El peligro de 'chatear' mientras se conduce un vehículo

El uso insensato de los teléfonos inteligentes es un dolor de cabeza en el mundo entero. Estudio explica por qué. Esta combinación, al igual que con el alcohol, puede conducir a un trágico final.

Redacción Motor

05:07 a.m. 17 de mayo del 2013

En los celulares modernos todo es instantáneo. Incluso los accidentes de tránsito. Al menos es lo que se desprende del estudio Textear y conducir: camino seguro hacia el accidente, realizado por el Centro de experimentación y seguridad vial (Cesvi), el cual demuestra cómo factores clave para la conducción, como la capacidad de maniobra y los tiempos de reacción, se afectan cuando se le da prioridad al ‘chat’ sobre el volante.

Para demostrarlo, el departamento de seguridad vial de esa compañía realizó una serie de pruebas controladas en el Autódromo de Tocancipá, durante una mañana soleada y a una velocidad promedio de 50 kph, con hombres y mujeres entre 22 y 35 años de edad con licencia de conducción vigente y una misión clara: conducir, leer y enviar mensajes de texto mientras una cámara les enfocaba los ojos para medir cuánto tiempo se desviaban del vidrio panorámico.

Para medir la reacción, se utilizaron 100 metros de la recta del autódromo con el fin de estabilizar la velocidad del vehículos a 50 kph; en los siguientes 70, los conductores debían leer el mensaje recién enviado: “¿Dónde viene?”, y en los últimos 70 metros, responder: “Ya estoy llegando”.

Los expertos decidieron incluir un elemento sorpresa para que el ejercicio fuera lo más real posible: “En cualquier parte del trayecto se les lanzó una pequeña pelota de icopor para determinar la reacción del conductor mientras contestaba el mensaje”, aclara el documento (ver: ‘Se pierden segundos valiosos’, pág. 7).

Un segundo momento estuvo encaminado a medir la maniobrabilidad, es decir, la capacidad del conductor de controlar debidamente el carro. En este caso, se utilizaron 370 metros de la recta principal del autódromo que se dividieron también en tres partes: la primera (100 metros) para estabilizar el vehículo a 50 kph, los siguientes 70 para leer el mensaje recién enviado “¿Al fin vas a venir?”, y la tercera, de 200 metros, para responder: “Ya voy en camino, tranquila que llevo el dinero”.

“(En una zona de esta última parte) se ubicaron conos en una especie de eslalon, pero no continuo, esto con el objeto de simular otros actores de la vía, como motociclistas y ciclistas”, anota la investigación (ver: ‘Aumentan los tiempos del recorrido’).

Aun no es agravante
La ley 1326 del 2009 fija los agravantes que pueden significar cárcel en caso de accidentes de tránsito graves, pero no incluye el uso de teléfonos inteligentes, a pesar de que, como lo demuestra el sencillo ejercicio realizado por Cesvi, éste implica una distracción de casi el 50 por ciento durante la conducción. Esto dice la ley (ver puntos 1 a 5):

“El artículo 114 del Código Penal quedará así: Artículo 110. Circunstancias de agravación punitiva para el homicidio culposo. La pena prevista en el artículo anterior se aumentará”:

“Si, al momento de cometer la conducta, el agente se encontraba bajo el influjo de bebida embriagante o droga o sustancia que produzca dependencia física o síquica y ello haya sido determinante para su ocurrencia, la pena se aumentará de la mitad al doble de la pena”.

“Si el agente abandona sin justa causa el lugar de la comisión de la conducta, la pena se aumentará de la mitad al doble de la pena”.

“Si, al momento de cometer la conducta, el agente no tiene licencia de conducción o le ha sido suspendida por autoridad de tránsito, la pena se aumentará de una sexta parte a la mitad”.

“Si, al momento de los hechos, el agente se encontraba transportando pasajeros o carga pesada sin el lleno de los requisitos legales, la pena se aumentará de una cuarta parte a tres cuartas partes”.

“Si, al momento de los hechos, el agente estaba transportando niños o ancianos sin el cumplimiento de los requisitos legales, la pena se aumentará de una cuarta parte a tres cuartas partes”.

Aumentan tiempos del recorrido
Los conductores sortearon con éxito la prueba de los conos mientras atendían el celular, pero los tiempos de recorrido aumentaron del 4 al 8 por ciento en clara muestra de que se sintieron inseguros al volante mientras chateaban.

En esta prueba retiraron la vista de la carretera durante 9,2 segundos, en promedio, en un recorrido que duró 23 segundos. En otras palabras, emplearon el 40 por ciento del tiempo para usar el teléfono (108 metros, a 50 kph).

En este ejercicio, la distracción fue menor porque el trayecto presentaba mayor dificultad y requería más atención sobre el volante.

Se pierden segundos valiosos
Quedó claro que, mientras se manipula el teclado del teléfono celular, se pierde la vista sobre la vía y, consecuentemente, la capacidad de reacción.

El tiempo empleado por los conductores, desde el momento en que llega el mensaje hasta que terminó la prueba es de 11 segundos y el promedio en que retiran la vista para ver el celular es de 5,39 segundos. Es decir, gastaron 49 por ciento del tiempo, durante la conducción, para ‘chatear’.

Esa distracción, a 50 kph, se traduce en 140 metros de circulación sin prestarle atención a la vía: durante 70 se dedicaron a mirar el mensaje recibido y durante 70, a contestarlo.

En promedio, los conductores retiraron la vista un segundo cada vez que miraron el celular. Esto significa que, a una velocidad de 50 kph, recorren 14 metros de vía ‘a ciegas’.

Mejor, interactúe con la boca

La conectividad en los vehículos modernos permite accionar el teléfono a través del sistema de audio para que el conductor hable en lugar de teclear.

Una última prueba realizada por los expertos de Cesvi consistió en utilizar la totalidad de la pista del Autódromo de Tocancipá, a una velocidad promedio de 50 kph, para simular el uso permanente del teléfono, una práctica muy común entre muchos conductores, especialmente los más jóvenes, que poco se comunican con las cuerdas vocales.

“Se ubicaron objetos extraños en diferentes partes de la pista (un frasco de agua flanqueado por dos conos y un triángulo para señalar una varada) –dice el documento–. La idea era simular una conducción en carretera”.

Encontraron que ninguno de los conductores vio el primer elemento, lo que en la vida real podría significar una señal de tránsito. Los ojos dejaron de apuntar la vía, en promedio, durante el 26 por ciento del recorrido y el tiempo sobre la pista aumentó 13 por ciento.

Todo esto podría obviarse si los conductores dejaran de lado el teclado y acudieran mejor a los comandos de voz del teléfono o, al menos, al ‘manos libres’ tradicional. No es lo ideal, pero, al menos, no permite que los ojos se distraigan de lo que sucede mientras se conduce.

Según Cesvi, una de cada tres personas no usa ‘manos libres’ cuando le suena el teléfono en el carro y de las dos terceras partes restantes, tan solo un poco más de la mitad conecta el aparato, ya sea física o virtualmente, antes de arrancar.

Además, del 66 por ciento que lo utiliza, 54 por ciento lo conecta antes de iniciar el recorrido y 46 por ciento lo hace luego de que el teléfono suena, situación que distrae mientras se ubica el aparato. “Mínimo, seis segundos”, asegura el centro de experimentación. Por todo esto, lo mejor será siempre detenerse si recibe una llamada urgente o responder cuando llegue al destino.

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