas macizas. Dunlop infló unos tubos de goma, los envolvió con una lona para protegerlos y los adhirió a las ruedas del triciclo. Dunlop patentó su idea, no sin antes librar una dura batalla legal.

En 1891, los hermanos André y Edouard Michelin inventan el neumático desmontable. Y en 1910 aparecen los primeros ‘rines’. En 1937, Michelin crea la carcasa de acero y nueve años después patenta la llanta radial.

Un músico, el inventor del pito
Un empresario, aficionado al trombón y apasionado por los autos, fue su inventor. En 1900, Claude H. Foster, fundador de Gabriel Horn, creó una bocina multi-tono, con base en el concepto de un trombón. Lo llamó la ‘La bocina Gabriel’. Era un claxon fijado a la carrocería y alimentado por los gases del escape, que años más tarde se reemplazó por un botón de presión.

Se prende la chispa
La bujía fue patentada en 1898 y tiene varios padres: Nikola Tesla, Richard Simas, Karl Benz y Gottlieb Honold, quien era ingeniero de Robert Bosch.

Pero la que realmente funcionó para la industria automotriz y los motores de combustión interna fue la de la casa ‘Robert Bosch Gmbh’. Su fundador era un ingeniero alemán. En 1886 abrió su propio ‘Taller de Mecánica de Precisión e Ingeniería Eléctrica’ en Stuttgart. Bosch también introdujo mejoras decisivas en un dispositivo magnético de encendido que había desarrollado el fabricante de motores Deutz. El objetivo era generar una chispa eléctrica para encender. En 1897, Bosch adaptó un magneto a un motor de vehículo y con eso resolvió uno de los mayores problemas que tenía el automóvil: el encendido.

Cubos de hielo, el primer aire
En carruajes tirados por caballos, en 1884, William Whiteley puso cubos de hielo en un contenedor debajo de la cabina. Se soplaba aire con un ventilador y se obtenía un ‘ambiente fresco’. En el auto, el contenedor se cambió por una cubeta en el piso. Luego apareció un sistema de enfriamiento por evaporación, conocido como ‘Wheater Eye’ (ojo climático).

El sistema fue inventado por la compañía Nash. El primer auto con un sistema parecido a los actuales fue el Packard 1939.

Las luces: de la mecha al LED
Al principio, los carros no tenían luces. Las primeras eran lámparas de mecha que utilizaban aceite, como las que tenían los coches de caballos. Las primeras lámparas eran colgantes y se instalaron en un Peugeot de 1904 pero no eran eficientes. El desarrollo siguió y, ocho años después un Cadillac usó los primeros focos que le dieron luz propia al automóvil gracias a una batería y un generador eléctrico. En los años 30 se le agregaron dos luces más al automóvil, ubicadas en el parachoques delantero. Las luces intermitentes se instalaron en 1951 en un Ford Taunus. En 1962 aparecen las luces halógenas, en los años 90, Hella crea los faros de Xenón, y en el 2003 presenta las luces LED (‘Light Emitting Diode’).

El limpiaparabrisas, invento de una mujer
Al igual que el neumático, la idea surgió de una mujer observadora: Mary Anderson. En 1903, la señora Anderson estaba de vacaciones en Nueva York, en plena época de invierno. Un día, al subir al tranvía, notó que el conductor se detenía cada rato a limpiar el agua y el hielo del parabrisas. Al día siguiente comenzó a trabajar en su invento.

El dispositivo inicial era una lámina de goma unida a un brazo metálico por medio de resortes y con una conexión que permitía accionarlo desde la cabina a través de una palanca. Pocos creían en su invento y tuvo problemas para patentarlo, pero apareció Henry Ford, a quien el diseño le pareció útil e innovador y de inmediato lo montó en los Ford T con parabrisas.

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