Pikes Peak, la cúspide de las extravagancias

Una subida que mezcla pavimento con destapado, en la cual los carros parten a 2.810 metros y llegan a 4.237 en menos de 20 kilómetros, reúne desde 1916 las máquinas más atrevidas.

Redacción Motor

03:49 p.m. 26 de julio del 2011

Fotos de los carros de Pikes Peak

Pikes Peak no es un nombre más en la historia de la geografía automovilística. Junto con el Mont Ventoux de Francia, esta cúspide de la zona este de las montañas de Colorado, alberga cada año una competencia salvaje para autos, motos y en general aparatos sobre ruedas que quieren llegar a la cima en el menor tiempo posible con máquinas imposibles.

Porque en la subida a Pikes todo está permitido y hay categorías para que todo vehículo que encuentre contrincantes similares mida músculos y tracción en una carretera que es tan variada y traicionera, como atractiva por el peligro y reto que implican recorrerla a velocidades a la vista, estúpidas.

La cuesta empieza a mitad de camino de la cordillera a una altura de 2.810 metros, algo más que Bogotá. En apenas 19.8 kilómetros que tiene la carretera la cual termina en un pico casi siempre nevado, el altímetro indica 4.237 metros con pendientes de más del 10 por ciento en algunos puntos.

Las dificultades de la trepada no son tan impactantes como el trazado. La ruta empata 156 curvas de todas las variantes conocidas, de alta y baja velocidad, ganchos y corrientes, pero también cambia el piso. Solo 9.6 kilómetros son pavimentados y el resto en diferentes tipos de gravilla y residuos de montaña.

Por eso correr en Pikes Peak no es una cosa solo de motores poderosos que se engullan la distancia. Es también un asunto de pilotos 'baquianos' que memorizan cada punto de la subida y conocen los sitios por donde debe pasar el carro para que tenga la mejor adherencia y velocidad.

Además, como corren cientos de aparatos, el ejercicio de pasadas de cada uno toma muchas horas y en el curso de la jornada puede cambiar el clima del sol pleno a la niebla cerrada o la nieve y la huella que van dejando los competidores puede transformar la ruta.

Por todo esto, por el encanto del lugar que reúne todos los climas y paisajes y por la libertad que hay para proponer cualquier extravagancia motorizada, desde 1916 esta competencia se ha venido realizando casi en las mismas condiciones técnicas y geográficas y su encanto reúne cada año a más de 220 mil personas que escogen los mejores puntos de la montaña para ver los singulares vehículos. Posiblemente para nosotros las cifras de elevación y trepada no sean algo que nos trastornen pues vivimos en una picuda cordillera pero para ciudadanos de tierras más planas el Pikes es una catedral de piedra que se respeta a pie, a caballo, en carro o simplemente viéndola como un cono de nieve en el horizonte.

Los pocos cambios que se le hicieron a la carretera y la estabilidad de todas las características de la organización hacen que los récords sean muy comparables y expresen bien el progreso de los aparatos.

Los pilotos van sin distingos de alcurnia internacional y solo las damas tienen una copa aparte. Los carros y motos se reparten en 11 grupos que van desde livianas motos de 250 cm3 cuatrimotor hasta camiones de 4 toneladas, en los cuales se registran unos 200 vehículos de todos los géneros, desde carros de serie hasta prototipos hechos únicamente para esta prueba.

El récord en la categoría libre lo tiene un absurdo prototipo de Suzuki, llamado XL7 cuyo motor de más de 1.000 caballos lo llevó hasta la punta en 10 minutos, un segundo y 48 centésimas, manejado por un japonés tan loco como su carro, Nobuhiro Tajima, desconocido en las pistas y circuitos pero rey en la montaña más arisca del mundo.


FRASES

Más de 220 mil personas van a Pikes Peak el día de fiesta de los Estados Unidos para ver el desfile de los aparatos más raros y potentes de su especie

Apenas 9.6 kilómetros de la distancia son pavimentados y puede hacer sol resplandeciente en la arrancada y nevar en la meta.

El Suzuki de Nobuhiro Tajima, con más de 1.000 caballos de potencia fue nuevamente el ganador de la categoría más alta y hace respetar el número 1. Pero cada carro es una pieza única que hay que admirar en su estilo y potencial.

Para coronar la distancia hay que sortear 156 curvas

> Los autos antiguos modificados tienen un gran espacio en la grilla y en el cariño del público. Este Cadillac del 51 modificado empata bien los años de historia de la carrera.

> Cualquier cosa en ruedas es  bienvenida a medirse con las dificultades de Pikes Peak que genera actitudes impresionantes en las máquinas.

> Dacia hizo un Duster especial para promocionar su nuevo carro. El enorme alerón trasero es fundamental para el agarre.

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