En el país ruedan cerca de 1.8 millones de motocicletas

Un estudio del Comité de Ensambladoras de Motocicletas Japonesas revela que el tema de las motos se convirtió en un asunto social.

Redacción Motor

05:00 a.m. 29 de agosto del 2008

Si bien el número de accidentes en los que haya una moto involucrada han subido en los últimos meses, también es cierto que aunque se vendieron 450 mil motos el año pasado, la accidentalidad no se incrementó al mismo ritmo.

Adicionalmente, el estudio detectó que la compra masiva de motocicletas por parte de una buena parte de la población colombiana tiene que ver con que gracias a las motos muchas familias derivan su sustento directamente de lo que la persona cabeza de familia hace con su máquina.

Dice el estudio, una encuesta realizada en todo el país entre 52 mil personas y que ya va en su segunda edición, que poco más del 40 por ciento de las personas que adquieren moto lo hacen para trabajar.

Este porcentaje está incluido en el del 52 por ciento de los encuestados que aseguran que compran una moto como medio de transporte.

Entre los empleos que más requieren de este medio de movilización están los de mensajería, repartición de correo y periódicos, servicios de reparación, entregas a domicilio, trabajos por cuenta propia, policía, tránsito, estudiantes universitarios y compañías de seguridad privada.

Más allá de ser un medio de recreación, el estudio comprueba que la gente cada vez depende más de una moto y siente que con un salario como el mínimo puede adquirir una financiada, a cuotas tan bajas como 2 mil pesos diarios.

También mide la escolaridad
El informe no solo se dedica a averiguar para qué los colombianos compran moto sino qué tipo de perfil de ciudadano invierte unos pesos en este medio de transporte.

Según el estudio, 57 por ciento de los encuestados ha completado ciclos de educación secundaria, el 15 por ciento cursa estudios universitarios y otro casi 15 por ciento ya terminó su carrera universitaria.

Lo interesante aquí es que se pone en evidencia que muchas de estas personas, con un nivel de educación por encima del promedio, podrían usar sus motos para trabajar y derivar su sustento y el de sus familias directamente de sus máquinas.

Así mismo, casi un 70 por ciento de la población que tiene motocicleta está conformada por personas casadas, otro dato que refuerza la dependencia económica sobre estas máquinas de dos ruedas.

Dice el reporte que en el país ruedan aproximadamente 1,8 millones de motos y que estas movilizan a más o menos 3 millones de colombianos en un día.

Por esta razón, si se toma el total de motos del país y a esa cifra se le saca el 40 por ciento ¿que son quienes viven de la moto¿, la cuenta da unos 700 mil ciudadanos que trabajan con sus motos, cifra que se puede multiplicar por tres como promedio de miembros de la familia que dependen de ese propietario de moto.

Por último, el ensamblaje de motos en el país genera 53.800 empleos directos en ciudades como Cali, Medellín y Pereira, ciudades en las que se concentra el mayor número de plantas ensambladoras.

BENEFICIOS DE UNA MOTO PARA TRABAJO

  • Permite desplazarse de manera ágil por cualquier tipo de vía, incluso aquellas que no estén en excelentes condiciones.
  • En las áreas rurales, la moto reemplazó al caballo y la bicicleta.
    Consume cinco veces menos combustible que un automóvil pequeño.
  • Contamina menos que un carro.
  • Los costos de mantenimiento y repuestos son más bajos que los de un carro.
  • El estacionamiento ocupa menos espacio (claro está que algunos parqueaderos no dejan entrar motos).
  • Por su bajo peso, causa menos deterioro a la malla vial.
  • En la ciudad, una moto se desplaza dos veces más rápido que un carro, lo cual ahorra tiempo.
  • Según el estudio, si de cinco carros uno se reemplazara por una moto, la velocidad promedio de desplazamiento aumentaría en un 35 por ciento.
  • El precio de una moto pequeña es aproximadamente siete u ocho veces menor que el de un carro de nivel de entrada.
  • Los planes de financiación para las motos permiten que una persona de bajos ingresos acceda a una con relativa facilidad.

CONTRAS

  • La persecución permanente de que son objeto los motociclistas y sus acompañantes, por ejemplo en época de elecciones, cuando hay atentados, protestas o actos violentos en las ciudades.
  • La incoherencia de las normas para el uso de chalecos y cascos, que varían según la ciudad y el alcalde de turno. Por ejemplo, un motociclista necesitaría, sin exagerar, unos 15 chalecos distintos para ir de Bogotá a Barranquilla, por la vía a Medellín.


LA CAPACITACIÓN ES CLAVE

Las ensambladoras nacionales invirtieron más de 1.500 millones de pesos en campañas de seguridad y educación para motociclistas en el 2006.

La idea de estas empresas es incentivar el uso de estos vehículos mediante el conocimiento y el respeto por las normas, y los comportamientos  adecuados y seguros a bordo de una moto.

En la actualidad, el Comité trabaja en conjunto con entidades como el Fondo de Prevención Vial, la Secretaría de Movilidad de Bogotá, la Alcaldía de Medellín y Fasecolda para proponer soluciones que mejoren el comportamiento de los motociclistas, lo que redunda en mayor seguridad para todas las personas que comparten la vía (motociclistas, ciclistas, peatones y automovilistas).

FICHA TÉCNICA
Grupo objetivo: compradores de motos.
Periodo: 2006.
Ciudades en Colombia: grandes, medianas y pequeñas.
Número de encuestados: 52.000.
Nivel de confianza: 95 por ciento.  

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